Resueltos a influir, a no marginarse, como parte de una estrategia en la que están decididos a ser un partido de oposición que va por el poder y luchará por él, los integrantes de la bancada del PRD en el Senado sí concurrirán a la toma de posesión de Enrique Peña Nieto el próximo primero de diciembre, anticipa su coordinador, Luis Miguel Gerónimo Barbosa Huerta.
“Es un hecho político, es una sesión de Congreso, es un acto de los poderes públicos, del Estado mexicano. Nosotros formamos parte de esos poderes. Y por tanto, sí vamos a asistir. Las senadoras y los senadores del PRD sí vamos a asistir”, informa a Excélsior.
Si bien los legisladores del Partido de la Revolución Democrática tendrán un comportamiento “institucional, republicano, respetuoso”, aclara de inmediato, eso no significa que el nuevo inquilino de Los Pinos tendrá una sesión tranquila en San Lázaro en esa fecha.
El senador poblano, oriundo de Zinacatepec, advierte que el próximo sábado uno de diciembre, cuando constitucionalmente se dará el relevo de mandos en el Poder Ejecutivo, si bien no habrá toma de tribuna por parte de sus colegas perredistas, “nos sentiremos representados cuando un legislador, diputado, diputada, senador, senadora, del PRD, haga uso de la palabra en esa sesión, y dé un discurso de un partido de oposición, fuerte, duro, crítico, que fije posiciones, que hable de la elección que provocó al nuevo titular del Ejecutivo. Pero que no ofenda. Que no denigre a la política”, demanda.
Interrogado en sus oficinas del Senado en el Instituto Belisario Domínguez, que también preside, este abogado de la UNAM establece desde ahora que “las relaciones con el Ejecutivo (Enrique Peña Nieto) serán relaciones entre poderes. Ni sumisión ni acompañamiento. Ni ser funcionales. Ser integrantes de una bancada de un partido de izquierda que tiene estrategia parlamentaria de cómo comportarse. ¿Y sabes cuál es la estrategia? Influir, no marginarse”.
Frente a los dichos de la vicecoordinadora del grupo parlamentario, Dolores Padierna, en el sentido de que se prepara una virulenta estrategia contra el ahora presidente electo, Barbosa sólo acota: “cada quien se hace cargo de lo que dice. Y de lo que hace”.
Interrogado entonces si los perredistas garantizan que el relevo de mandos ocurrirá en San Lázaro, como están trabajando el PRI y el PAN, el representante perredista desliza: “concurriremos donde se celebre la sesión de traslado del Poder Ejecutivo. Ahí concurriremos”, dice.
Con notable ronquera a partir de sus participaciones en tribuna y sus presentaciones en los medios, Miguel Barbosa recalca que “la toma de protesta del nuevo titular del Ejecutivo (es un acto) en donde se desarrolla conforme un protocolo, en donde los partidos tienen intervención. Yo no puedo decir que será una sesión absolutamente tranquila. Yo hablo por los senadores, por mi bancada. Por esos hablo”, subraya.
-Este anuncio, senador, ¿significa que el PRD declina banderas en lo que hace a las dudas que se tuvieron en las elecciones de julio pasado..?
– No, acota de inmediato. Nuestra opinión sigue siendo la misma. Cuál fue, cómo se dieron los resultados, lo hemos dicho. Cuál fue el papel de la calificación de las elecciones, lo hemos dicho. No retiramos ninguna diferencia de eso. No retiramos ninguna mención de eso.
Pero eso sí, remata el senador e integrante de la corriente Nueva Izquierda de su partido, “se instala un nuevo poder, el Poder Ejecutivo, y vamos a ir como un partido de oposición, que quiere tener estrategia para ser gobierno, que va a ser gobierno”.
Y en el diseño de esta táctica, enfatiza el entrevistado, se promueve el diálogo, la discusión. El PRD debe moverse dentro de una izquierda moderna: “una izquierda con vocación de poder”, en la que “si queremos ser poder, tenemos que tener estrategia y eso es lo que estamos haciendo en el Senado, los integrantes de nuestra bancada”.
