Detención de Elba Esther influirá en elecciones en Puebla
Una de las traducciones que se imponen en el caso Elba Esther Gordillo tiene que ver con elecciones poblanas.
Hace unos días hablé en este espacio de que en dichos comicios habría dos actores muy especiales: El SAT y la PGR.
Después de los hechos de este martes me queda clarísimo que así será.
Los candidatos incómodos serán pasados por el rasero por el que hicieron transitar a la señora Gordillo.
No habrá otro camino: o sumisión o cárcel.
Lo he venido diciendo en este espacio: no hay guerras civilizadas, así como no hay campañas civilizadas.
Las campañas electorales que veremos en Puebla estarán llenas de lodo y estiércol.
Y como en el delirante Apocalipsis, de la Biblia, el sol se pondrá negro como tela de cilicio, y la luna se volverá toda como sangre.
En una guerra electoral como la de Puebla cabrá todo: desde auditorías brutales ordenadas por el Sistema de Administración Tributaria (SAT), hasta demandas de todo tipo resucitadas por las procuradurías: la General de la Republica y la General de Justicia.
Los candidatos tendrán que ser santos para no caer en la maraña generada por los partidos políticos.
Muchos mexicanos celebran la caída de Elba Esther Gordillo.
Las redes sociales se saturan de descalificaciones en su contra.
Eufórico, en su espacio radiofónico, Carlos Loret de Mola decía una y otra vez: “La Maestra está en el bote”.
No podía ser de otra manera.
Loret de Mola y su película “De Panzazo” prologaron lo que hoy vemos: la defenestración de la política más odiada de México.
Nadie puede meter las manos al fuego por ella.
Sería impensable.
Una locura.
Hoy como nunca está vigente aquella vieja frase: los carniceros de ayer son las reses de hoy.
Elba Esther vendió a Carlos Jongitud cuando empezaba el sexenio de Carlos Salinas de Gortari y no tuvo el menor empacho en ocupar su lugar en el SNTE.
Hoy, víctima de métodos similares, la Maestra enfrenta lo que evadió Jongitud: la cárcel y la humillación pública.
En la más reciente temporada de Capadocia, de Epigmenio Ibarra, apareció un personaje casi idéntico a Elba Esther Gordillo.
Y como a ella, también le llamaban “La Maestra”.
Poderosa, intocable, dueña de un poderoso sindicato, la “Maestra” de Capadocia fue enviada un día a la prisión por cortesía de sus enemigos.
Hoy la realidad imita a la ficción.
