La muerte de la bebé de 19 meses de edad, que murió en una estancia de la Sedesol llamada “Pequeños Triunfadores” no es clara, pues el personal que laboraba en este lugar ha incurrido en diversas contradicciones sin que aún se conozca la causa real de deceso.
Las primeras indagatorias apuntan a que la pequeña Renata “N” broncoaspiró mientras dormía su siesta, pero además una mala práctica de reanimación cardiopulmonar por parte de una de las empleadas derivó en fractura múltiple de costillas en la bebé.
La estancia infantil fue asignada al programa para recibir subsidio a partir de 2012, durante la gestión de Miriam Arabian, delegada federal de la Sedesol, de acuerdo con documentos de transparencia de la dependencia.
Tras entrevistarse con las autoridades ministeriales, las asistentes de la guardería aseguraron que Renata llevaba dos días con problemas de congestión nasal y que los fluidos habrían provocado que broncoaspirara, sin embargo, los padres negaron esto y solicitaron a las autoridades hacer las debidas indagatorias para revelar si hubo negligencia en la estancia a cargo de Ana Laura Méndez Popoca.
Según relataron las asistentes, la menor fallecida se encontraba tomando la siesta que comprende de las 13:00 a las 15:00 horas junto con el resto de los infantes menores de dos años sin que se percataran en qué momento la bebé dejó de respirar, sino que fue hasta que otro de los pequeños en el área comenzó a llorar, cuando entraron al dormitorio y observaron que la pequeña no se movía.
A decir de las asistentes, de inmediato habrían dado parte a los servicios de emergencia para atender a la menor que supuestamente llevaba dos días con gripa y flujo nasal por lo que presumen que ese habría sido el detonante para que Renata se ahogara.
No obstante, durante la revisión de la menor los paramédicos establecieron que tenía al menos 40 minutos fallecida cuando se reportó el deceso, además que en el esternón de la pequeña se apreciaban algunas fracturas en las costillas.
Dichas lesiones, según establecieron los técnicos en urgencias médicas, fueron provocadas cuando alguien del personal intentó darle reanimación cardiopulmonar (RCP) a la bebé de manera errónea, ya que ejerció demasiada presión, por lo que terminó dañando la constitución ósea de la pequeña.
Tras ser notificados sobre el incidente, los padres de la menor llegaron a la guardería donde negaron tajantemente que la pequeña Renata hubiera estado enferma o con problemas nasales como mencionó el personal de la estancia. No obstante, pidieron que se investigue el tema para deslindar las responsabilidades correspondientes y establecer si hubo negligencia durante la vigilancia de los menores en su siesta.
