Ante la posibilidad de que en septiembre el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del PRI convoque una renovación de la dirigencia estatal del partido, un grupo de priistas han empezado a preparar la candidatura de Lauro Sánchez López para disputar la presidencia del tricolor, bajo la idea de que el actual diputado local por el distrito de Tetela de Ocampo podría cohesionar a las diferentes expresiones y sectores del PRI.
Se sabe que como parte del proyecto Lauro Sánchez podría empezar a buscar el apoyo plural de grupos del partido para que su posible nominación no sea vista como un intento de reposicionamiento exclusivamente del marinismo, toda vez el legislador fue jefe de asesores del gobierno estatal y director del ISSSTEP durante el pasado sexenio. Más bien buscaría presentarse como una aspirante que represente a los sectores que se sienten desplazados del partido.
Una de las cartas con las que va a jugar Lauro Sánchez, es que él ofreció resultados positivos en el pasado proceso electoral, ya que apoyó directamente las campañas en los distritos de Zacatlán y Zacapoaxtla, en donde el PRI ganó con amplia ventaja, mientras que Juan Carlos Trejo, su principal operador, estuvo como responsable del Distrito VI de Puebla, la cual fue la única demarcación de la capital en que el tricolor obtuvo la mayoría de votos.
Otro factor que podría influir es que Lauro Sánchez mantiene una relación de respeto, cordialidad, pero de distancia con el gobernador Rafael Moreno Valle Rosas. Por tanto, su posible arribo a la presidencia del PRI podría significar darle un perfil de verdadera oposición al partido en el proceso electoral de 2013. Una situación que es demandada por amplios sectores de la militancia.
A diferencia de lo que ha ocurrido con Fernando Morales Martínez, cuya cercanía con el jefe del Poder Ejecutivo provocó que en los últimos comicios el partido se mostrara acrítico con el PAN y el mandatario Rafael Moreno Valle Rosas. Al final, muchas candidaturas del tricolor se decidieron porque tuvieron el respaldo del gobernador. Lo cual significó que muchas de las decisiones del tricolor se controlaran desde Casa Aguayo.
Se cree que ahora que el PRI regresará a Los Pinos, necesariamente el partido en Puebla se tendrá que desprender del cordón umbilical que lo une al grupo del gobernador, pues ya hay condiciones para que el tricolor se mantenga autónomo de los intereses políticos del mandatario.
Por eso surgió el proyecto del grupo morenovallista de intentar volver a formar una coalición de partidos, entre ellos el PAN, el Panal, una parte del PRD y de Compromiso por Puebla, para poder enfrentar al PRI, que en 2013 seguramente tendrá el respaldo del gobierno federal para enfrentar la disputa por el Congreso local y las 217 alcaldías.
Ante ese escenario, los priistas que respaldarán la posible candidatura de Lauro Sánchez buscarán construir el proyecto de que con el legislador el tricolor podría tener un proyecto de cohesión de los sectores, una buena estrategia electoral para disputar los comicios del año entrante y conseguir darle al partido una consistencia de fuerza política responsable, dialogante, pero opositora a los intereses del gobernador.
El proyecto no suena mal; el problema es que tenga la suficiente credibilidad, pues aunque Lauro Sánchez tiene una larga trayectoria en cargos del partido y en el gobierno del estado, al final se le acaba identificando como un integrante clave del grupo político del ex gobernador Mario Marín Torres, el cual sigue generando recelo de muchos grupos priistas que se sintieron excluidos en el sexenio pasado.
Por tanto el principal reto de Sánchez López será convencer a la militancia de su partido que su candidatura no corresponde exclusivamente al intento del marinismo de volver a controlar de manera formal los cargos importantes del Partido Revolucionario Institucional.
