Iniciando el año, muchos temas por analizar. A todos los acontecimientos internos de nuestro país, que no son pocos, ahora también los externos; pareciera, como mencionan los que saben del Año Chino, que el 2026, regido –como señalan– por el Caballo de Fuego, que al combinar la energía de un caballo con la intensidad del fuego: movimiento, energía, velocidad, libertad e independencia, justo así inició el 2026: intenso.
De manera que, sin dejar de observar lo que sucede fuera del país, ya que debemos estar muy atentos por las decisiones imprevisibles de un hombre como el presidente Trump, que pretende aplicar su nueva doctrina ya llamada Doctrina Donroe, vimos lo provocado en Venezuela, que si bien unánimemente se celebra la caída de un presidente autoritario, populista e ilegítimo como Nicolás Maduro, hoy recluido en una cárcel de Nueva York junto con su esposa; también de manera unánime estamos observando el rechazo generalizado, ya que de ninguna manera se puede estar de acuerdo en la violación a la legalidad internacional. Bien se ha escrito que un régimen aun autoritario como el de Venezuela no vuelve legítima la intervención de Estados Unidos, alejada totalmente de reestablecer el sistema democrático de ese país al que tanto aspiran los venezolanos.
Sin embargo, debemos también continuar dando seguimiento a los temas internos que incidirán en la construcción de la vida democrática de nuestro país, como la reforma político-electoral, que se observa muy lejana a la que se llevó a cabo en 1977, que sembró no solo el reconocimiento, también la apertura a la pluralidad democrática que permitió de manera pacífica la primera alternancia en México en el año 2000.
La diferencia con la reforma actual es que esa transformación exigió de diálogo, consenso y legitimidad social, como han sido todas y cada una de las reformas electorales surgidas desde entonces, así como de amplias negociaciones entre las fuerzas políticas, académicas, organizaciones civiles y de la ciudadanía, que hoy no observamos.
Justamente por esto, en relación con los derechos políticos de las mujeres, urgente cuidar en esta reforma electoral los avances que hemos logrado, no solo para conservarlos, también para mejorarlos, fortaleciendo mecanismos y promoviendo innovaciones.
De ahí que organizaciones civiles como Aúna y Mujeres en Plural, entre algunas otras, hemos venido aportando por la oportunidad que representa para nosotras la reforma electoral anunciada; se han venido difundiendo algunos apuntes a considerar, con el objetivo fundamental de proteger y consolidar la participación paritaria de las mujeres en la representación política que pasa por incorporar en la legislación electoral inicialmente todas y cada una de las acciones afirmativas que, vía Acuerdos del Consejo General del Instituto Nacional Electoral (INE) y Tesis del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), han sido logradas.
Bloques de Competitividad. Paridad en órganos internos y desconcentrados. Financiamiento paritario a mujeres en campañas políticas. Afinar las medidas con respecto a las acciones afirmativas que han sido destinadas a grupos discriminados a fin de evitar usurpación de identidad y simulación. Inegibilidad de personas violentadoras, eliminando la exigencia de que haya sentencia firme, ya que si la persona está sujeta a proceso, significa que la autoridad encontró elementos suficientes para señalarla como responsable, más aún cuando la probabilidad de resolución de un delito en México es de alrededor del 0.9%. La alternancia en cada periodo electivo. Violencia política. Sanciones, son solo algunos entre muchos otros puntos de urgente atención y cuidado.
Por supuesto, preocupa la propuesta de la eliminación del principio de representación proporcional; del financiamiento público de los partidos políticos y la nula discusión respecto de cómo se pretende asegurar la representación de esa diversidad ideológica de una sociedad plural como es la nuestra con estas afectaciones.
Los cambios aprobados en la Constitución desde el año anterior, sobre la no reelección y la prohibición de nepotismo, conducen seguramente a un mayor dinamismo de perfiles; sin embargo, hay que saber detectar que si es nepotismo no es paridad.
Intenso, sin duda, será el 2026, mucho por considerar para cuidar avances y promover innovaciones en la participación de las mujeres. Estamos muy pendientes.
Fuente:
https://www.auna.org.mx
https://reformaelectoral.gob.mx//useconten/6938efd04479e-Propuesta_Mujeres-En-Plural
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