<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Angélica Galván Tinoco | Reto Diario</title>
	<atom:link href="https://retodiario.com/author/angelica-galvan-tinoco/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link></link>
	<description>Reto Diario es una nueva forma de hacer periodismo. Una forma mas agil, oportuna, veraz, concreta, directa y estrategica.</description>
	<lastBuildDate>Mon, 08 Jun 2026 12:45:41 +0000</lastBuildDate>
	<language>es-MX</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	<generator>https://wordpress.org/?v=6.0.2</generator>

<image>
	<url>https://retodiario.com/wp-content/uploads/2020/12/cropped-favicon-32x32.png</url>
	<title>Angélica Galván Tinoco | Reto Diario</title>
	<link></link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
	<item>
		<title>¿Qué es un presentimiento?</title>
		<link>https://retodiario.com/columna/que-es-un-presentimiento/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Angélica Galván Tinoco]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 08 Jun 2026 12:30:33 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Conciencia]]></category>
		<category><![CDATA[inconsciente]]></category>
		<category><![CDATA[jacques lacan]]></category>
		<category><![CDATA[presentimiento]]></category>
		<category><![CDATA[sigmund freud]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://retodiario.com/?post_type=columna&#038;p=548288</guid>

					<description><![CDATA[<p>Alguna vez cuando era más joven escuché la frase “la vocecita interior” y me hizo pensar que posiblemente se trataba del inconsciente</p>
<p>El cargo <a rel="nofollow" href="https://retodiario.com/columna/que-es-un-presentimiento/">¿Qué es un presentimiento?</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://retodiario.com">Reto Diario</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>¿Alguna vez han tenido una corazonada?, ¿que después de un suceso, digan “es que yo ya lo sabía”? Es común escuchar frases como: “algo me decía que esto iba a pasar”, “lo presentía”, “mi intuición nunca falla”, “tengo un sexto sentido”. La palabra presentimiento viene del latín <em>presentire </em>o <em>praesentimentum</em>, cuyo significado es “sentir algo antes” o “percibir anticipadamente”. Si pensamos que la expresión “sentido” está en relación directa con la capacidad de percepción –la vista, el oído, el olfato, el gusto y el tacto–, <strong>¿qué pasa entonces con aquel “sexto sentido” que podríamos decir que nos dan los presentimientos?</strong></p>
<p>La palabra etimológicamente se divide en <strong>sexto</strong><em>,</em> derivado del latín<em> sensun</em>, que significa “seis”, y <strong>sentido</strong>, derivado del latín, que significa “percepción” o “facultad de sentir”, así que el presentimiento sería la “sexta facultad de percepción”, que nada tiene que ver con la anatomía pero yo, en esta ocasión, la pensaré con Freud a partir del concepto del inconsciente.</p>
<p>Sigmund Freud dio cuenta ya de que en los seres hablantes existe un aparato psíquico que regula la vida anímica: <strong>“el inconsciente es una conciencia otra, una conciencia segunda que en el interior de mi persona está unida con la que me es notoria”</strong>. La conciencia es parte del aparato psíquico, situado este en todo el cuerpo y no solo en un sitio. Así que no solo somos sujetos con un cuerpo y una consciencia, sino que también existe un aparto psíquico que tiene una parte consciente, preconsciente e inconsciente, evidenciando así que en cada uno de nosotros existe un saber inconsciente. Sin embargo<strong>, ser conscientes de absolutamente todo es imposible e insostenible, por fortuna.</strong></p>
<p>Ya en otra columna sobre los olvidos mencioné lo insoportable que sería vivir recordando absolutamente todo. <strong>Gracias al aparato psíquico es que reprimimos y olvidamos;</strong> de algún modo nos protege de ciertas situaciones que pongan en riesgo al psiquismo sobre todo de situaciones dolorosas, o por el otro lado, que a nivel inconsciente sepamos <strong>cosas que comprometan a la conciencia</strong>.</p>
