René Sánchez Juárez se perfila para dirigir el PT
Una fuerte corriente dentro del Partido del Trabajo (PT) ha empezado a demandar un congreso extraordinario para renovar a la dirigencia de este instituto político en Puebla, la cual es cuestionada por tener a la organización sumida en el marasmo y sin una labor de crecimiento. Un actor político que en breve podría estar disputando la dirección del PT es el líder de la FROC, René Sánchez Juárez, quien recientemente incursionó en el ámbito de las izquierdas al haber sido candidato suplente al Senado.
Aunque Sánchez Juárez públicamente no ha hecho ninguna definición acerca de la posibilidad de buscar la dirigencia del PT, se sabe que en este último proceso electoral colocó dentro del partido a varios grupos de la FROC como militantes en los municipios de Puebla, Cholula, Ciudad Serdán, Teziutlán y Zacapoaxtla, tendiente a crear condiciones en caso de que exista una posibilidad real de disputar el cargo de Comisionado Político petista, que actualmente es ocupado por Mariano Hernández.
Dentro del PT hay tres corrientes: la de una burocracia que ha controlado el partido desde hace varios años, encabezada por Mariano Hernández y el legislador Zeferino Martínez Rodríguez. Una segunda se ha formado con movimientos sociales y gente que ha salido del PRD, en la cual se ubica Rafael Ramírez. Y una tercera, que es la más fuerte, es una expresión llamada Proyecto Puebla, la cual es encabezada por Víctor Manuel Coca Suárez.
Proyecto Puebla es la que ha dado más dinamismo al Partido del Trabajo, ya que ha incorporado al PT a grupos de trabajadores de Teléfonos de México, del Seguro Social y del Sindicato Mexicano de Electricistas, además de haber sido la que propuso que René Sánchez Juárez fuera el candidato suplente de Manuel Bartlett Díaz en la fórmula de aspirantes al Senado del Movimiento Progresista.
Dicha corriente fue la que más se vio y mostró fuerza en la reciente campaña electoral, ya que organizó 28 actos proselitistas en donde estuvo Manuel Bartlett Díaz y en cambio, la cúpula local del PT apenas pudo hacer un acto oficial para los aspirantes al Senado.
Y es precisamente Proyecto Puebla la agrupación que está demandando a la dirección nacional del PT, encabezada por Alberto Anaya, que entre agosto y septiembre se pueda hacer un congreso extraordinario para definir la permanencia o la renovación de los actuales dirigentes del partido, quienes no tienen periodo de duración en sus puestos, ya que son designados directamente por Anaya.
Sin embargo, los solicitantes tienen planteado que si la solicitud no es respondida por la vía institucional, entonces se recurrirá a un juicio de garantía de derechos políticos ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.
Las condiciones para que se pueda dar este cambio están dadas, ya que aunque el candidato presidencial de las izquierdas, Andrés Manuel López Obrador, ganó las votaciones en el estado y existe la percepción de que el aspirante al Senado, Manuel Bartlett Díaz consiguió la mayoría, pero la alquimia electoral le quitó más de 170 mil sufragios, el desempeño del PT resultó muy pobre y en ocasiones parecía ser un obstáculo para varios de los aspirantes a diputados.
En 2010 el PT consiguió 11 por ciento de la votación al contender sin hacer alianzas con ningún partido.
Ahora, se estima que el PT solamente alcanzó poco más de 4 por ciento de la votación en el estado.
En general, queda claro que la mayor parte de los votos de la izquierda no la aportó las fuerzas políticas que formaron la coalición Movimiento Progresista, sino que López Obrador y Manuel Bartlett lograron concitar el apoyo de la ciudadanía, de la izquierda no militante y del llamado “voto útil”.
La necesidad de que el PT sufra una renovación está fundada en que es un partido de izquierda, en el que sea han refugiado mucha gente que se ha salido del PRD, pero que no tiene ni el comportamiento ni la capacidad de ser una verdadera fuerza opositora en Puebla.
El PT tiene 48 comités municipales y cuando podría tener mayor presencia en el estado, dicho crecimiento se ha frenado por la actitud timorata de Mariano Hernández y Zeferino Martínez Rodríguez, quienes siempre se han mostrado proclives a pactar con el PRI.
Mariano Hernández se ha desempeñado como un dirigente que es interlocutor con los diferentes niveles de gobierno, pero existen muchas quejas de sus frecuentes y prolongadas ausencias del partido, lo cual lo lleva a ocuparse poco de la organización y crecimiento del mismo.
Narra un activista de izquierda que en el sexenio de Mario Marín Torres un conocido dirigente campesino tenía en su contra la amenaza de ser encarcelado por el gobierno del estado, por la defensa que había hecho de un núcleo agrario, por lo cual un grupo de legisladores federales del PT solicitaron una audiencia con el entonces jefe del Poder Ejecutivo, quien los recibió y los dio garantías de que se frenaría la persecución contra el líder social.
Sin embargo, al final de la reunión, luego de que Mario Marín se despidió de los legisladores federales, atajó a Mariano Hernández y le señaló, palabras más, palabras menos: “¿Qué no te hemos cumplido todo; por qué haces esto?”, a lo que el dirigente del PT se sonrojó y no dijo nada en su defensa. Dicha anécdota muestra la pasividad con que actúa el dirigente del PT.
Mientras que Zeferino Martínez es un legislador gris, que pocas veces destaca y no se muestra con ganas de hacer crecer al PT.
Y en esas condiciones al PT no se le ve como un partido apto para estar a la altura del próximo proceso electoral local y para ser una fuerza que conserve los miles de votos que el 1 de julio consiguieron los candidatos de las izquierdas.
