El secretario de Gobernación, Alejandro Poiré Romero, informó que la compra del nuevo avión presidencial, que estaría en funcionamiento a partir del año 2015, es un asunto de “seguridad nacional” y se gestiona en acuerdo con el “equipo de transición” del próximo gobierno federal.
Afirmó que aun cuando la adquisición del Boeing 787 para el Ejecutivo federal corre a cargo de la actual administración, el futuro gobierno —como parte involucrada— deberá concluir la compra.
“Que será una decisión que se tendrá que valorar por la administración entrante en materia de transición, así se ha aclarado, pero ciertamente están todos los elementos para que se tome una decisión porque es una decisión muy importante. Es una decisión que tiene características de seguridad nacional”, destacó.
Respecto al costo de la aeronave, que ronda los 190 millones de pesos, Poiré Romero indicó que se trata de una transacción transparente, auditada por los órganos competentes de los poderes de la Federación.
“Y que se ha llevado a cabo todo el trabajo preparatorio con una gran transparencia y con una gran claridad. Será una decisión que se tome con base en los mecanismos de transición”, puntualizó el funcionario federal.
El titular de la Secretaría de Gobernación dijo que los términos concretos de la adquisición del nuevo avión presidencial corren a cargo de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) en correspondencia con sus atribuciones.
“Por el hecho de que se trata de una adquisición, por obvias razones vinculada a la seguridad nacional de nuestro país, de que se ha hecho conforme al Presupuesto de Egresos así autorizados y se harán los planteamientos para que se tome la decisión definitiva en su momento”, indicó.
