La movilidad atraviesa una transformación estructural. Lo que hace una década parecía lejano hoy forma parte del paisaje urbano: autobuses eléctricos, estaciones de carga y vehículos de reparto eléctricos circulan en las principales ciudades de México y América Latina.
¿Qué es la electromovilidad?
La electromovilidad se refiere al uso de sistemas de propulsión eléctrica para transportar personas o mercancías. Incluye automóviles, autobuses, camiones, motocicletas, bicicletas y sistemas de micromovilidad como scooters eléctricos.
Su objetivo central es sustituir combustibles fósiles por electricidad, reduciendo emisiones contaminantes y ruido urbano. Además, los motores eléctricos requieren menor mantenimiento y no generan emisiones directas durante su operación.
Industrias clave que impulsan el cambio
1. Litio y minerales estratégicos
Chile, Argentina y Bolivia conforman el llamado “Triángulo del Litio”, región clave para la fabricación de baterías de ion-litio, elemento esencial de los vehículos eléctricos.
2. Infraestructura de carga
La expansión de electrolineras y cargadores rápidos en autopistas, centros comerciales y desarrollos residenciales es fundamental para sostener el crecimiento del mercado eléctrico en México.
3. Economía circular
Ha surgido una industria dedicada al reciclaje y reutilización de baterías, permitiendo su segunda vida en sistemas de almacenamiento energético.
México: manufactura y transporte eléctrico
México se ha consolidado como centro estratégico de producción de vehículos eléctricos. Empresas como Tesla anunciaron inversiones en Nuevo León, mientras que BMW y Ford han ampliado líneas de producción eléctrica en el país.
En transporte público, la Metrobús de la Ciudad de México ha incorporado unidades eléctricas en corredores de alta demanda, contribuyendo a la reducción de emisiones.
Chile y Colombia: referentes regionales
Santiago cuenta con una de las mayores flotas de autobuses eléctricos fuera de China, integrados a su sistema de transporte público.
Bogotá ha fortalecido su sistema con cientos de buses eléctricos, mejorando la calidad del aire y la experiencia del usuario.
La “última milla”
La electrificación de la logística urbana es otro cambio visible. Motocicletas y bicicletas eléctricas de reparto reducen costos operativos, tráfico y contaminación acústica en diversas zonas.
¿Por qué importa en 2026?
En 2026, la electromovilidad es clave por eficiencia económica, competitividad industrial y sostenibilidad ambiental. Los vehículos eléctricos tienen menos piezas móviles y menores costos de mantenimiento, y la reducción en el precio de las baterías ha disminuido la brecha frente a los modelos de combustión.
La transición energética ya está en marcha y redefine la forma en que México y Latinoamérica producen, transportan y habitan sus ciudades.

