Al amparo del poder económico, político y de la influencia de sus tíos Félix y Marciano Cuevas, quienes también gobernaron este lugar, “Don Benja” es, al igual que don Perpetuo del Rosal, el ejemplo clásico de un presidente municipal que se siente cacique y propietario de vidas y haciendas.
Aunque no recuerdan exactamente en qué año, los habitantes del municipio describen que llegó de San Mateo Atenco, estado de México, a vender lana de borrego en costales y luego se hizo de un viejo camión modelo 50 con el que inició su prolífica carrera como transportista, siempre de la mano de la empresa Materiales y Materias Primas de Ahuazotepec (MyMPA), perteneciente al Grupo Monterrey, que desde la década de los 60 explota en la región las minas de sílice y feldespato.
A la sombra de sus tíos maternos, se hizo además ejidatario y comenzó la explotación forestal y mineral del cerro de La Bandera de donde, cada vez que era alcalde, sacaba de “a gratis” el balaustre para reparar los caminos hasta en éste, su actual y quinto trienio, los miembros del Comisariado le pusieron precio a la piedra (mil pesos por camión) porque se dieron cuenta que gran parte de la misma se quedaba en poder de “Don Benja”.
La familia Cuevas, refieren, empezó a administrar la localidad en 1954, cuando Félix fue electo presidente, cargo que ostentó hasta 1956; luego tuvo un segundo periodo de 1963 a 1965, en el que consolidó su poder al grado que impuso como alcalde a Agustín Vizcaíno Márquez (1966-1968), gerente de MyMPA; luego a Amado Alderete Márquez (1969-1972), a Encarnación Trejo Balderas (1972-1975), y finalmente a su hermano Marciano Cuevas Cruz (1975-1978).
Al finalizar el gobierno de su tío Marciano, en 1978, Benjamín Silva Cuevas inició su primer periodo como presidente municipal constitucional, concluyendo su primera administración en 1981; luego repitió en el cargo durante los trienios 1993-1996; 2002-2005 y en 2011-2014.
Los vecinos aseguran nunca ha dejado de ejercer el poder porque él designa a sus sucesores. Ejemplo de ello es su sobrino Gerardo Silva Vergara (1999-2001) o sus ahijados, Bernardo Gustavo Ramírez (2002-2005) y Raymundo Olvera Muñoz (2008-2011).
Postuló a su esposa como candidata a la alcaldía y ya impulsa a su hijo
Sólo una vez le falló, cuentan en la comunidad, cuando doña Cristina Franco Garduño, su esposa, quiso ser presidenta municipal y perdió.
En la actualidad, designó como suplente a su hijo Benjamín Silva Franco, quien ha comenzado a “trabajar” para ser candidato a edil en el próximo ejercicio que durará 4 años 8 meses.
Su hija, Patricia Silva Franco, maneja el Registro Civil.
El del transporte no es el único ramo en el que ha florecido la riqueza de “Don Benja”. Además de la empresa Transportes Grupo Silva, es socio de Los Cuatro Señoríos, de la que, según rumores, también son socios tanto el ex gobernador Melquiades Morales Flores como quien fuera su secretario de Desarrollo Social y ex diputado por Huauchinango, Alberto Amador Leal.
Lo acusan de explotar ilegalmente recursos naturales en la región
Silva Cuevas posee y explota además minas de barro, arcilla y talco en el municipio de Ahuazotepec. Estos productos los comercializa con un grupo de empresarios italianos y con las industrias Porcelanite y Gress.
“Los italianos le daban recursos para la compra de terrenos y maquinaria, y cuando se terminaba la explotación se la iban dejando. Él se hizo rico en unos 20 años”, aseguran pobladores.
Destacan que el edil pronto se dio cuenta que el de los minerales era un buen negocio; sin embargo fomenta la tala clandestina y el saqueo de recursos naturales en el bosque propiedad del municipio.
A partir de 1999, cuando creció la tala ilegal en las más de mil hectáreas que forman la masa forestal en Tierra Blanca, El Llano y El Molinito, creó junto con incondicionales varias agrupaciones para administrar el aprovechamiento, entre éstas el Comité a Resguardo del Bosque Municipal y la Asociación Amigos del Bosque.
El conflicto por el bosque entre pobladores y autoridades municipales en Ahuazotepec parece no tener fin. Los miembros del Comité Patrimonial y Preservación Ambiental, un organismo opositor al saqueo, temen que el presidente Benjamín Silva Cuevas concesione o venda dos minas de material pétreo que están cerca de los mantos acuíferos.
Después que en noviembre de 2010 se tomaron las instalaciones de la presidencia municipal, salieron a la luz nombres de quienes estarían implicados en la deforestación y la explotación de los materiales y se tomó la decisión de acabar con el supuesto Comité de Resguardo del Bosque.