<p>Alguna vez cuando era más joven escuché la frase “la vocecita interior” y me hizo pensar que posiblemente se trataba del inconsciente<strong>, ese saber que nada tiene que ver con un saber común sino que desde la singularidad existe algo que nos habla.</strong> En su <em>Seminario 20 Aún (1972-1973)</em> Jacques Lacan dice que “el inconsciente es supuesto, bajo pretexto de que el ser hablante, hay en alguna parte algo que <em>sabe</em> de ello más que él”, “que hay saber que no se sabe, y que es, hablado propiamente”. <strong>Así que el presentimiento y el sexto sentido podrían pensarse en relación al inconsciente, por ese saber que no se sabe que se sabe, por ese “algo me decía que pasaría”.</strong></p>
<p>Vivimos en una época en donde <strong>ciertas narrativas apuntan al saber como una cuestión de certeza,</strong> en donde si uno falla o se equivoca enseguida debe corregir esa falla; en donde el saber no puede estar en relación al presentimiento o que pueda sonar absurdo escuchar “la corazonada”, “la vocecita interior”, “el sexto sentido” o como le quiera llamar cada uno.  Sin embargo, <strong>se piensa que el inconsciente es algo que está en la profundidad, muy lejano a la cotidianidad, pero es justo lo contrario ya que está en la superficie, en los errores, en el presentimiento</strong>, en las fallas, en el día a día, y me parece que estas situaciones posibilitan que la vida no se rija solo por un saber único.</p>
<p><strong>Lacan también menciona que “el saber es lo que se articula”, no lo que está dado. </strong>Así que me parece importante dar cuenta que muchas veces el presentimiento, ese saber que a ciencia cierta no sabemos del todo, se va articulando con eso que no sabíamos que sabíamos pero aparece como el sexto sentido desde la singularidad de cada uno. Dicho en otras palabras, habría que confiar en ese saber que no se sabe que se sabe. Lacan diría “porque quien no está enamorado de su inconsciente es que yerra” (1974).</p>
<p><strong>Errar es creer que hay un único saber consciente.</strong> No dar lugar a ese presentimiento o sexto sentido, a ese saber inconsciente, imposibilita escuchar los errores, las fallas o los presentimientos como una verdad que nos habla, claro que siempre pensando esa verdad desde la singularidad de cada uno.</p>
<p>El cargo <a rel="nofollow" href="https://retodiario.com/columna/que-es-un-presentimiento/">¿Qué es un presentimiento?</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://retodiario.com">Reto Diario</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Trauma</title>
		<link>https://retodiario.com/columna/trauma/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Angélica Galván Tinoco]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 18 May 2026 17:23:45 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[eventos traumáticos]]></category>
		<category><![CDATA[heridas]]></category>
		<category><![CDATA[heridas emocionales]]></category>
		<category><![CDATA[heridas psíquicas]]></category>
		<category><![CDATA[trauma]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://retodiario.com/?post_type=columna&#038;p=544572</guid>

					<description><![CDATA[<p>Se busca evitar que los niños de ahora se traumen, aspirando al ideal de crecer sin traumas; sin embargo, me parece que esa postura es un tanto cuestionable</p>
<p>El cargo <a rel="nofollow" href="https://retodiario.com/columna/trauma/">Trauma</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://retodiario.com">Reto Diario</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Pareciera que hay una tendencia a querer prevenir el trauma: que nadie nunca tenga traumas.</strong> Pero ¿a qué nos referimos cuando hablamos de trauma? La palabra trauma es relativa a heridas físicas o emocionales; proviene del griego <em>traumatikos</em>. Lo traumático está relacionado con heridas físicas, emocionales y psíquicas. Por lo mismo, es importante preguntarnos: ¿quién no ha tenido heridas? Pareciera que <strong>la vida en sí es traumática</strong>, pues nos deja esta clase de marcas, a veces para toda la vida. Entonces, ¿por qué hay una insistencia de ciertas narrativas en buscar evitar el trauma? ¿Cuál es el propósito de que vivamos sin traumas?</p>
