Este fin de semana, cuando el público compre un boleto para ver el documental Katy Parry: Part of Me 3D, estará adquiriendo un pasaporte a la intimidad de la cantante, con acceso total a todos los detalles de su vida personal y profesional, por más personales o dolorosos que puedan ser.
La cinta, que contiene cerca de nueve números musicales en tercera dimensión, sigue a la cantante durante el tour Teenage Dream, que durante un año la colocó en los escenarios más importantes de Estados Unidos, Europa y Latinoamérica, incluyendo Brasil y México.
Durate todo ese tiempo, la joven alterna su personalidad entre Katy Perry (la revelación de la música pop) y Katheryn Elizabeth Hudson, la mujer vulnerable y sensible que libra batallas con sus padres cristianos, que lucha por ser mejor cada día y que sufre por la separación de su esposo Russell Brand.
También podrán ver a la joven nacida en Santa Bárbara, California, sin una gota de maquillaje, haciendo ejercicio como cualquier mortal, poniéndose desodorante e incluso toalla, saliendo de la ducha.
Otros detalles reveladores son la estricta educación recibida de sus padres, la relación con su hermana Angela —convertida en su asistente personal— y el contacto frecuente con sus seguidores, a quienes siempre recibe después de cada show.
La idea para realizar Part of Me 3D surgió cuando la intérprete pensó en realizar cápsulas o una serie de televisión que llegara a sus fans, siempre ávidos de conocer más detalles de su vida.
“Nuestro sueño más alocado era hacer una película y ese sueño se convirtió en realidad”, comenta Katy Perry en una entrevista proporcionada por la distribuidora del filme.
