Claudia Aguilar/Síntesis
Las mujeres en Puebla están seguras, debido a todos los esquemas de protección, que requieren de prevención social.
Actualmente, Puebla encara apenas 8 casos de presunción de homicidios femeninos, ante 170 que se han registrado en Chihuahua, con lo cual Puebla ocupa el número 18 entre los estados que padecen dicho flagelo, por debajo de la media nacional.
De 2013 a 2015, se han registrado 20 feminicidios en el estado de Puebla y ocho muertes más de poblanas están en investigación, según datos del Instituto Poblano de la Mujer (IPM).
Con estas cifras, la entidad se ubica en la posición 18 a nivel nacional por el número de casos reconocidos por la Procuraduría General de Justicia (PGJ) desde que se tipificó este delito, en noviembre de 2012.
En tanto que la tasa de la entidad por defunciones femeninas con presunción de homicidio es de 3.27 por ciento, en contraste con Guerrero que encabeza la lista con 10 por ciento.
En entrevista con Síntesis, Verónica Sobrado Rodríguez, directora del IPM, desglosó que en el año 2013 ocurrieron 12 decesos y en 2014 se acumularon ocho muertes, mientras que durante 2015 surgieron ocho casos más que son investigados por las autoridades para constatar que reúnan las causales de un feminicidio.
Dijo que a pesar de estos números, Puebla está por debajo de la media nacional en este tema pero que esto no implica que el gobierno estatal se encuentre limitado para actuar, ya que “una sola muerte de una mujer es importante y compromete a la autoridad”.
Organizaciones sociales como el Odesyr y el Observatorio de Violencia Social y Género, del Instituto de Derechos Humanos Ignacio Ellacuría SJ, de la Universidad Iberoamericana de Puebla (UIA), calculan entre 118 y 144 los decesos registrados entre 2013 y 2015.
Necesario desmitificar alerta de género
Por otra parte, en opinión de la funcionaria estatal la alerta de género es un término que se ha desvirtuado, ya que su aplicación no es inmediata sino que requiere de un proceso de análisis que duraría aproximadamente ocho meses.
Ello luego de que organizaciones civiles pidieron que sea decretada en el estado ante los hechos recientes que involucran a poblanas en muertes violentas.
Explicó que para que el Instituto Nacional de la Mujer (INM) y la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia Contra las Mujeres (CONAVI) decreten una alerta en alguna entidad, antes tiene que cumplirse con un análisis de la situación general y las variantes que existen.
“Hay que desmitificar la alerta de género porque no es un acción inmediata sino un mecanismo que tarda ocho meses para hacer un análisis de la situación que se está viviendo o de lo que falta por hacer, y en Puebla estamos adelantados a este tipo de peticiones porque existe un grupo que reacciona a estas circunstancias”, advirtió al revelar la existencia de una Unidad de Seguimiento de Feminicidio adscrita a la Procuraduría General de Justicia.
Adicional a esta unidad que tutela el IPM, defendió que Puebla fue recertificada en el manejo de los temas de género, incluida la violencia, así como también son aplicados los protocolos para violación, asesinato y atención a mujeres víctimas del delito.
Legislación poblana es de las más avanzadas
Con respecto a la legislación poblana, Verónica Sobrado recalcó que noviembre de 2012 el Congreso local aprobó una modificación al artículo 312 BIS al Código de Defensa Social para el Estado, y el apartado K Bis al artículo 69 del Código de Procedimientos en Materia de Defensa Social, para incrementar las penas contra feminicidas.
Así que las sanciones van de 30 a 50 años de prisión para los culpables de matar a una mujer por odio, celos extremos, cuando existan datos que establezcan en la víctima lesiones infamantes, violencia sexual, amenazas o acoso, tormentos o tratos crueles, inhumanos o degradantes.
“Hay un compromiso del gobierno del estado y del Congreso local; por ello, este año se aprobó el tipo penal para feminicidio, de 3 causales se incrementó a 9; y la pena, de 30-50 pasó a 40-60 años”, recalcó.
La prevención como vía para evitar más muertes
En el actual sexenio cerca de 1.2 millones de personas han sido capacitadas en todo el estado sobre violencia de género y, de manera especial, se logró incorporar a hombres a un proceso de reeducación para que no reincidan en conductas violentas, informó la responsable del IPM.
“Desde el IPM se trabaja en la forma de solución de los conflictos y especialmente en la reeducación de los hombres, porque aunque se saque de la violencia a la mujer sino llega al varón recae el problema”, comentó.
Esto tras detallar que Puebla cuenta con una veintena de Centros de Desarrollo para la Mujer, en contraste con 2011 cuando sólo había dos. Los inmuebles están ubicados en municipios como Zoquitlán, Eloxochitlán, Ajalpan, Cañada Morelos, Huitzilan de Serdán, Atlixco, San Martín Texmelucan, Acatlán y San Pedro Cholula.
Además, dijo, operan tres unidades regionales de atención en Tehuacán, Teziutlán y Huachinango, así como la casa de servicios de la capital poblana y los Centros de Justicia para las Mujeres de Puebla y Tehuacán, con lo que sumarán 24 en el país.
En ese tono, Verónica Sobrado recalcó que el IPM trabaja en tres vertientes: prevención y atención de la violencia contra las mujeres; acciones para alcanzar la igualdad entre hombres y mujeres; institucionalización de la perspectiva de género en el gobierno del estado.
“El reto es terminar con las desigualdades del pasado. Para ello, adoptamos un eje transversal de perspectiva de género en el Plan Estatal de Desarrollo, y eso permitió que hoy los presupuestos ya incluyan el tema”, precisó.
De manera particular, destacó que este 2015 el gobernador Rafael Moreno Valle firmó el acuerdo de género para Puebla, destacando la creación del grupo estatal de prevención del embarazo en adolescentes, la armonización legal para el feminicidio y la publicación del reglamento en contra de la discriminación como las primeras acciones.
Finalmente llamó a la población a incluirse en las acciones que realiza el gobierno para prevenir la violencia contra a mujer, ya que consideró “es una tarea de todos”.
“Cuando una mujer pide apoyo porque sufre violencia, es necesario darle herramientas para salir adelante. Una mujer comúnmente no rompe el círculo de la violencia porque no sabe cómo mantener a sus hijos o qué va a hacer después con su vida”, expuso.
Y agregó: “Es aquí cuando entra el trabajo de empoderamiento económico y personal de ellas. Que sean capaces de decir yo puedo, yo quiero, yo lo hago, yo no estoy dispuesta a vivir con violencia”.
Desde el IPM, refirió, se atienden dos vertientes: asesoría jurídica, psicológica y social, que es cuando una mujer llega a pedir un apoyo; y el desarrollo de las víctimas.
“Hay que desterrar las frases populares de la abuela como es tu cruz, calladita te ves más bonita y es lo que me tocó”, enfatizó.
“A las mujeres se les pide que dejen de guardar el secreto porque pueden llegar a la muerte por soportar violencia extrema y que sí hay salida”, remató.