“Don Benjamín Silva Cuevas está permitiendo que algunos talamontes, como Juan García Roldán, Gelacio Alderete y los Carrasco, le estén pegando duro al monte que es de todos y se están haciendo ricos”, mencionaron miembros de otra agrupación.
Denunciaron que desde hace siete años, al amparo de un permiso para el aprovechamiento forestal, el edil y su grupo se enriquecieron a pesar que han sido denunciados ante el Ministerio Público, quien únicamente radicó una Constancia de Hechos identificada con el número CH-1306/2010/Huauch, en la que no ha habido ningún avance.
Dijeron que el área propiedad municipal alcanzaba anteriormente cerca de 2 mil hectáreas, pero ha ido disminuyendo debido a que además se ha fomentado la invasión de predios y las autoridades locales han facilitado los trámites para convertirlos en propiedad privada, calculando que se han deforestado cerca de 600 mil metros cuadrados, es decir 60 hectáreas.
Esto ha sido posible, insistieron, porque el ex alcalde Bernardo Ramírez gestionó un permiso de explotación y los talamontes se daban el lujo de sacar la madera resguardados por dos patrullas.
Dijeron que la tala siguió durante el trienio 2008-2011, encabezado por Raymundo Olvera, al grado que pobladores tomaron la presidencia municipal en protesta por el descarado saqueo que estaba haciendo junto con el titular del Comité a Resguardo del Bosque Municipal, Juan García Roldán, señalado por ellos como uno de los principales responsables de la tala.
García Roldán era regidor en la administración de Olvera y fue encargado de un proyecto para la construcción de cabañas turísticas financiadas por el gobierno de Mario Marín Torres.
“Cuando estaban como presidentes Bernardo y Raymundo por donde quiera salían hasta ocho camiones por cada camino al municipio, por el ejido de Tenejac, por Mesa Chica, por el acceso del lado de Zacatlán. La tala aún persiste en complicidad con el ayuntamiento y con don Benjamín, que debe resguardarnos y no cuidar a quienes vienen a saquear nuestro municipio”, agregaron.
Incluso cuando llegan a detener algún camión cargado con madera, refieren, la Profepa lo guarda en un terreno ubicado en territorio hidalguense, propiedad de Óscar Vega, padre de Sandibel Vega, regidora del cabildo de Silva Cuevas.
A pesar de estas denuncias, no hay quien ponga freno a los abusos. Tras una denuncia ante la Secretaría General de Gobierno, ya en la administración de Rafael Moreno Valle, se comisionó a la entonces directora Laura Roldán Escobar para atender el problema de la tala.
La funcionaria se reunió con el alcalde de Ahuazotepec y con los grupos de ciudadanos en conflicto. Se firmaron acuerdos, se hicieron compromisos, pero a los pocos días Benjamín Silva expresó “que él se los pasaba por el arco del triunfo, porque puede hacer lo que quiera con el bosque”.
Los pobladores narraron que el edil tiene un rancho en Jopalapa, municipio de Pantepec, y como el río pasaba a un lado de sus tierras, desvió el cauce hasta que pudo introducirlo a su propiedad.
Don Benjamín se opone al desarrollo de su municipio
Entre las versiones que corren en el pueblo, se sabe que alguna vez el ex rector de la BUAP, Enrique Doger Guerrero, tuvo la intención de abrir un campus de esa casa de estudios en Ahuazotepec pero no fue ni siquiera recibido por “Don Benjamín”, quien rechazó la posibilidad con el argumento que “para qué abrirle los ojos a estos guarachudos. Dile que no estoy”.
Silva Cuevas, dicen, pasará a la historia como el presidente de parques y jardines, porque cada vez que está en el poder ordena destruir el parque central y lo vuelve a hacer. Así ocurrió hace apenas unos meses, pues cree que el lugar es de su propiedad.
“Lo mismo hizo su tío Marciano –recuerdan-, cuando al término de su gobierno cargó a su rancho con los juegos infantiles del parque público. Y qué decir del Lienzo Charro Félix Cuevas, el pueblo lo construyó a faenas y ahora ellos lo usan como si fuera privado”.
Después de haber tirado el mercado municipal en su gestión 1993-1996, “porque no armonizaba” con la arquitectura de la cabecera, y que su sobrino privatizó el centro de abasto que construyó, anunció recientemente su intención de vender la planta baja del palacio municipal. La obra, dijo a los comerciantes, se “hará porque se hará” y más vale que compren sus locales ahora en 6 mil pesos por metro cuadrado, porque ya terminados costarán el triple.
En Ahuazotepec, la gente le tiene miedo porque sabe de su actitud y poder económico.
