Un drama humano es el que viven los familiares del joven asesinado a manos de un policía municipal el pasado sábado en la junta auxiliar Ignacio Romero Vargas, y es que después de que se aceptara la responsabilidad de un elemento de la Policía municipal en el homicidio del ahora occiso, las autoridades no se han hecho cargo de los gastos funerarios ni del apoyo que recibirá el menor que quedó huérfano después de este lamentable hecho.
En entrevista exclusiva para CAMBIO, los familiares de quien en vida se llamara Rodolfo Loera Centeno, aceptaron narrar el proceso por el cual han pasado, después de que sin motivo aparente un elemento de los policías motorizados disparara en contra de la camioneta en la que viajaban el hoy finado y su cuñado.
La hermana de la víctima, Verónica Loera Centeno, relató que ella viajaba con ellos a bordo de otra camioneta de publicidad cuando ocurrieron los hechos: “veníamos de trabajar en un evento en Cholula, nosotros nos adelantamos porque teníamos que pasar por mis hijas… No entiendo por qué pasó todo, si nosotros veníamos bien y tranquilos”.
Comentó que antes de llegar a su domicilio, Rodolfo y su cuñado se detuvieron a comprar en una farmacia, donde vieron a los policías y se les quedaron viendo, pero no les dijeron nada. Metros más adelante, fueron perseguidos, y sin motivo aparente empezaron a disparar: “primero dijeron que fueron tres disparos, pero después encontraron que fueron cinco, y uno de ellos le tocó a mi hermano”.
Señaló que la principal inconformidad de la familia es que las autoridades hayan manejado muchas versiones distintas para ocultar la verdad, pues primero se informó que venían armados y dispararon en contra de los uniformados, después de que intentaron asaltar un oxxo, y finalmente que el impacto de bala que terminó con la vida de su hermano fue producto de un disparo al aire.
“La realidad es que no había motivo para dispararles, porque todavía de que poncharon una llanta, los policías les dijeron que se bajaran para una revisión. Fue cuando mi cuñado dijo: ‘¿cuál revisión?, si ya le disparaste a mi cuñado’. Fue cuando los policías se dieron cuenta y se fueron”, narró Verónica.
Agregó que todavía alcanzaron a llegar a su domicilio. Incluso después del impacto de bala, su hermano seguía vivo, entonces llegaron otras patrullas, tomaron la unidad de una de ellas, correspondiente al número P068, dato que más tarde lograría dar con los responsables.
Finalmente, exigió justicia por parte de las autoridades y que hagan pública la identidad del responsable, ya que para ella los policías deben ser tratados igual que los delincuentes que presentan en los medios de comunicación.
Por otra parte, el padre de la víctima señaló en entrevista telefónica que hasta el momento las autoridades no han pagado nada en cuanto a gastos de velación, a pesar de que fue el mismo Amadeo Lara Terrón quien aceptó la responsabilidad del uniformado en estos hechos, durante una reunión que sostuvo con él.
Señaló que la mañana de ayer sostuvo una plática con el secretario general de Gobierno, Fernando Manzanilla, en la que el funcionario se comprometió a pagar el abogado durante este proceso. Sin embargo, aún quedan pendientes los gastos funerarios y una indemnización para el hijo que dejó huérfano Loera Centeno.
Rodolfo era una persona responsable
Durante la entrevista, Verónica Loera narró que su hermano era una persona responsable y que tenía muchos amigos, por lo que aseguró que esta muerte no tenía razón de ser: “no sé por qué pasó esto, si él era querido en la colonia y tenía muchos amigos porque jugaba futbol, siempre era el goleador del equipo” apuntó.
Señaló que su hermano tenía poco de entrar a trabajar a la Volkswagen, situación que lo tenía muy contento porque lo había anhelado desde hace mucho tiempo, y que en diciembre del año pasado se hizo realidad.
Agregó que pese a que estaba separado de su esposa, él era un padre responsable de un menor de siete años de edad, quien después de este desafortunado evento quedó huérfano y en custodia de su madre: “más que otra cosa, queremos que las autoridades den una indemnización para su hijo, porque ya no hay quien se haga cargo económicamente de él”.
En palabras de sus familiares, Rodolfo Loera, quien era conocido entre su familia y amigos como “El Rana”, apodo que heredó de su padre, era una persona responsable y al mismo tiempo con muchos amigos.
