La rebelión policiaca de dos días que derivó en la destitución del director de Seguridad Pública de Coronango, Erasmo Juárez Mihualtécatl, se explica por el alto grado de desatención de los problemas del municipio que caracteriza al edil de ese municipio, el panista Efraín Titla Galicia, quien tiene la peculiaridad de que solamente atiende los asuntos del ayuntamiento tres días a la semana y nunca más de 5 horas seguidas.
Eso explica el alto malestar que hay en su contra, pues los electores votaron para que Titla Galicia fuera el alcalde, pero resulta que la mayoría de las decisiones importantes las delega en familiares o en funcionarios que han acabado cometiendo una larga lista de abusos.
Efraín Titla es uno de los principales propietarios de bodegas de la Central de Abasto de la ciudad de Puebla. Sin ser militante de Acción Nacional en 2010 fue postulado por el PAN como aspirante a alcalde. Ahora ya está entusiasmado en ser candidato panista a diputado local, pues dice que la gente lo respalda. Pero en realidad no se percata del descontento que hay su contra, ya que nunca está en el municipio que supuestamente gobierna.
A la entrada del Palacio Municipal se lee un escrito que puntualiza el grado de atención que el edil le da a los asuntos del ayuntamiento, ya que ahí se indica que:
En Coronango el alcalde solamente acude a sus oficinas los días lunes, miércoles y jueves, en un estricto horario de 9 de la mañana a las 14 horas.
Tal parece que Titla Galicia desconoce que llegó al poder bajo la postulación de un partido que tiene como lema: “Por una patria justa y ordenada”, porque tiene en total desorden los asuntos de la Comuna y la gente siente que no es justo que el edil no tenga el tiempo suficiente para gobernar.
Y lo más grave, es que los dirigentes del PAN y la Secretaría General de Gobierno, que dirige el neo panista Fernando Manzanilla Prieto, no sean capaces de llamar al orden al edil de dicho municipio. ¿Quizá no tengan tiempo para ese menester?
Quienes realmente gobiernan en Coronango es un compadre del alcalde llamado Amado Toxqui Soriano, quien es el regidor de Gobernación; y el hermano del edil, Osvaldo Titla, quien oficialmente no tiene ningún cargo en el ayuntamiento, pero se encarga de los cobros y es quien toma las decisiones más importantes.
Si alguien quiere conseguir trabajo en el gobierno municipal o no ser despedido del mismo, tiene que recurrir al hermano del alcalde, ya que él decide quien se va o quien es admitido en la nómina de la Comuna.
El problema es que el hermano del alcalde no usa criterios profesionales para decidir la permanencia del personal. Por eso ante la Junta Local de Conciliación y Arbitraje hay 10 denuncias de trabajadores municipales que argumentan haber sido despedidos de manera injustificada. Su única falta fue no haber sido del agrado del familiar del alcalde.
Otro hermano del presidente es Guillermo Titla Galacia, quien es el presidente de la junta auxiliar de San Francisco Ocotlán, la cual es la comunidad más importante después de la cabecera municipal.
Este segundo hermano se caracterizó por ser el autor de mucho del desorden que se vive en el municipio. Regidores de oposición denunciaron que convirtió el edificio de la presidencia auxiliar en una cantina, ya que ahí le gustaba al edil auxiliar emborracharse con sus amigos hasta altas horas de la noche y en donde eran invitadas varias “muchachas”.
Y sin ningún empacho y en una actitud muy machista, los hombres mandaban a las “muchachas” a comprar alcohol cuando se terminaba. El problema es que las mujeres para trasladarse al expendio de licores lo hacían en las patrullas de la policía.
No hace mucho fueron despedidos los directores de Protección Civil, Rolando Agustín Galicia, quien es primo del alcalde; y el titular del Registro Civil, Miguel Ángel Caballero. A ambos se les acusó de cometer abusos. Ya que mucha gente para obtener un acta de nacimiento tenía que pagar 5 mil pesos.
También el municipio se ha destacado porque ahí operan bandas dedicadas a robar combustible de los ductos de Pemex.
Y por si fuera poco, los policías que durante los últimos dos días estuvieron en paro, denunciaron que el director de Seguridad Pública, Erasmo Juárez Mihualtécatl, liberaba a los delincuentes que detenían los uniformados.
Dichos problemas tendrían que quitarle el sueño a cualquier presidente municipal.
Pero en el caso de Efraín Titla al parece que eso no sucede porque casi nunca está en el ayuntamiento.
Y por ende nunca se entera de lo que sucede.
Dicen que el conflicto del paro policiaco lo atendió desde su oficina de la Central de Abasto.
Para él es más importante cuidar el precio del jitomate, que impedir que en su municipio se paralice la Policía Municipal o los jefes policíacos no liberen a los delincuentes.
