La Quinta Columna por Mario Alberto Mejía en 24 HORAS
Cada seis años empiezan las romerías y las idas a las basílicas partidistas para ofrendarles a los candidatos a la gubernatura cabezas de bueyes, de burros y de vacas.
Todo en aras de quedar bien con el “bueno”, con el “amigo”, con el que “va a ganar”.
En esas romerías ya sabemos quiénes desfilan: los constructores sin obra pública, los ingenieros sin obra privada, los albañiles de altos vuelos.
Comparto con el hipócrita lector un pasaje arrancado de la vida real para ilustrar la cargada de los búfalos.
Hace unos días, el presidente de la Cámara de la Construcción, Alberto Ramírez y Ramírez, y el presidente del Colegio de Ingenieros, Ricardo Olea, buscaron con claro afán al alcalde Tony Gali Fayad.
La reunión se programó y se dio.
Los dirigentes empresariales fueron acompañados de los séquitos de rigor: lambiscones, aduladores y uno que otro personaje decente.
El fin era previsible:
Tras elogiar la obra pública que está realizando el gobierno municipal –“obra sin precedentes”, aseguró uno de ellos–, le manifestaron a Gali Fayad su adhesión total para lo que viene: la candidatura a la minigubernatura.
Y se comprometieron a todo: a ser leales y a promover dos cosas: sus obras públicas y el voto ciudadano.
Al salir de la reunión todos iban contentos y se daban entre sí abrazos de caguamo para felicitarse por la acertada idea de sumarse a Tony Gali.
Los días pasaron.
Las noches trajeron su veneno.
Este miércoles, Olea y Ramírez y Ramírez fueron a otro besamanos acompañados de un equipo de lambiscones más reducido.
Y es que, en las sombras, se entrevistaron con quien ellos ven como el virtual candidato del PRI: Alberto Jiménez Merino de Marín Torres.
Uno de ellos le dijo a Beto: “Aunque hemos tenido acercamientos con Tony Gali creemos que el PRI puede regresar a Casa Puebla”.
Y sacaron su lista de agravios: “No nos hacen caso, nos ignoran, no nos dan obra pública, nos tratan como chachas”.
Algunos de los asistentes calificaron ésta como una reunión “gris”.
Pero las aguas corren, y a las pocas horas, a los pocos minutos, trascendió el encuentro hecho a espaldas de algunos agremiados a la cámara y al colegio.
La respuesta no tardó en llegar.
Los dirigentes fueron crucificados –lo están siendo a estas horas– y acusados de tener dos caras.
(Ellos no lo saben, pero en realidad tienen tres y hasta cuatro).
La cargada de los búfalos está en su punto.
Es cosa de ubicarlos e identificarlos.
No son los únicos.
Diría el clásico: los tenemos detectados.
Meneses Pardo, un pionero
Ahora que están por nombrarse los nuevos consejeros, cómo olvidar a Adolfo Meneses Pardo, gran constructor de los organismos electorales en Puebla desde 1996.
Adolfo supo enfrentar con inteligencia y mesura el embate del “demócrata” Manuel Bartlett Díaz, quien pretendía imponer desde la gubernatura su sola voz, y sacó a flote sesiones que amenazaban con desbordarse.
Quien esto escribe cubrió decenas de veces dichas sesiones y al paso del tiempo, con la indispensable mirada hacia atrás, es justo reconocer el trabajo que Meneses Pardo hizo en ese sentido.
Incluso el Código Electoral vigente, que data del año 2000, fue obra de nuestro personaje.
A él le tocó redactarlo íntegramente, además de que puso los cimientos de lo que todavía es el IEE.
Dos de los alumnos más destacados -tuvo muchos- hablan de la que fue su labor cotidiana: los magistrados Claudia Barbosa y Rubén Becerra Rojasvertiz.
