El desencuentro de Enrique Peña Nieto con estudiante de la Ibero fue considerado en el Cuarto de Guerra del candidato como una auténtica catástrofe, peor aún que el error de diciembre que tuvo como sede la FIL de Guadalajara, cuando el priísta confundió a Carlos Fuentes con Enrique Krauze.
Sin embargo, como en todas las crisis, las oportunidades no escasearon.
Y es que el equipo de Peña, que ha demostrado en los hechos tener una gran capacidad de reacción, armó un spot muy puntual sobre el escándalo de la Ibero.
Y más: maquiló un decálogo interesante —aunque hay quienes lo califican de inocuo e inicuo— sobre temas que poco han tratado los candidatos.
En ese Cuarto de Guerra las cosas se ven con calma pero con una evidente tensión.
Los pronósticos sobre el movimiento de los 132 es que pase de un delirante crecimiento a un pasmo singular.
Las vacaciones escolares y la marcada ingenuidad de los universitarios son dos factores que podrían decantar la revuelta.
Ayer mismo fuimos testigos de que el candor no es un buen compañero de la rebeldía.
Los jóvenes que acudieron a la Casa del Lobo —Televisa— a una entrevista con Loret de Mola fueron prácticamente barridos por el patético émulo de Michael Moore.
Lejos de enfrentar al monstruo con lanzas y mentadas, los estudiantes de la Ibero cayeron en lugares comunes y generalidades.
Si tan solo hubiesen recordado los principales puntos de la marcha del viernes de otra cosa estaríamos hablando.
No hubo un señalamiento eficaz, algo que pusiera a temblar al lobo.
En consecuencia: Loret se los comió y no dejó ni los zapatos de recuerdo.
Un detalle: llamarle “maestro” a López Dóriga evidenció el tamaño de la derrota.
Sólo faltó que los púberes alumnos le pidieran un autógrafo a Loret.
Hoy, sin embargo, los jóvenes mostrarán el músculo con la marcha convocada y empezarán para ellos los días tortuosos.
Y es que tendrán que armar con seriedad y disciplina un movimiento en forma, un discurso coherente, un programa de acciones y una ruta crítica de aquí a los comicios.
Y eso implica riesgos, privaciones, desveladas, golpes y vigilias.
Un movimiento se construye con sangre, sudor y lágrimas.
El happening está bien para los fines de semana.
Y esto es algo serio.
Demasiado serio.
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¿Quién iba a decirlo?
La sección más hilarante y delirante de las mesas de comentaristas de la radio nacional es nada menos que la que creó Adela Micha en su noticiero vespertino de Grupo Imagen.
Vea el lector:
Los polemistas son Jesús Murillo Karam, Juan Ignacio Zavala y Federico Arreola.
Toda una bomba.
Y es que Arreola barre con todo ante el enojo inteligente del cuñado del presidente Calderón.
La Micha, con humor y tolerancia, admite que Arreola se burle de Televisa, de López Dóriga, de Ciro Gómez Leyva y de Carlos Marín.
Ayer los escuché extasiado.
Iba a una comida y llegué tarde porque la discusión me sedujo.
Nada que ver con la mesa que Aristegui tiene con los coordinadores de campaña del PRI, el PAN y las Izquierdas.
Aquí hay sabor, ironías, golpes bajos y aullidos.
