La deuda pública de México continuará creciendo durante los próximos años y podría alcanzar un nivel cercano a 55% del producto interno bruto (PIB) hacia 2028, advirtió Moody’s Ratings, que recientemente rebajó la calificación crediticia soberana del país debido al deterioro gradual de las finanzas públicas y a las dificultades para reducir el déficit fiscal.
Renzo Merino, vicepresidente y analista senior de la calificadora, explicó que el endeudamiento del Gobierno federal ha aumentado de manera acelerada en los últimos años, al pasar de alrededor de 40% del PIB en 2023 a casi 50% en 2025.
“En el año 2023, la deuda del Gobierno federal de México estaba en 40% del PIB, para el año pasado ya había llegado casi 50%, es decir, casi 10 puntos de aumento en solo dos años”, explicó en entrevista para Norte Económico, podcast de Grupo Financiero Banorte.
La firma considera que esta tendencia continuará debido a un entorno de bajo crecimiento económico, mayores costos financieros y la necesidad de seguir destinando recursos al apoyo de Petróleos Mexicanos (Pemex), factores que limitan la capacidad del gobierno para consolidar sus finanzas.
Moody’s reduce la calificación de México
La preocupación por el desempeño fiscal del país llevó a Moody’s a reducir la nota soberana de México de Baa2 a Baa3, el último escalón dentro del grado de inversión.
De acuerdo con la calificadora, aunque durante 2025 se realizaron esfuerzos para fortalecer la recaudación y contener algunos gastos, los resultados fueron menores a los esperados.
Las estimaciones de la agencia muestran que el déficit fiscal pasó de 5.3% del PIB en 2024 a 4.9% en 2025, una reducción que considera insuficiente para revertir el deterioro observado en los últimos años.
“Mucho de esta consolidación fiscal que se logró en el 2025 se vio revertida por esta política de apoyo a Pemex, que le costó casi medio punto del PIB el año pasado al gobierno”, indicó Merino.
La deuda pública supera los 18.6 billones de pesos
Las advertencias de Moody’s coinciden con los datos más recientes de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), que muestran que el Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público (SHRFSP), considerado la medida más amplia de la deuda pública, ascendió a 18.681 billones de pesos al cierre de abril de 2026.
La cifra representa un incremento real anual de 2% respecto a abril de 2025 y equivale a alrededor de 50% del PIB, aunque estimaciones de Banco BASE ubican la proporción en 52.69 por ciento.
Durante el último año, la deuda pública aumentó en términos reales más de 373 mil millones de pesos, lo que equivale a un crecimiento promedio cercano a mil 022 millones de pesos diarios.
Crecen el déficit y el costo financiero
Otro de los factores que preocupa a especialistas y calificadoras es el incremento en el costo del endeudamiento.
Actualmente, el Gobierno federal destina alrededor de 17% de sus ingresos al pago de intereses de la deuda, una proporción considerablemente superior al nivel registrado en 2021, cuando se ubicaba entre 10 y 11 por ciento.
“En los últimos años, con un déficit más alto que se tiene que financiar en un contexto de tasas de interés más altas, ahora tiene que gastar más de sus ingresos en pagos de interés”, explicó Merino.
A ello se suma el comportamiento del déficit público. Entre enero y abril de 2026, el balance público registró un déficit de 217 mil 074 millones de pesos, cifra que representa un aumento real anual de 150.8% y que ha sido catalogada por analistas como la segunda más alta de este siglo para un periodo similar.
“La combinación de menores ingresos y mayor gasto derivó en el segundo mayor déficit público de este siglo. Se trata de una brecha de 217 mil millones de pesos”, señaló el centro de análisis independiente México Evalúa.
México mantiene fortalezas, pero persisten riesgos
Pese al deterioro fiscal, Moody’s decidió mantener una perspectiva estable para la economía mexicana al considerar que el país conserva fortalezas estructurales importantes, entre ellas una economía diversificada, una fuerte integración comercial con Estados Unidos, instituciones macroeconómicas sólidas y un banco central con credibilidad.
Sin embargo, la calificadora advirtió que un crecimiento económico persistentemente bajo, mayores necesidades de apoyo financiero a Pemex o dificultades para contener el déficit podrían generar nuevas presiones sobre la calificación soberana en el futuro.
“Nuestro pronóstico actual en el escenario base es que la carga de la deuda del gobierno federal se aproxime al 55 por ciento del producto interno bruto (PIB) hacia el 2028”, concluyó Merino.
