Advierten violencia en Olintla por instalación de hidroeléctrica
De no haber consensos entre las autoridades municipales, estatales y la población de la junta auxiliar de Ignacio Zaragoza de este municipio que está a favor de la construcción de la hidroeléctrica con la gente disidente, podrían desencadenarse actos de violencia, advirtió Ignacio Rivadeneira, miembro del Consejo Tiyat Tlalli.
Y es que a 48 días de plantón permanente para impedir el paso de maquinaria de obra, a cargo de Grupo México, y a cinco días de haber iniciado el primer encuentro entre la población disidente, las autoridades municipales, representantes de la empresa y la gente a favor del proyecto, los desacuerdos son más que los convenios.
Las denuncias sobre intimidaciones hechas por el edil enrarecen más todavía el ambiente en este municipio ubicado en la Sierra Norte, mismo que ocupa el lugar 154 con relación a otros por su extensión territorial, ya que apenas supera los 66 kilómetros cuadrados.
Para Ignacio Rivadeneira, lo que está a su alcance para relajar el ambiente en la junta auxiliar de Ignacio Zaragoza y en el municipio de Olintla, es integrar en las campañas de información, mensajes que la población entienda para no caer en provocaciones y no apartarse de la visión con la que el consejo del que forma parte se originó.
"Evitar que los 'proyectos de muerte' (como le llaman los grupos indígenas nahuas y totonacos a los planes mineros, hidroeléctricos y a las ciudades rurales) dañen el medio ambiente, la calidad de vida y el tejido social en la Sierra Norte de Puebla".
El contexto social puede entenderse a través de la información proporcionada y las entrevistas concedidas por Silvia Villaseñor, vocera de este Consejo, que revela que la mayor parte de las personas afectadas en esta junta auxiliar son de escasos recursos económicos, que en promedio poseen media hectáreas de terreno de dónde obtienen el sustento para sus familias.
"Pues como ellos dicen, si vendemos la tierra de qué vamos a vivir, qué le vamos a dejar a nuestros hijos", puntualizó.
Por esta razón, el Consejo Tiyat Tlalli (que en náhuatl y totonaco significa: tierra) ha centrado su atención en la búsqueda del respeto de los derechos de la población indígena y campesina, de la protección a la tierra, el agua y el trabajo en procesos educativos y productivos.
"Si permitimos que los proyectos mineros avancen, así como la construcción de hidroeléctricas para generar energías para las industrias privadas, las cuencas hidrológicas se verán en mayor riesgo de disminución de sus caudales, que ya ha venido sucediendo en los últimos años por la deforestación, y la contaminación por sustancias altamente tóxicas que generarían daños en la población", finalizó.
