La dinastía Chávez tuvo una noche redonda en Puebla. Julio César Chávez Jr. y Omar “El Terremoto” Chávez consiguieron victorias por nocaut durante la función realizada la noche del sábado en el Gimnasio Miguel Hidalgo, ante una afición que respondió al regreso de los hijos de la leyenda del boxeo mexicano.
Chávez Jr. fue el primero en subir al ring y necesitó apenas 2 minutos con 59 segundos del primer round para derrotar por nocaut técnico al colombiano Jeison Troncoso, en el combate estelar de la cartelera.
Más tarde, Omar “El Terremoto” Chávez hizo lo propio frente a Brayan Santander, a quien derribó al minuto con 35 segundos del segundo episodio para conseguir el triunfo por nocaut.
Chávez Jr. vuelve a ganar y suma 58 triunfos
Julio César Chávez Jr. salió desde el inicio a marcar condiciones ante Troncoso, en un combate pactado a 10 rounds en peso crucero.
El mexicano comenzó a trabajar sobre el cuerpo de su rival y encontró rápidamente la distancia. Después de estudiar sus movimientos, conectó una combinación que terminó con el colombiano sobre la lona y obligó al réferi a detener el combate.
Con el resultado, Chávez Jr. llegó a 58 victorias como profesional y sumó su triunfo número 37 por la vía del nocaut técnico, de acuerdo con el recuento publicado después de la pelea.
El propio boxeador explicó que la estrategia estaba enfocada en aprovechar los espacios que dejara Troncoso.
“Estudiamos a nuestro rival. Sabíamos que el jab, si le entraba, le iba a doler y con el dolor ahí, iba a bajar la mano”, explicó Chávez Jr. tras el combate.
El pugilista agregó que trabajaron específicamente la derecha durante la preparación y atribuyó el desenlace al trabajo realizado en el gimnasio.
Omar “El Terremoto” también responde
La segunda victoria de la familia llegó con Omar Chávez.
“El Terremoto” tuvo un primer round en el que Santander consiguió llevarlo hacia las cuerdas, pero el mexicano logró ajustar su estrategia y cambió el rumbo del combate en el segundo episodio.
Al minuto con 35 segundos del segundo asalto, Omar conectó con la izquierda y mandó a la lona al colombiano, quien ya no pudo continuar.
El resultado permitió a Omar llegar a 43 victorias profesionales, 30 de ellas por nocaut.
Después de la pelea, el menor de los hermanos Chávez atribuyó el resultado a su preparación y a la confianza que mantuvo durante el combate.
“Es algo de Dios. Se lo pedí a Dios. He pasado momentos difíciles y, gracias a Diosito, trabajé para ello y se dio una buena victoria”, declaró.
Omar aseguró además que se sintió bien sobre el cuadrilátero y destacó el trabajo realizado durante su preparación.
Una función con causa contra las adicciones
La jornada boxística no solamente tuvo como objetivo ofrecer espectáculo deportivo. La función fue planteada como una pelea con causa enfocada en la prevención y atención de las adicciones en Puebla.
El Gobierno estatal informó antes de la cartelera que el evento buscaba utilizar el deporte como una herramienta de prevención y que la función contemplaba la participación de boxeadores nacionales, internacionales y representantes de Puebla.
La causa también tenía un componente personal para Chávez Jr., quien previo a la pelea habló públicamente de la importancia de promover el deporte entre los jóvenes como una alternativa frente a las adicciones y los malos caminos.
“Estoy muy contento de poder otra vez subirme al ring, y más con causa”, expresó el boxeador durante la preparación de la función.
Puebla, escenario de un nuevo capítulo para los Chávez
La presentación de los hermanos en Puebla había generado expectativa desde los días previos. Ambos llegaban después de conseguir victorias en sus anteriores compromisos de 2026 y con el objetivo de mantener actividad profesional.
Chávez Jr. buscaba su tercera victoria del año, después de imponerse a Ángel Julián Sacco en enero y a Jhon Caicedo en abril. Contra Caicedo consiguió un nocaut en el tercer asalto, mientras que ante Sacco ganó por nocaut técnico en el cuarto episodio.
Para Chávez Jr., además, la función representaba otro paso en su intención de prolongar su carrera. Antes de la pelea había señalado que todavía mantiene la motivación para competir pese a sus 23 años como profesional.
Durante la presentación del combate, el sinaloense rechazó que su carrera estuviera terminada y resumió su postura con una frase: “Viejos los cerros”. También afirmó que se había preparado a conciencia para enfrentar a un rival “difícil y duro”.
La leyenda Julio César Chávez, padre de ambos, también estuvo presente en la velada. La función representó así otro episodio de una familia que durante décadas ha mantenido una estrecha relación con Puebla.
Un regreso que busca algo más que una victoria
Más allá de los dos nocauts, la noche en el Gimnasio Miguel Hidalgo dejó a los hermanos Chávez con resultados favorables en una etapa en la que ambos buscan mantener la actividad dentro del boxeo profesional.
Julio César Chávez Jr. salió con una victoria contundente y Omar Chávez también resolvió su pelea antes del límite, mientras la función cumplió además con el objetivo de vincular el deporte con la prevención de las adicciones.
Para Chávez Jr., el triunfo mantiene abierta la posibilidad de continuar buscando una última oportunidad de disputar un campeonato mundial antes del retiro. Para Omar, la victoria representa un nuevo impulso en una carrera que intenta recuperar continuidad.
La noche terminó, en términos deportivos, con un resultado contundente para la familia: dos peleas, dos triunfos y dos nocauts en Puebla.




