El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sugirió este viernes que podría imponer aranceles a países que no apoyen su insistente propuesta de que Washington tome el control de Groenlandia, territorio semiautónomo de Dinamarca en el Ártico.
Durante un evento en la Casa Blanca sobre atención médica rural, Trump afirmó:
“Puedo poner un arancel a los países si no van de acuerdo con Groenlandia, porque necesitamos Groenlandia para la seguridad nacional”.
El mandatario no detalló qué naciones podrían ser objetivo ni el alcance de posibles medidas comerciales, pero sus palabras representan la primera vez que vincula explícitamente su ambición sobre la isla con la amenaza de sanciones económicas.
Trump ha reiterado en los últimos meses que el control estadounidense de Groenlandia es esencial para contrarrestar la influencia de Rusia y China en el Ártico, especialmente ante el deshielo que abre nuevas rutas marítimas y acceso a recursos minerales.
“Necesitamos Groenlandia por seguridad nacional”, insistió el presidente, argumentando que acuerdos de defensa existentes —como la base estadounidense Pituffik (antes Thule)— no son suficientes sin una soberanía plena.
La declaración llega en medio de crecientes tensiones diplomáticas. Dinamarca y Groenlandia han rechazado categóricamente cualquier venta o cesión del territorio. El ministro de Exteriores danés, Lars Løkke Rasmussen, y la ministra groenlandesa de Asuntos Exteriores, Vivian Motzfeldt, mantuvieron reuniones esta semana en Washington con el vicepresidente JD Vance y el secretario de Estado Marco Rubio, pero confirmaron un “desacuerdo fundamental” con la postura estadounidense.
Paralelamente, una delegación bipartidista del Congreso de EE.UU. —integrada por senadores como Lisa Murkowski (republicana) y Chris Coons (demócrata)— se encuentra en Copenhague para rebajar tensiones y reforzar la relación aliada con Dinamarca y Groenlandia. La senadora Murkowski subrayó que “Groenlandia debe verse como un aliado, no como un activo”.
La propuesta de Trump revive su idea de 2019 de comprar la isla, que entonces fue calificada de “absurda” por el gobierno danés. En esta ocasión, el mandatario ha escalado el tono al no descartar opciones más duras, aunque su enviado especial a Groenlandia, Jeff Landry, planea visitar la isla en marzo y asegura que “se puede y se hará un acuerdo”.
La Unión Europea y varios aliados de la OTAN han defendido que el futuro de Groenlandia solo puede decidirse por Dinamarca y sus habitantes.
Por ahora, no hay indicios concretos de que la administración Trump avance en medidas arancelarias específicas relacionadas con Groenlandia, aunque el presidente ha utilizado esta herramienta con frecuencia en su política exterior para presionar a socios y rivales.




