Los Arranques de Alejandro Armenta y sus Porros Karatekas
La Quinta Columna por Mario Alberto Mejía en 24 horas
Este fin de semana los porros tuiteros de Alejandro Armenta Mier no dejaron de enviar todo tipo de descalificaciones y agresiones verbales en contra de quien esto escribe.
Con una redacción similar, a veces idéntica, los troles se fueron con todo desde el viernes pasado.
Lo que los evidenció, además de la pésima ortografía y la semejanza en los mensajes, fue que en su timeline había elogios desmedidos hacia su patrón: el diputado federal Armenta.
Otro dato: no ocultaron uno de sus orígenes: el distrito con cabecera en Tepeaca, donde nuestro personaje ganó en 2015.
El motivo de estos ataques fue la denuncia que Armenta interpuso en la Fiscalía poblana en contra de Arturo Rueda -director de Cambio- y el quintacolumnista.
Y aquí viene una auténtica perla: en lugar de que los porros tuiteros me acusaran de ser un extorsionador -tema por el que nuestro personaje nos denunció-, no dejaron de responsabilizarme de difamación y de calumnias.
En varios momentos les aclaré que tiene cinco años que en Puebla prescribieron estos temas.
Y es que el Daño Moral pasó a ocupar su lugar.
Los porros, faltaba más, no entendieron nada y siguieron asegurando que era un difamador y un calumniador.
Era el guión que una mano cercana a Armenta -si no es que él mismo- les había ordenado.
Fueron unos doscientos tuits los que recibí en ese lapso.
Sobra decir que el diputado también alimentó el error, una vez que en su improvisada conferencia de prensa realizada en la Fiscalía dijo que habría que frenar las difamaciones y las calumnias.
Me dicen que Alejandro Armenta es abogado.
No parece.
Si lo fuera podría entender que una cosa es "tentativa de extorsión" y otra cosa "difamaciones y calumnias".
Dicen los reporteros que vieron las pruebas que presentó en la Fiscalía que había ejemplares de un periódico que emprendió una campaña negra en 2007 en contra mía y de Rueda.
Dicha campaña negra la ordenó Mario Marín en su calidad de gobernador de Puebla.
Doce días seguidos nos dedicaron la primera plana y las 3 primeras páginas en interiores. (Hubo también un libro en mi contra).
Esas pruebas fueron motivo de querellas judiciales por daño moral.
(Tanto Rueda como yo acudimos a los tribunales a denunciar).
Hay antecedentes en los juzgados.
Si Armenta quiere juzgarnos por esa campaña negra se está equivocando.
Sobre todo porque incluyó dichas "pruebas" en una denuncia por extorsión.
Como lo señalé en mi columna del viernes, el diputado se imagina que hubo extorsión por el solo hecho de haber publicado unos correos electrónicos atribuidos a él.
Yo por lo pronto, en su momento, lo demandaré por daño moral.
Sólo estoy a la espera de tener la denuncia -infundada e irrisoria- en las manos.
De sobra conoce todo mundo a Armenta.
Es el mismo que durante la campaña de Javier López Zavala, en 2010, le renunció cuatro veces a la dirigencia estatal del PRI.
(Lo hizo entre gritos y ojos llorosos).
Es el mismo que casi se le va encima a Javier Sánchez Galicia en los tiempos en que éste era director de Comunicación Social del gobierno de Mario Marín.
(Lo hizo entre chillidos histéricos y lamentos borincanos).
Es el mismo que arremetió contra Víctor Manuel Giorgana por el hecho de haber sido nombrado coordinador de la bancada poblana en San Lázaro, cargo al que se sentía merecedor.
(Lo hizo entre ojos llorosos y gritos de "¡le voy a romper la madre a Giorgana!").
Es el mismo que exigió la salida de Giorgana de la Coordinación porque además había sido nombrado presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores.
(Lo hizo entre escenas neuróticas y psicóticas).
Es el mismo que exigió que Juan Carlos Lastiri y Jorge Estefan Chidiac vinieran a Puebla a "jugarse el pellejo" como él lo estaba haciendo.
(Lo hizo entre ojos llorosos y ataques histéricos).
Es el mismo que renunció hace unos días a la Coordinación General de la campaña de Blanca Alcalá.
(Lo hizo entre chillidos y gritos y ataques neuróticos).
Ufff.
Una cosa no entiendo: Armenta es cinta negra de una disciplina oriental: Karate Do.
¿No se supone que tendría que ser dueño de sus acciones y reacciones? ¿No dicen que los cintas negras -de karate, kung fu y disciplinas por descubrir- son dueños absolutos de su temperamento? No le caería nada mal ordenar su mente y sus pasiones porque esta campaña puede sacar lo peor de él: una "Yokogueri Kekomi", mejor conocida como patada en los testículos.
Y ya sabemos que sus manos, su cabeza y sus pies -como los de todo karateca- están consideradas "armas mortales".
Ufff.
Ufff.
Ufff.
ESTEFAN Y LA BURBUJA Este lunes, Jorge Estefan Chidiac presidirá las comisiones unidas de Hacienda y Presupuesto durante la comparecencia del subsecretario Fernando Aportela Rodríguez.
El tema no podía ser otro: los recortes presupuestales anunciados por Luis Videgaray, titular de la Secretaría de Hacienda, donde el funcionario es subsecretario.
Al día siguiente, Alfredo del Mazo Maza, actual presidente de la Comisión de Infraestructura, pasará a encabezar la Comisión de Presupuesto, a la que originalmente llegaría Estefan Chidiac.
Como el hipócrita lector recordará, Jorge Estefan prefirió venir a dirigir el Comité Directivo Estatal del PRI en este periodo de virtual campaña en lugar de entrar a sustituir a Baltazar Hinojosa en esa comisión.
Nuestro personaje continuará siendo diputado federal y vicecoordinador de la bancada priista en San Lázaro en temas financieros y económicos.
Por su parte, Ricardo Urzúa, que estuvo a punto de convertirse en el sucesor de Ana Isabel Allende en el CDE del PRI, será nombrado coordinador de asesores de la bancada del PRI en el Senado de la República.
La propuesta fue hecha por el mismo personaje que lo nominó para el PRI poblano: Emilio Gamboa Patrón, presidente de la Junta de Coordinación Política.
Por cierto: es más que un hecho que Alejandro Armenta Mier sea el coordinador general de la campaña de Blanca Alcalá Ruiz, cargo al que había renunciado la semana pasada.
Nota Bene: Santi Bárcena está por llegar a una posición anunciada: la Delegación de Relaciones Exteriores en Puebla.
Es cosa de días.
Ahora sí.