<p>Por un lado, se busca sanar los traumas de la infancia tratando de borrar aquello que fue traumático y quitando el lugar que este pueda tener en la historia de cada sujeto, en <strong>un intento de alcanzar la perfección personal</strong>; por el otro, se busca evitar que los niños de ahora se traumen, <strong>aspirando al ideal de crecer sin traumas.</strong> Sin embargo me parece que esa postura es un tanto cuestionable, ya que <strong>un trauma puede operar como un límite.</strong></p>
<p>He escuchado con frecuencia que en la actualidad se están criando “niños tiranos”, niños que no respetan la autoridad. Sin embargo, <strong>un trauma opera como límite, pues si el niño hizo algo que transgreda al otro quedará traumado a partir de un límite por esa acción realizada, con el fin de que después piense las cosas dos veces antes de cometer una transgresión.</strong> El trauma hará entender al niño que toda acción tiene un efecto.</p>
<p>A su vez, queremos cuidar tanto de ellos que como padres evitamos que sufran, <strong>protegiéndolos de una vida “traumática”,</strong> pero pongamos un ejemplo al respecto. Al aprender a andar en bicicleta, uno puede llegar a caerse y rasparse las rodillas. <strong>Buscar evitar que un hijo viva eso, de cierto modo, es no confiar en él; es pretender que aprenda sin cierta pérdida</strong>, que el niño se caiga de la bici puede tener un efecto que lo haga subirse otra vez hasta intentarlo o renunciar a ello. ¿Cómo dejar que experimenten por sí mismos si no les damos la confianza de que siquiera lo intenten? <strong>El trauma podría posibilitar algo diferente si dejamos de verlo únicamente como algo malo.</strong></p>
<p>Ahora pongamos otro ejemplo en relación con una herida física y emocional. Cuando se tiene una cesárea, podría verse como algo traumático para el cuerpo. Sí, de cierto modo lo es; sin embargo, <strong>esa herida posibilitó una vida</strong>. Se dio un corte, dando vida al hijo. Un parto es algo doloroso, intenso; se podría decir que es traumático, que rompe, que parte, pero que da vida. El corte del cordón umbilical es algo traumático, pero permite una separación, dejando una marca: un ombligo que evidencia que ahí hubo un conducto que conectaba al feto con la placenta, dando oxígeno y nutrientes durante el embarazo. <strong>Así que sí, el trauma también tiene un carácter violento, pero posibilita.</strong></p>
<p>Otros ejemplos: la entrada a la escuela. La primera vez, los niños lloran; es algo doloroso tanto para el hijo como para la madre, pues se da una separación. Un cambio. ¿O qué acaso, para evitar el dolor, no hay que llevarlos a la escuela? Son esos momentos los que generan un corte en la cotidianidad del individuo<strong>. El trauma es visto como algo malo, algo oscuro, negativo y, sobre todo, displacentero. Y, de cierto modo, sí, tiene algo de displacer,</strong> así que no se puede saber qué es lo que va a ocasionar un trauma. ¿Cómo saberlo? Por eso, estos discursos que apuntan a prevenirlo me parecen delicados. <strong>Pues, por un lado, no se sabe qué va a traumar y, por el otro, el trauma llega <em>a posteriori</em></strong>. No se sabe cuándo llegará, y este es diferente en cada caso debido a la singularidad del sujeto.</p>
<p>Esto va de la mano con la prevención del trauma en la infancia, la idea de sanar heridas o borrar aquello que fue doloroso. Sin embargo, esto es muy complejo, pues <strong>se generan muchas fantasías en torno al trauma y se llega a un discurso excesivamente quisquilloso, ocasionando que, al intentar prevenirlo, se posicione automáticamente al sujeto como alguien que va a tener un trauma sí o sí,</strong> en lugar de permitir que los sucesos tengan sus efectos singulares. <strong>Prevenir algo supone creer que se sabe más que el otro.</strong></p>
