La directora del Instituto Poblano de los Pueblos Indígenas, Apolinaria Martínez Arroyo, informó que tres lenguas originarias habladas en Puebla enfrentan riesgo de desaparecer debido a la reducción de hablantes y la falta de transmisión a nuevas generaciones: el otomí, el tepehua y el ngiva, también conocido como popoloca.
La funcionaria explicó que el caso más delicado es el del ngiva, lengua que enfrenta mayores dificultades para conservarse entre niñas, niños y jóvenes, además de problemas para su escritura y enseñanza comunitaria, particularmente en municipios como Chila de la Sal.
En Puebla conviven siete pueblos indígenas: náhuatl, totonaco, mixteco, mazateco, otomí, popoloca y tepehua. De acuerdo con datos del IPPI, en la entidad viven más de un millón 43 mil personas indígenas y alrededor de 615 mil hablantes de lenguas originarias, lo que coloca al estado en el cuarto lugar nacional en población indígena.
El 90 por ciento de esta población se concentra en 76 municipios del estado.
Entre los factores que amenazan la permanencia de estas lenguas se encuentran la discriminación histórica, el desinterés de nuevas generaciones por aprenderlas y la pérdida de espacios comunitarios donde tradicionalmente se transmitían.
Ante este panorama, el IPPI impulsa programas de mentorías lingüísticas, proyectos de preservación y fortalecimiento cultural, además de una bolsa de 5.5 millones de pesos destinada a acciones de revitalización de lenguas indígenas.
Hasta ahora no existe una estimación sobre cuándo podrían desaparecer estas lenguas; sin embargo, las autoridades reconocen que el riesgo aumenta si no se fortalecen las acciones de conservación y transmisión comunitaria.
