Jugar la final de la Copa MX, ofrecer espectáculo y cenar. Así de fácil y así de complejo es el itinerario que seguirán los Correcaminos de la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT) antes, durante y después del partido que definirá al primer campeón de Copa, torneo que no se juega desde la temporada 96-97.
“Sin importar el resultado, después sólo cenaremos, porque tenemos que resolver un problemón el fin de semana (la clasificación a la liguilla del Ascenso MX); aunque sabemos que el equipo se hizo para las glorias deportivas y esas sólo las otorgan las copas”, dijo José Luis Sánchez Solá, técnico de los Correcaminos.
Para Chelís, triunfar en la primera final de la Copa MX no es la meta. Explica que “mi objetivo nunca es ganar partidos, nos importa más el desarrollo del partido, el espectáculo. Nosotros no jugamos para ganar por ganar, si eso ocurre, me salgo”, y señala que “no sacrificamos nada por este torneo. No lamentamos nada. Aunque acepto que en la Copa nos ha ido mejor”.
El entrenador de Correcaminos se declara “un amante de lo que hago”, y agradece a sus jugadores “por darme la oportunidad de dirigir una final más en mi carrera”.
El camino no fue fácil. Los tamaulipecos demostraron la capacidad para olvidar una derrota de 6-0 contra el América en fase de grupos, levantarse de un 4-1 contra los Xoloitzcuintles de Tijuana en los cuartos de final y en las semifinales superaron a Neza por 5-4.
“La Copa es un torneo muy justo”, agregó Chelís.
Sobre la dificultad de jugar dos torneos al mismo tiempo, José Luis Sánchez Solá señala que “toda la temporada jugamos dos torneos y no nos hemos distraído. En uno nos va mejor que en el otro, pero en ambos jugamos igual”.
Actualmente, los de la U AT tienen el mismo número de victorias en Liga y Copa, cinco en total, aunque en uno están a un paso de coronarse y en el otro se encuentran un sitio abajo de los puestos de clasificación. “Por los tiempos es más fácil ganar la Copa”. “Nuestra propuesta es dar espectáculo y es lo que todos los jugadores del mundo deberían de proponerse. Hoy en día no hay espectáculo en esto. “Ganar la Copa ayudará, aunque lo importante es el ascenso”.
El Estadio Marte R. Gómez es una segunda arma para Sánchez Solá, que entiende que sus jugadores se han esmerado.
Paco Ramírez trabaja a gusto en tierras sinaloenses
El futbol no fue acaramelado con Francisco Ramírez. Quizá en algún momento se arrepintió por no haber escuchado el deseo de jugar al beisbol. Nacido en Huasabas, Sonora, desde muy pequeño se fue a vivir a Hermosillo y se entretuvo hasta que empezó la preparatoria con el bat y el guante.
Se dedicó al futbol porque tenía prestancia y algunos buenos chispazos que se fueron puliendo con el paso de los años.
En la temporada 1996, en un fuerte choque en un partido en el que defendía la camiseta de Cruz Azul ante el Necaxa, en el Estadio Azteca, su rodilla derecha nunca fue la misma.
“Tuve una frustrante carrera como jugador, mi sueño siempre fue una Copa del Mundo, pero el futbol tiene esas manos que se tienden. Me dieron la oportunidad de aprender y dirigir, y con Ricardo La Volpe pude ir al Mundial de Alemania 2006”.
Siente Ramírez que huecos que quedaron en su carrera los ha ido llenando, y la final de la Copa MX es un aliciente grande para su carrera.
Paradójicamente, su primera oportunidad fue en Correcaminos, equipo en el que Aníbal Ruiz lo acercó a su regazo como auxiliar. Despedido el uruguayo, tuvo su oportunidad, “aunque en ese tiempo, en 1998, no tenía la capacidad para controlar un grupo, saber llevarlo, y duré unos cuantos partidos. Ahora me toca enfrentarlos”.
La Copa MX le importa más que a nadie a Francisco Ramírez, a quien de jugador le llamaban Etchohuaquila erróneamente; “pensaban que había nacido en la tierra de Fernando Valenzuela. Me gusta el beisbol, pero no era para tanto. Nací en Huasabas y crecí en Hermosillo, ahí sigue viviendo mi madre”.
Entonces, de ganar el trofeo sentirá recompensada una parte de su difícil andar. “Que vean mi trabajo, que lo valoren, que hablen de lo que hemos hecho con Dorados, es muy bonito para mí. Todos voltean a ver una final del tipo que sea y si la ganas, es mejor”.
La ayuda que ha tenido de jugadores como Cuauhtémoc Blanco ha sido fundamental para que Ramírez haya podido manejar el grupo en Sinaloa.
Tiene muchas cosas a favor ahora, después de que probó suerte en el Necaxa y con el Guadalajara, “en donde quedé muy dolido por cómo me sacaron. Pensé que mi carrera se cerraba, pero siempre hay oportunidades”, por eso le interesa compensar el sacrificio que han hecho para llegar hasta el estadio de la Autónoma de Tamaulipas.
