Al interior del Comité Ejecutivo Nacional del PRI ya tienen todo listo para tirar los argumentos de los contendientes.
En los próximos días habrán de aparecer los datos duros.
Y más: las pruebas que presentarán en su defensa ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.
Los datos son reveladores.
Al decir de nuestras fuentes, los amagos del candidato de las Izquierdas en contra de la elección mexicana son sólo eso: amagos.
Nada más.
Y es que, siempre según sus palabras, no hay una sola verdad en sus dichos.
Hay varios mitos en esta elección.
Dos de los que más han sonado son Monex y Soriana.
Se nos ha dicho que el PRI gastó una cantidad brutal de dinero a través de miles de tarjetas de Soriana en aras de comprar votos a diestra y siniestra.
En una rueda de prensa, Ricardo Monreal, coordinador de la campaña de López Obrador, tapizó el escenario con las supuestas tarjetas.
Lo curioso es que ninguna de estas remitía al PRI sino a la CTM a través de un acuerdo fechado en el 2010.
En efecto: las pruebas de Soriana, cuando menos hasta ahora, conducen al 2010, no al 2012.
Se trata de tarjetas de descuento para los agremiados de la central obrera priista.
Sólo eso.
Y no hay nada irregular en dicha acción.
El propio Federico Arreola, tan adicto al lopezobradorismo, escribió hace unos días que Ricardo Martín Bringas, dueño de Soriana, “es un hombre honorable”.
Dijo más el director general del Sendero del Peje (SDP): “Meto las manos al fuego por él.
“Soriana es una ejemplar cadena de supermercados que nació, en Torreón, al iniciar el siglo XX.
“(…) Ricardo Martín Bringas nunca ha combatido deslealmente a la izquierda mexicana.
“En 2006, me consta, Martín Bringas fue de los empresarios mexicanos que con más simpatía veía a Andrés Manuel López Obrador.
“Algunos políticos han acusado a Soriana de haber participado, con el PRI, en un operativo de compra de votos.
“(…) Una de las ‘pruebas’ de que Soriana participó en el fraude es que, durante años, ha vendido sus productos a diferentes gobiernos estatales.
“Todas las cadenas de autoservicio venden sus productos a gobiernos estatales y municipales, priistas, panistas y perredistas”.
Hasta aquí la cita.
No hay hasta el momento, y todo indica que no habrá, ningún indicio que nos lleve a lo que tanto se ha dicho: que el PRI usó a Soriana para cometer un delito electoral consistente en usar sus tarjetas para comprar el voto.
Este mito, al decir de fuentes confiables, se vendrá abajo en los días que vienen.
Por lo pronto, las pérdidas de Soriana ya ascienden a 414 millones de dólares.
El PRI anunció que todo se trata de un montaje del lopezobradorismo y que interpondría una demanda ante la PGR.
El caso Monex es revelador.
Se dice que el PRI usó a Monex para comprar masivamente el voto a través de los pagos que se hicieron vía tarjetas de débito.
No es así.
El PRI, a través de una tercera empresa (que no es ni EFRA, ni Inizzio), tramitó las tarjetas de débito de Monex para hacerle llegar recursos económicos a los representantes priistas de casilla que acudirían a las zonas de alto riesgo: ahí donde hay riesgos graves.
(Léase: Michoacán, Baja California Norte, Chihuahua, Nuevo León, Durango, etcétera).
¿Esta acción es ilegal?
De ninguna manera.
Y es que esos recursos no forman parte de los gastos de campaña, una vez que están contemplados en los gastos internos de los partidos políticos.
Eso sí: al interior del CEN del PRI existe la sospecha de que EFRA e Inizzio podrían estar ligados a operaciones sospechosas del PAN o de cualquier otro partido.
Incluso no descartan un eventual operativo de lavado de dinero.
El periodista Daniel Lizárraga, jefe de información del noticiero de Carmen Aristegui, reveló recientemente que el Grupo Financiero Monex “prestó servicios especiales a las empresas Inizzio y EFRA a través de tarjetas Sí Vale durante la campaña electoral, por un monto de alrededor de 141 millones de pesos: 91 millones de Comercializadora EFRA y 50 millones de Grupo Comercial Inizzio”.
¿El PRI recurrió a esas dos empresas?
Para nada.
Al interior del PRI no sólo existen pruebas de lo contrario, sino certezas.
De lo que también hay constancias es que el Gobierno de la Ciudad de México utilizó la tarjeta Poni entre los migrantes mexicanos en estados Unidos para estimular el voto amarillo durante las elecciones.
Según su propia propaganda, “la Tarjeta Poni fue lanzada al mercado el año pasado con gran aceptación entre los consumidores. Está a la venta en los comercios locales, donde también se venden las tarjetas de teléfono. El cliente de Poni compra pesos en lugar de minutos. Esta forma de enviar dinero elimina la necesidad de usar las redes de agentes de transferencia en los Estados Unidos y en México.
“Poni ofrece la misma tasa de cambio interbancaria que se publica diariamente en los periódicos. La tarjeta se vende por valores de 500, 1000, 2000 y 3000 pesos, en montos aproximados de 50 a 300 dólares. Sin cargos ocultos para el consumidor, la Poni tampoco requiere una cuenta bancaria para transferir el dinero.
“Con la compra de la Tarjeta Poni viene incluida una llamada gratuita a México que permite a quien envía el dinero comunicarse con su familia para proporcionar el PIN secreto que se encuentra al raspar la parte trasera de la Tarjeta. Este PIN, a su vez, es utilizado para hacer el retiro en de cualquier cajero automático en México.”