<p>¿Qué tanto el trauma es de uno mismo poniéndolo en el otro? Cuando unos padres se llegan a divorciar y se escucha a uno de los dos decirles a sus hijos: “el divorcio nos ha sido doloroso”, ¿qué tanto el dolor, es del padre/madre más que del hijo? Quizá, en un futuro, el hijo diga: ”¡Gracias!, porque ya no quería verlos pelear”. No lo sabemos. <strong>Depende mucho de la constitución psíquica de cada sujeto</strong>.</p>
<p>Pareciera que evitar que un hijo tenga cualquier trauma lo mantiene como infante. En sí, dejar de ser niño y asumirse como adulto puede ser doloroso, difícil, complejo, traumático. Pero, si no se pasa por ahí, se quedan en posiciones infantiles: adultos que siguen siendo niños, buscando no sufrir ni tener heridas, <strong>apuntando a ciertos ideales de perfección y de placer que eviten la perdida.</strong></p>
<p>Para concluir, pongamos un último ejemplo: un temblor. Es un suceso fuerte, que genera una crisis en lo cotidiano y, por ende, un corte, marcando un antes y un después. Se escuchan ciertas terapias que, inmediatamente después de un temblor, buscan la prevención del trauma. <strong>Esas terapias posicionan enseguida un trauma, cuando podría no ser traumático.</strong> Insisto, ¿cómo saberlo? Aquí se da una diferencia pues una cosa es que un suceso sacuda la vida del sujeto y otra muy diferente que se convierta en un trauma ominoso y oscuro o, por el contrario, en un <strong>trauma que dé posibilidad a otra cosa.</strong></p>
<p>Sí, la vida en sí es traumática: deja heridas y cierto malestar. Y ese malestar es parte de la vida del sujeto<strong>. Buscar prevenir el trauma deja al individuo en un lugar idealizado, imposible de sostener.</strong></p>
<p>El cargo <a rel="nofollow" href="https://retodiario.com/columna/trauma/">Trauma</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://retodiario.com">Reto Diario</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>¿Quién tiene el derecho a defenderse?</title>
		<link>https://retodiario.com/columna/quien-tiene-el-derecho-a-defenderse/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Angélica Galván Tinoco]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 20 Apr 2026 13:30:47 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[defenderse]]></category>
		<category><![CDATA[derecho a defenderse]]></category>
		<category><![CDATA[Donald Trump]]></category>
		<category><![CDATA[elsa dorlin]]></category>
		<category><![CDATA[Estados Unidos]]></category>
		<category><![CDATA[Irán]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://retodiario.com/?post_type=columna&#038;p=539394</guid>

					<description><![CDATA[<p>Si una mujer, un migrante o cualquier víctima se defiende de una injusticia ¿su defensa debe considerarse una amenaza?, ¿tiene el derecho a una defensa legítima?</p>
<p>El cargo <a rel="nofollow" href="https://retodiario.com/columna/quien-tiene-el-derecho-a-defenderse/">¿Quién tiene el derecho a defenderse?</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://retodiario.com">Reto Diario</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;"><strong><em>“Cuanto más te defiendas, más sufrirás, y con más seguridad, morirás”<br />
</em></strong>Proverbio citado en <em>Defenderse: una filosofía de la violencia</em>, de Elsa Dorlin</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>En su libro <em>Defenderse </em>(2018), Elsa Dorlin habla de la economía imperial de la violencia, como una forma donde ciertos individuos tienen la legitimidad para defenderse, pero otros no. <strong>Esta economía hace que ciertos sujetos puedan ejercer poder sobre otros y sean legítimos para ejecutar un poder de “autojusticia”.</strong> Esto es muy claro con lo que hoy sucede con la guerra entre Estados Unidos e Irán. Estados Unidos ataca un colegio de niñas en Irán con el supuesto de sentirse amenazados por ellos; en respuesta, Irán empieza a atacar puntos estratégicos militares de Estados Unidos, bloquea y limita el estrecho de Ormuz; sin embargo, el país norteamericano se autoproclama un gobierno defensivo; con lo anterior podemos pensar la situación con Dorlin, que menciona que <strong>“un gobierno defensivo defiende a algunos y deja sin defensa a otros.”</strong> (ídem).</p>
