Las FARC pusieron ayer en libertad al periodista francés Romeo Langlois en un reivindicativo y multitudinario acto, celebrado en una aldea del sur de Colombia, donde se disculparon por haber tratado al cautivo como un prisionero de guerra y pusieron en evidencia el olvido de esa región.
En San Isidro, una pequeña vereda del selvático departamento de Caquetá, se concentraron cientos de campesinos y colonos, la mayoría agricultores y cultivadores de hoja de coca, para recibir al periodista, quien con una cámara grabó su propia liberación.
Allí, Langlois fue entregado a la misión formada por el delegado del Comité Internacional de la Cruz Roja en Colombia, Jordi Raich; la ex senadora Piedad Córdoba; y el emisario del gobierno francés, Jean-Baptiste Chauvin, entre otros, a quienes las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) solicitaron para la hacer la entrega.
Los integrantes de la misión humanitaria habían llegado poco antes en vehículos todo terreno tras más de cinco horas de viaje por rutas de tierra desde Florencia, la capital del Caquetá.
En ese alejado lugar les esperaba una gran tarima y cuando estaban sobre ella apareció Langlois rodeado de guerrilleros. Entonces se dio paso a la mayor exposición pública de las FARC en muchos años.
