En los últimos días circuló en redes sociales la versión de que México podría perder sedes de la Copa Mundial de la FIFA 2026, luego del aumento de violencia registrado tras la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como El Mencho. Las especulaciones apuntaban a que patrocinadores estaban presionando a la FIFA para reconsiderar la presencia del país en el torneo por motivos de seguridad.
Sin embargo, hasta el momento no existe ningún pronunciamiento oficial de marcas patrocinadoras ni documentos que respalden la posibilidad de retirar sedes. La versión se viralizó únicamente a través de redes sociales.
El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, reiteró que el organismo mantiene “total confianza” en México y en la capacidad de sus autoridades para garantizar las condiciones necesarias durante el Mundial, descartando cualquier cambio de sede.
Gobiernos estatales y federal rechazan los rumores
El gobernador de Jalisco, Pablo Lemus, aseguró que no hay riesgo de que México pierda su participación como país anfitrión en 2026. Señaló que ha habido comunicación directa con oficinas de la FIFA y que no existe intención de modificar la distribución del torneo.
Durante la conferencia matutina, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, también abordó el tema y subrayó que la comunidad internacional mantiene confianza en el país, tanto en materia deportiva como de seguridad. Afirmó que el gobierno federal trabaja de manera coordinada para garantizar estabilidad rumbo al Mundial.
Asimismo, Sheinbaum confirmó que la Selección Mexicana de Fútbol y la Selección de Portugal acordaron disputar un partido de preparación el 28 de marzo en territorio mexicano como parte de su camino hacia 2026. Destacó que existe pleno acuerdo entre ambas federaciones y buena comunicación con la FIFA, lo cual dijo también se refleja en la estabilidad económica del país.
¿Minimización del problema o control real?
Aunque autoridades estatales y federales coinciden en que no hay riesgo para el Mundial 2026, la violencia reciente ha reavivado el debate sobre la capacidad del gobierno para garantizar seguridad a gran escala. La interrogante persiste entre sectores ciudadanos:
¿Las autoridades están minimizando el problema… o realmente tienen control de la situación?
