Con una prosa farragosa y unas conclusiones simplistas, Juan Carlos Mondragón, dirigente estatal del PAN, publicó en E-Consulta una interpretación de la más reciente derrota de su partido.
Por respeto al lector no reproduzco la prosa porosa de nuestro personaje.
Me limito a presentarle su conclusión final.
“Acción Nacional es el único partido político que tiene pilares sólidos que sustentan su acción política, nosotros tenemos un por qué y para qué queremos acceder al poder. Ahora, nuestro reto es salir y volver a convencerlo que vale la pena apostar por estos principios para lograr una vida mejor y más digna para todos”.
Mondragón omite que el PAN perdió la Presidencia de México debido, entre otras cosas, a la pésima candidata que tuvieron.
Habla de principios desde su condición de miembro de El Yunque: una organización que acostumbra castrar a sus acólitos.
Esos “principios”, hay que decirlo, no han logrado generar “una vida mejor y más digna para todos”.
La ciudad de Puebla es un buen ejemplo.
El alcalde Eduardo Rivera Pérez es, como Juan Carlos Mondragón, un acólito distinguido de la “Organización”.
Ambos son sumisos y obedientes a los dictados de los Jefes del Clan y siguen un guión predeterminado.
Los “principios” que el alcalde Rivera ha impulsado no sirven para tapar baches.
Hoy por hoy, las calles de las colonias populares se encuentran en un estado lamentable.
Los “principios” de Lalo y de Mondragón fueron puestos al servicio de Josefina Vázquez Mota.
De poco sirvió.
Y es que la derrota estrepitosa no fue menor en Puebla.
El desastre de este Ayuntamiento está basado en los “principios” anquilosados de una Organización pragmática y negociadora.
¿Cómo olvidar que en tiempos de Bartlett y Marín El Yunque se llenó los bolsillos de dinero proveniente de la obra pública?
Mondragón también alude a los “pilares sólidos” que “sustentan” su pobrísima “acción política”.
Si hubiesen sido sólidos, la catástrofe no hubiera tocado sus puertas.
Son tan frágiles, pues, que hoy tienen a la deriva el proyecto de muchos años.
Cosa curiosa: el dirigente estatal del PAN escribe como todo un Winston Churchill.
¿Nadie le ha dicho que perdieron?
En ese sentido, su prosa es la típica del maniaco-depresivo.
Prosa de perdedor que se siente ganador.
Todo un caso para Doktor Freud o la Doctora Corazón.
