Con la puesta marcha de un invernadero con capacidad para producir 35 mil plantas cada año, la empresa Granjas Carroll de México (GCM), a través de la Fundación Carroll, dará continuidad a sus acciones a favor del medio ambiente en beneficio de comunidades marginadas de Puebla y Veracruz.
Cada año la fundación Carroll emprende campañas de reforestación en escuelas, así como en las faldas del Cofre de Perote.
La empresa porcícola, asentada en 10 municipios del área limítrofe entre ambas entidades, inauguró en días pasados el nuevo espacio de reproducción y propagación de especies vegetales, en donde se dará prioridad a las plantas endémicas, es decir, aquellas naturales de la zona y que presentan mejor resistencia a las condiciones de suelo y clima que las especies adaptadas.
El invernadero, de tipo macrotúnel y cuya extensión es de 540 metros cuadrados, se mantiene a una temperatura controlado de 25 a 30° C, lo que permite un crecimiento óptimo para las especies, como son izote, pirul, sabino y palma (endémicas), así como pino pseudostrobus, pino ocote y pino oaxacana (forestales), además de capulines y chabacanos (frutales).
Y es que, como parte de sus labores de Responsabilidad Social Empresarial, GCM forestó durante 2011 cerca de 50 hectáreas entre sus granjas de producción, predios como el de La Gloria y el ejido Caja de Agua, en Perote, donaciones a particulares y municipios, así como en campañas en escuelas poblanas y veracruzanas, desde kínder hasta bachillerato, con un total de 50 mil plantas.
Este año, Granjas Carroll emprendió su campaña anual de forestación en las escuelas de las comunidades Orilla del Monte, Frijol Colorado, Guadalupe Victoria, Xaltepec, Zalayeta y la cabecera municipal de Perote, en el estado de Veracruz, mientras que en Puebla emprendió acciones en planteles educativos de Quechulac, Río Valiente, San Luis Atexcac, El Progreso, Guadalupe Victoria, Maravillas, Emilio Portes Gil, Álamos, Santa Cecilia y Tepeyahualco.
“Lo que nos motivó a mudar el vivero que teníamos, con superficie de 2,500 metros cuadrados, hacia un invernadero en otra zona, fue principalmente mejorar las condiciones de clima para las plantas que producimos, además de procurarles un crecimiento en un ambiente controlado donde soportarán las heladas, sequías, lluvias o ventarrones, con renovación de aire y captación de luz idóneos”, explicó el especialista encargado del invernadero, David Alcázar Soto.
Ahora, refirió, se privilegiará la calidad sobre la cantidad de plantas producidas, “tenemos una supervivencia de 70 por ciento y la meta es mantenerla o incluso mejorarla”, dijo, al tiempo en que anunció la construcción de un aerogenerador para electrificar la zona, que servirá para accionar el sistema de riego, iluminar el área y brindar iluminación al interior para que las plantas sigan creciendo.
Mencionó, asimismo, el sistema de captación de agua de lluvia del invernadero, que permitirá dar reúso al vital líquido para el riego de las plantitas por medio de una laguna artificial aledaña, con capacidad de 250 mil litros por año.
Además de las jornadas de forestación en escuelas del área de interés de Fundación Carroll y las tareas de plantación en cumplimiento a las recomendaciones de la ONU durante el Día Mundial del Medio Ambiente, las plantas producidas en esta área de conservación privada se destinan a contribuir en la recuperación forestal de los parques nacionales Cofre de Perote y Pico de Orizaba.
