Algo que llama mucho la atención es que los dos secretarios seccionales del SNTE en Puebla, Cirilo Salas Hernández y Eric Lara Martínez, en público y privado se muestran satisfechos, contentos, felices, por su desempeño electoral del pasado 1 de julio. Quienes los han visto y lo han escuchado, dicen que parece que hubieran ganado y no fueron derrotados en una proporción de más de dos a unos en contra los candidatos del PRI.
Ante ese optimismo poco congruente ha surgido la versión entre miembros de la cúpula local del SNTE de que esa actitud positiva se debe a que en realidad ambos dirigentes se sienten seguros de que serán recompensados por el resultado obtenido en las urnas, no solamente por Elba Esther Gordillo Morales, la presidente del sindicato magisterial, sino por el gobierno de Enrique Peña Nieto.
Y es que al final –se especula– ambos dirigentes acabaron colaborando a la causa de la victoria priista.
Por lo que no será difícil que ambos dirigentes pudieran tener un futuro prometedor en el próximo gobierno federal, ya que ambos dejarán los cargos sindicales en octubre cuando se renueven los comités ejecutivos seccionales del SNTE 23 y 51.
La anterior posibilidad surge por lo siguiente:
Se dice que en el caso del secretario general de la sección 23 del SNTE, Eric Lara Martínez, quien fue candidato del Panal en Tepeaca, había hecho una campaña tan exitosa que dos.
Semanas antes de los comicios la disputa real por el distrito se encontraba entre él y el aspirante del Movimiento Progresista, Mario Miguel Carrillo Cubillas, pese a que este último fue un pésimo candidato, pero en esa región fue donde más creció la popularidad de Andrés Manuel López Obrador.
Semana y media antes de la elección, Lara Martínez habría sido llamado a negociar y se le pidió desactivar la movilización que tenía planeada para el 1 de julio.
La orden, se especula, vino del más alto nivel del SNTE. Eso permitió que en Tepeaca el Panal quedara relegado a un cuarto plano y que Jesús Morales Flores, el candidato del PRI, pudiera saltar al primer lugar, luego de que en las preferencias estaba en el tercer sitio.
Esa ayuda de última hora habría sido resultado de que Jesús Morales Flores estaba en el grupo de candidato que eran impulsados por el grupo político del gobernador Rafael Moreno Valle Rosas.
Y que sin ese respaldo, el priista difícilmente podría haber salido adelante dado el alto grado de descrédito que enfrenta la familia Morales Flores.
El otro caso, el de Cirilo Salas Hernández, el líder de la sección 51 del SNTE, resulta extraño que en su distrito, en Ajalpan, se le hayan anulado unos 15 mil votos al Panal y que este partido no haya protestado.
Si hipotéticamente esos 15 mil votos hubieran contado, tal vez el Panal no habría ganado, pero si le habría dado un fuerte susto al PRI, que tuvo como candidato en esa demarcación al dirigente de Antorcha Campesina, Lisandro Campos Córdova.
¿Por qué se puede creer en estas versiones? Por qué al final quedó evidenciado que fue falso el rompimiento entre el PRI y el Panal.
El Panal rompió la alianza que tenía con el PRI para postular candidatos comunes porque ese esquema lo ponía en riesgo de perder su registro como partido político nacional.
Pero al final, Elba Esther Gordillo nunca dejó de ser una aliada del PRI y de Enrique Peña Nieto.
Eso posibilitó lo que ocurrió en Tepeaca y Ajalpan.
Y por eso dos opositores al Revolucionario Institucional, desde el punto de vista formal, como son los casos de Eric Lara y Cirilo Salas, podrán ser recompensados por un gobierno deextracción priista.
¿Cómo se va a dar ese “pago de favores”?
Por ahora se ignora.
