La presidenta Claudia Sheinbaum planteó este jueves la consolidación de un banco nacional de ADN como una herramienta para acelerar la identificación de personas fallecidas cuyos restos permanecen sin reconocer y mejorar el intercambio de información entre las autoridades encargadas de la búsqueda.
Durante su conferencia matutina en Palacio Nacional, la mandataria explicó que la Secretaría de Gobernación (Segob), la Fiscalía General de la República (FGR) y las fiscalías estatales trabajan en una base de datos conjunta para fortalecer los procesos de búsqueda e identificación.
Sheinbaum subrayó que el proyecto requiere también una mayor participación de las entidades federativas, la FGR, la Comisión Nacional de Búsqueda y las comisiones estatales, tanto en materia de coordinación como de recursos.
“El objetivo es que haya más recursos de las entidades federativas y de la Fiscalía General de la República, con la compañía de las comisiones de búsqueda estatales y la Comisión de Búsqueda, para que realmente pueda ser un banco y se aceleren todos los procesos de identidad”, señaló la presidenta.
Más recursos para los peritajes
La propuesta coloca el financiamiento de los servicios forenses como uno de los principales retos. Para que un registro nacional de perfiles genéticos sea útil, no basta con concentrar información: las fiscalías y servicios periciales necesitan capacidad para obtener muestras, procesarlas y generar perfiles de ADN que puedan ser cotejados.
Los datos del Inegi muestran la dimensión del trabajo pendiente. Durante 2024, la FGR y las unidades estatales realizaron 19 mil 971 prácticas de genética forense para obtener perfiles de ADN de cadáveres. En ese mismo periodo se efectuaron 100 mil 47 necropsias a cadáveres.
El rezago también aparece en el número de cuerpos que permanecen sin identificación. De acuerdo con el Inegi, al cierre de 2024 había 10 mil 045 cadáveres almacenados en anfiteatros de la FGR y de las fiscalías estatales, además de mil 784 segmentos, mil 99 fragmentos y 412 restos humanos no identificados.
De los 97 mil 704 cadáveres que egresaron de las instituciones forenses durante ese año después de las prácticas correspondientes para intentar establecer su identidad, 7 mil 174 permanecían como no identificados.
Estas cifras ayudan a explicar por qué la obtención y el intercambio de información genética se han convertido en una pieza central de la estrategia de identificación humana.
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México ya tiene un Banco Nacional de Datos Forenses
La propuesta anunciada por Sheinbaum no parte de un vacío legal. El Banco Nacional de Datos Forenses ya está contemplado en la legislación mexicana y tiene como finalidad concentrar información útil para la búsqueda e identificación de personas desaparecidas y la investigación de delitos.
La normativa establece que este banco debe integrar información de la Federación y de las entidades federativas, incluidos los datos genéticos, y contempla la interconexión de las bases forenses para facilitar los cruces de información.
En marzo de 2025, el gobierno federal también planteó fortalecer este mecanismo mediante una Base Nacional Única de Información Forense y una Plataforma Nacional de Identificación Humana, con información procedente de las 32 fiscalías estatales y la FGR. El proyecto contempla integrar distintas fuentes de información y utilizar técnicas de identificación, entre ellas el ADN.
Por ello, el reto ahora es hacer que esas bases funcionen de manera coordinada y con información suficiente y actualizada, particularmente en el ámbito estatal.
El problema no termina en encontrar los restos
La identificación de una persona fallecida requiere combinar diferentes elementos forenses. Entre ellos están las huellas dactilares, características antropológicas y odontológicas, fotografías, información médica y, cuando es posible, perfiles genéticos.
En marzo de este año, el gobierno federal explicó que cuando se localizan restos humanos se realizan pruebas de ADN y se toman muestras de familiares para posteriormente cruzar la información y confirmar una posible coincidencia.
La propia Sheinbaum había señalado en junio que uno de los problemas pendientes era la falta de modernización y actualización digital de los sistemas relacionados con personas fallecidas sin identificación, y había llamado a los gobiernos estatales a colaborar debido a que buena parte de esta responsabilidad se encuentra en el ámbito local.
El planteamiento de este jueves profundiza en esa ruta: concentrar la información genética y dotar de mayores recursos a las instituciones que realizan los peritajes para que una muestra obtenida en un estado pueda ser cotejada con información disponible en otras entidades o a nivel federal.
Una deuda que arrastra el sistema forense
La necesidad de fortalecer las capacidades de identificación forense no es nueva. El marco legal mexicano ya contempla desde años atrás un Registro Nacional de Personas Fallecidas No Identificadas y No Reclamadas, diseñado para concentrar información como características físicas, fotografías, necropsias, antropología, odontología, dactiloscopia y genética forense.
Las reformas impulsadas por el gobierno de Sheinbaum desde 2025 buscaron ampliar la coordinación entre FGR, fiscalías estatales, Comisión Nacional de Búsqueda y comisiones locales, además de fortalecer las herramientas de identificación.
El desafío, sin embargo, sigue siendo convertir esos mecanismos en una operación nacional efectiva. Los datos del Inegi muestran que la capacidad de procesamiento y la infraestructura forense siguen siendo determinantes para reducir el número de cuerpos que permanecen sin identificar.
La propuesta de Sheinbaum pone nuevamente el foco en esa parte del problema: no sólo buscar a las personas desaparecidas, sino contar con la infraestructura, información genética, personal especializado y presupuesto necesarios para devolverles una identidad cuando son localizadas sin vida.
