El gobierno de Estados Unidos evalúa un posible escenario de cambio político en Cuba antes de que concluya el año, en un contexto marcado por la reciente captura del expresidente venezolano Nicolás Maduro y el debilitamiento económico que enfrenta la isla tras la pérdida del respaldo energético de Caracas, de acuerdo con información publicada por The Wall Street Journal y confirmada por fuentes cercanas a la administración de Donald Trump.
Según el diario estadounidense, Washington ha intensificado contactos para identificar integrantes del gobierno cubano dispuestos a negociar una salida del régimen comunista encabezado por Miguel Díaz-Canel. Las fuentes citadas señalan que en la Casa Blanca consideran que la economía cubana “está cerca del colapso” y que el gobierno “nunca había estado tan frágil” como ahora, tras perder a su principal benefactor: Venezuela.
Exclusive: Emboldened by the U.S. ouster of a Venezuelan strongman, the Trump administration is seeking Cuban government insiders who can help cut a deal to push out the Communist regime by year’s end. https://t.co/yz7UwKKUbb
— The Wall Street Journal (@WSJ) January 22, 2026
Un día después del operativo militar estadounidense en Caracas, el presidente Donald Trump afirmó que Cuba está “a punto de caer”, al asegurar que la isla ya no tendrá acceso al petróleo venezolano. “Cuba parece que está a punto de caer. No sé cómo van a poder mantenerse, no tienen ingresos. Recibían todos sus ingresos de Venezuela, del petróleo venezolano”, declaró el mandatario ante medios de comunicación a bordo del avión presidencial.
Presión sin plan militar explícito
Aunque funcionarios estadounidenses reconocen que no existe un plan concreto para derrocar al régimen cubano, consideran que la captura de Maduro y la cooperación de actores cercanos a su círculo representan tanto un modelo como una advertencia para La Habana. En privado, altos funcionarios han señalado que la operación del 3 de enero debería interpretarse como una amenaza implícita, aunque Washington no ha planteado públicamente una acción militar directa contra Cuba.
“Recomiendo encarecidamente que lleguen a un acuerdo. ANTES DE QUE SEA DEMASIADO TARDE”, escribió Trump el pasado 11 de enero en redes sociales, al reiterar que no habrá “más petróleo ni dinero” para la isla.
Las evaluaciones de inteligencia estadounidenses describen un panorama crítico para la economía cubana, afectada por la escasez de productos básicos, medicamentos y apagones constantes. Economistas citados por funcionarios advierten que Cuba podría quedarse sin petróleo en cuestión de semanas, lo que paralizaría por completo su economía.
Respuesta de La Habana y tensión creciente
Desde Cuba, el presidente Miguel Díaz-Canel ha rechazado cualquier posibilidad de negociación bajo presión. “No hay rendición ni capitulación posible, ni ningún tipo de entendimiento basado en la coerción o la intimidación”, declaró recientemente durante un acto en honor a miembros de las fuerzas de seguridad cubanas muertos en Caracas.
En medio del aumento de tensiones con Estados Unidos, el gobierno cubano celebró un día nacional de defensa, con ejercicios militares transmitidos por televisión. Sin embargo, la vida cotidiana en la isla refleja un escenario de deterioro: apagones prolongados, escasez de combustible y protestas silenciosas, como el golpeteo nocturno de ollas desde viviendas en La Habana.
Mientras tanto, en Washington, aliados de Trump consideran que un cambio de régimen en Cuba consolidaría su estrategia de seguridad hemisférica y su legado político, en un objetivo que ha sido impulsado históricamente por el secretario de Estado, Marco Rubio. No obstante, analistas advierten que el modelo venezolano podría ser difícil de replicar en una isla con un sistema político cerrado y sin una oposición organizada visible.
Por ahora, Estados Unidos mantiene la presión económica y diplomática, mientras Cuba enfrenta uno de los momentos más delicados de su historia reciente, con un futuro incierto en medio de la confrontación con su histórico adversario.