Otro tema que no resiste un análisis es el de los espectaculares de Peña Nieto.
Resulta que cada espectacular del candidato del PRI tenía una leyenda: “Vota por los candidatos a diputados y senadores del PRI”, con lo que los gastos por espectacular –unos quince mil pesos- terminan prorrateándose entre los 333 candidatos: Peña Nieto, los 300 candidatos a diputados y las 32 fórmulas al Senado.
En otras palabras: cada espectacular le costó a Peña unos 45 pesos.
Esto, hay que decirlo, está asentado en el COFIPE.
También al interior del PRI hay otras dos certezas:
Si hubiesen recurrido a la compra de votos estos habrían aumentado en unos quince millones más.
El PRI gastó unos 300 millones de pesos en la campaña de Peña Nieto pero si se llegase a exceder el tope de campaña sólo se cobraría una multa.
En otras palabras: no hay elementos para anular o declarar la invalidez de la elección.
Los días que vienen habrá una nutrida información sobre estos temas.
La Noche de las Derrotas Frías. En el búnker de Josefina Vázquez Mota la desazón empezó temprano.
En el Primer Corte de las encuestas de salida, maquilado al mediodía, las ventajas de Enrique Peña Nieto y de Andrés Manuel López Obrador eran considerables.
La candidata del PAN tenía números tan bajos que sus operadores dudaron en mostrárselos inmediatamente.
Cuando ella salió a votar un ambiente de funeraria se instaló en la casilla.
Quienes la vieron llegar no sabían si saludarla o darle el pésame.
Y es que desde muy temprano los funcionarios de casilla detectaron que tanto Peña Nieto como López Obrador sumaban votos de manera impresionante.
Roberto Gil Zuarth lanzaba maldiciones frente a Juan Ignacio Zavala, vocero de la candidata y cuñado del presidente Calderón.
Una vez que Josefina llegó al búnker, Gil y Zavala se encerraron con ella.
Fuentes cercanas al equipo revelan que tras dos o tres titubeos le mostraron los números.
Un silencio ominoso se apoderó de la reunión.
Un “carajo” se escuchó en el privado.
Más tarde, después de la comida, Josefina se encerró a preparar su mensaje de derrota.
Ya era consciente de que la debacle era su nueva casa.
Sergio, su esposo, y su hija Majo sugerían frases y oraciones.
El ambiente olía a muerto.
O a muerta.
***
López Obrador fue a votar y se encerró con sus colaboradores más cercanos.
La información empezó a llegar.
Los números del Primer Corte generaron un optimismo brutal.
De todos lados llegaban buenas noticias.
“La gente está saliendo a votar como en el 2000”, era el comentario más socorrido.
Los rostros lo decían todo.
López Obrador se veía tranquilo.
Fiel a su estilo, apenas comentaba algo y más bien se refugiaba en los datos de la encuesta.
A eso de las tres y media, cuando llegó el Segundo Corte, los ánimos fueron a la alza.
“¡Vamos ganando Puebla y buena parte del sureste. También la llevamos bien en el norte del país. La ciudad de México ni se diga. Está volcada en apoyo nuestro”, le comentó alguien al candidato de las Izquierdas.
López Obrador apenas sonreía.
Estaba contento pero preocupado.
“Hay que cuidar las casillas. No nos vayan a meter goles”, recomendaba a su gente.
La zozobra llegó cuando cerraron las casillas.
Los números de Peña Nieto seguían a la alza aunque la diferencia entre ambos era mínima.
“Se nota que los gobernadores están haciendo la parte que les tocó. Hay que acumular pruebas para evidenciar las irregularidades”, ordenó el candidato.
Con la llegada de la noche apareció la incertidumbre.
Y esta dio paso a la tensión.
Los ánimos se vinieron abajo.
La pantalla mostraba el júbilo de los periodistas de Televisa, quienes encabezaban una transmisión de análisis e información.
“Algo saben estos cabrones que están tan contentos”, comentó alguien.
Y, en efecto, algo sabían.
Las encuestas de salida florecieron en varios medios y en todas aparecía arriba Peña Nieto.
López Obrador se encerró a escribir un comunicado.
Al interior del búnker flotaban dos opiniones.
Unos comentaban que habría que salir a reconocer la derrota y asumirse como una segunda fuerza poderosa.
Otros llamaban a mandar al diablo a las instituciones y denunciar el fraude.
López Obrador tomó una tercera vía: la de agotar las vías jurídicas sin hablar de fraude.
Eso sí: habría que puntualizar que hubo un gasto exagerado en la campaña priista y que los medios de comunicación tuvieron un candidato en el proceso.
Cuando López Obrador salió rumbo al Hotel Hilton los rostros eran sombríos.
Nadie decía nada.
El vuelo de una mosca sonaba brutal en el silencio soberano.
***
En la casa de Quadri nunca se sintió el ambiente de la derrota porque su carrera era por conservar el registro y elevar los números de Nueva alianza.
De hecho: el ambiente siempre fue relajado y hasta entusiasta.
“Peña va ganando”, fue el comentario más celebrado a lo largo de la jornada.
Los asesores le dijeron a Quadri que tenía que reconocer el triunfo antes que cualquier otro y convocar a López Obrador a hacer lo mismo.
Los abrazos estallaron a eso de las siete de la noche cuando las encuestas de salida marcaron la derrota del Peje.
“Ganamos sin ganar”, dijo Quadri y empezó la ronda de los abrazos.
