El ex presidente municipal de Izúcar de Matamoros Rubén Gil Campos está libre. Pasó los últimos cuatro años en una prisión federal de Nueva York, bajo una investigación del gobierno de Estados Unidos, que lo acusó de tráfico de cocaína y de lavado de dinero, pero desde la semana anterior se pasea por las calles de Los Ángeles, California.
Gil Campos está molesto y quiere “venganza”, principalmente contra los priistas que “lo dejaron solo” mientras estuvo en la cárcel y que los consideraba “sus amigos”. Al menos así se lo hizo saber a un grupo de integrantes de los clubes migrantes de Los Ángeles, que dialogaron con él y que confiaron lo anterior a La Jornada de Oriente.
Al ex edil, ahora de 51 años de edad, sólo se le abría aplicado una multa por una presunta evasión fiscal para ser puesto en libertad, según relataron.
Mientras, este fin de semana comenzaron los preparativos para recibir a Gil Campos en la Mixteca poblana, con una comida en el municipio de Chietla, donde sus más allegados esperan darle la bienvenida.
Sin embargo, se sabe que el ex alcalde por el momento no puede abandonar Estados Unidos, pues los migrantes poblanos relataron que Gil Campos está acogido como “testigo protegido” por la DEA (Departamento Antidrogas, en inglés), y por ese medio habría colaborado para aportar nombres, datos y lugares de la presunta red de tráfico a la que pertenecía para introducir drogas a Nueva York.
“Viene con ánimo revanchista”, confiaron algunos de los que dialogaron con el ex edil y agregaron que “presumió que a muchos les dio dinero y les ayudó pero a la hora de los trancazos lo dejaron solo”.
También confiaron que los bienes de Rubén Gil siguen confiscados en Estados Unidos, “pero sin duda su aparición va a ser un golpe para muchos priistas en Puebla que están haciendo campaña, va a tener una repercusión electoral”.
Distribuía 500 kilos de
cocaína por mes: DEA
Rubén Gil Campos tenía 40 días de haber asumido el cargo como presidente municipal de Izúcar de Matamoros, Puebla, para el periodo 2008–2011, cuando fue detenido el sábado 22 de marzo de 2008 en el aeropuerto de Los Ángeles, California, a donde llegó presuntamente para realizarse un chequeo médico debido a un problema renal.
El gobierno estadounidense lo investigaba desde 2006, cuando su hermano Eduardo fue detenido por conspiración en la distribución de estupefacientes, luego de que la DEA interceptó una carga de 150 kilos de cocaína y 45.36 kilos de mariguana en dos vehículos de mudanza de la empresa familiar “Gil Movin & Storage”. Eduardo fue encontrado culpable y sentenciado a nueve meses en prisión federal antes de ser deportado a México
Gil Campos fue trasladado a una prisión federal en el condado de Westchester, Nueva York, a donde nunca fue llevado a juicio.
Ahí, enfermo y sin el apoyo de sus amistades en el poder, tanto en California como en Puebla, el presidente municipal tuvo que se trasladado de la penitenciaría a un hospital–prisión de Nueva York.
En ese momento, a mediados de 2009, el presidente municipal de Izúcar de Matamoros fue abandonado hasta por su equipo de abogados, pues se quedó sin dinero para poder pagar el costo de su defensa legal.
Una firma prestigiada en esa ciudad estadounidense, como Altman & Altman, que se encargó del caso de Rubén Gil Campos hasta el año pasado, podía cobrar por lo menos 450 dólares por hora de trabajo.
La DEA utilizó el caso de este alcalde poblano en la justificación para solicitar el presupuesto del año 2010, como parte del combate al tráfico de drogas en México y Colombia.
“Como un ejemplo, varios funcionarios públicos corruptos fueron atacados por su participación en actividades de narcotráfico. La DEA colaboró con las autoridades mexicanas para detener a Rubén Gil Campos, el alcalde de Izúcar de Matamoros Puebla, en marzo de 2008 por conspiración por distribuir por lo menos 500 kilogramos de cocaína por mes desde el año 2004 en Estados Unidos, y por el tráfico de 10 millones de dólares de Estados Unidos a México en los últimos dos años”, según puede leerse en el documento en inglés, disponible en el portal del Departamento de Justicia de Estados Unidos.
De este caso no volvió a saberse más sino a finales de 2010, cuando el gobierno de Estados Unidos detuvo al empresario poblano Darío López Fernández Morris, quien era cercano al gobierno de Mario Marín Torres, y se le ligó con Rubén Gil en actividades delictivas. Este empresario fue liberado a principios de 2011 tras pagar una multa.
