Berenice Martínez
Germán Sierra Sánchez, delegado de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) en Puebla exhortó a los municipios modernizar sus plantas tratadoras de aguas residuales, instalar fotoceldas, utilizar energía alternativa con tecnología de punta e invertir en su mantenimiento.
“No puede haber ni entidades públicas ni empresas privadas que pretendan que Puebla y el alto Atoyac continúen siendo un paraíso ecológico, en donde puedan descargar lo que sea, ya no se puede permitir”, advirtió en entrevista.
Mencionó que es responsabilidad de los alcaldes clausurar empresas o sitios contaminantes, de no hacerlo serán sancionados económicamente con hasta 20 mil días de salarios mínimo, de acuerdo con distintas variables y el daño ocasionado.
Un total de 3 mil 500 industrias textiles, de mecánica, automotriz, química, cosmética, papelera y de embutidos, entre otras, vierten químicos al Río Atoyac y afectan a 2.3 millones de personas de 22 municipios de Puebla, por los desechos tóxicos que se arrojan de manera ilegal.
Los pobladores de las comunidades cercanas están acostumbrados a su fetidez y sobreviven a las enfermedades que provocan las descargas descontroladas, procedentes de colonias, fábricas, y empresas ubicadas en las inmediaciones del afluente.
El tema ha sido retomado por investigadores y autoridades, con organizaciones como Dale la Cara al Atoyac, y recientemente el Comité Vive Atoyac, que tiene como propósito el saneamiento de la cuenca en 15 años en coordinación con la sociedad civil, universidades, empresarios y gobierno.
Con las inspecciones a desagües y plantas de tratamiento se ha detectado que las industrias no están cumpliendo con la norma ambiental, ya que sólo ocho de 22 alcaldías conurbadas con el municipio de Puebla han aceptado capacitar su personal por parte de Conagua.
El Atoyac es considerado uno de los afluentes más contaminados del país, y se calcula que diariamente se lanzan 146 kilogramos de metales pesados a sus 400 kilómetros de longitud, aproximadamente. Además se detectó la presencia elevada de hidrocarburos, y metales, como zinc, aluminio y manganeso.
Según datos de la Conagua hay un registro de 400 permisos otorgados a particulares de industrias para realizar descargas en el río, aunque se estima que la cantidad supera la cifra de 3 mil 500 plantas, y se ignora si cumplen o no con los requisitos ambientales para su operación.
Las denuncias comunitarias, académicas, inclusive políticas, aún no encuentran eco en los gobiernos responsables de atender el problema, en tanto que los delitos ecológicos relacionados al agua se sancionan con multas discrecionales o, en casos muy extremos, con pérdida de las concesiones otorgadas.
El Río Atoyac forma la cuenca alta del Río Balsas y es contaminado por 50 municipios de Puebla y Tlaxcala, que descargan sus aguas residuales al aire libre, por ello, ha registrado un alto grado de deterioro debido a los asentamientos humanos e industriales.
Se estima que el afluente tenga al menos 25 sustancias nocivas y sea foco de infección de enfermedades como cáncer, cólera y hepatitis. En 2015, la Profepa clausuró 30 industrias establecidas en la cuenca en un total de 592 visitas de inspección y verificación, de estas, 298 se realizaron en Puebla y 294 en Tlaxcala.
