El portavoz de la Santa Sede, Federico Lombardi, negó hoy que el mayordomo papal Paolo Gabriele, único imputado por la justicia vaticana en el caso del robo y filtración de documentos de Benedicto XVI, sea un “chivo expiatorio”.
En un encuentro con periodistas durante el cual ofreció las últimas novedades sobre el proceso Vatileaks, el sacerdote jesuita consideró que la “aparente lentitud” de las investigaciones es la prueba que las mismas se están llevando a cabo escrupulosamente.
“Se quieren dar los pasos uno tras otro con total seriedad, en modo que sea absolutamente claro que la idea de un chivo expiatorio no sea absolutamente correspondiente con la realidad”, dijo.
“Hemos encontrado un elemento concreto y ahora se quieren comprender las eventuales responsabilidades más allá de la persona involucrada”, agregó.
El ayudante de cámara de Benedicto XVI permanece en una celda de seguridad ubicada al interior del cuartel de la Gendarmería Vaticana desde la noche del 23 de mayo pasado, cuando fue arrestado bajo una acusación por el delito de “robo agravado”.
