A la crisis de inseguridad que padece Sinaloa se suma la bomba de tiempo contra la ciudadanía que representan los narcolaboratorios y las sustancias químicas usadas para elaborar drogas sintéticas decomisados por el Ejército y la Procuraduría General de la República (PGR).
De acuerdo con personal militar y de la empresa Quick System, contratada por la PGR para trasladar y almacenar las sustancias incautadas, el número de laboratorios desmantelados en la entidad federativa ha rebasado ya la capacidad de manejo y resguardo de los precursores para fabricar drogas, por lo que han sido improvisados centros de almacenamiento que carecen del aval de Protección Civil estatal.
De 2011 a la fecha han sido descubiertos en Sinaloa 146 laboratorios clandestinos, ubicados en nueve de los 18 municipios que conforman el estado, indican cifras del Ejército.
Hasta la fecha, la PGR da cuenta de que 12 cocineros del narco —quienes se encargan de fabricar la droga sintética— han perdido la vida por intoxicación.
Peligro: Desechos del narco
Indagan muerte de 12 “cocineros”; en 2011 y 2012 se han desmantelado 146 narcolaboratorios.
Sinaloa es una bomba de tiempo ante un inminente colapso de miles de litros de sustancias altamente tóxicas y contaminantes que han sido decomisadas y guardadas en instalaciones públicas.
Dichos componentes provienen de aseguramientos de narcolaboratorios donde se producían drogas sintéticas.
La vida de decenas de personas se encuentra en riesgo ante la indiferencia de una autoridad estatal y federal que ha dejado el problema a la suerte; en contraparte, el Ejército es la única autoridad que en ese estado identifica y asegura las sustancias y las “rudimentarias fábricas” donde se elaboran las drogas sintéticas llamadas metanfetaminas y crystal.
Actualmente, Sinaloa vive una de las peores crisis de su historia, no sólo por la violencia extrema que a diario deja muertos por los enfrentamientos constantes por rivalidad delincuencial de cárteles del narcotráfico, sino por la aparición de los narcolaboratorios que las organizaciones criminales instalan y que provocan la contaminación en lechos de ríos, mantos freáticos y en el hábitat natural de algunas especies.
Elementos de la IX zona militar lograron en 2011 la destrucción de 66 laboratorios y 80 en 2012.