<p>Esta situación es el reflejo de lo que Dorlin llama <strong>“cualidades antropológicas”, concepto definido por las relaciones de poder, ya que no todos los cuerpos son vistos iguales.</strong> Esto sucede hoy con Irán, colocándolo como una amenaza, así como lo han hecho con las mujeres o los migrantes en Estados Unidos, y no solo en ese país; también sabemos que aún sigue muy vigente esa narrativa en otros Estados. <strong>Por lo cual hace que Irán, o quien sea colocado como una amenaza por su discrepancia o porque no se alinean a los intereses de aquel país, quede limitado a defenderse, o que si se defiende sea visto como el malo de la película –claro, una película con director estadounidense</strong>.</p>
<p>Estas narrativas solo nos muestran quién sí tiene el derecho legítimo para defenderse y quién no, <strong>basadas en la desigualdad</strong>. Siguiendo esa lógica, si una mujer, un migrante o cualquier víctima se defiende de una injusticia ¿su defensa debe considerarse una amenaza?, <strong>¿tiene el derecho a una defensa legítima?</strong> En este sentido. ¿Por qué Irán, en todo caso, tendría que ceder ante las exigencias de Donald Trump?</p>
<p><strong>Pienso en cómo el poder de los que creen tenerlo es una forma de ejercer soberanía sobre una población produciendo efectos en el cuerpo, produciendo narrativas que hagan muy difícil, si no casi imposible, poder ver la diferencia en otros, poder ver que todas las vidas valen y tienen el derecho a ser escuchadas, a defenderse</strong>. Estas narrativas donde el miedo opera tocan el cuerpo y la psique. ¿Qué pasaba y sigue pasando con las mujeres que sufren violencia y <strong>buscan defenderse</strong>? ¿Qué pasa si hoy un migrante se intenta defender de la policía estadounidense? ¿Qué ha pasado con la defensa de Irán? La mujer posiblemente será vista como alguien que “no sabe gestionar sus emociones”; el policía tendrá la justificación de agredir por las <strong>etiquetas</strong> que se les han puesto a los migrantes como “salvajes”, “amenaza”, “peligrosos”. Y  Donald Trump presiona, ataca, boicotea impidiendo que Irán exporte petróleo, bloqueando el acceso de Irán a bancos internacionales y amenazando a otros países en no tener una relación de comercio con ellos, similar a lo que sucedió con el bloqueo en Cuba en los años 60. <strong>¿De qué modo esas narrativas no tendrían efecto en nuesta psique y en nuestro cuerpo? Si buscas defenderte –recuerda Dorlin– te puede ir peor.</strong></p>
<p>Lo anterior es una forma de exhibir el castigo, como lo que refiere Michel Foucault en su libro V<em>igilar y castigar,</em> esos castigos públicos y brutales con la finalidad de ser “más humanos” (supuestamente), lo que hace que en realidad crezca el control y la vigilancia. <strong>¿Qué pasaría si Irán deja de defenderse? Pasaría a ese humanismo controlado y vigilado para dar lugar a esa voluntad soberana.</strong> Ahora ¿qué pasa si trasladamos esta dinámica de poder a un sujeto que se defiende de su violentador? <strong>Estas formas de exhibir y castigar a través del control, la vigilancia y la crueldad se van recorriendo como un efecto dominó hasta llegar a nuestra cotidianidad,</strong> donde deja a ese sujeto o a ese país sin poder defenderse, por enfoques de desigualdad, que no son naturales, sino una construcción social.</p>
<p>En mi columna anterior, <em>“El cinismo: la nueva cara de la ultraderecha”</em>, hablé de cómo ese cinismo que vemos en los líderes se va replicando hasta verlo con normalidad; poder maltratar al otro por el simple hecho de considerarlo inferior, mostrarlo y que nada pase<strong>, que se exhiba este tipo de narrativas nos toca el cuerpo. Le pregunto a mis lectores ¿en dónde sienten el miedo cuando éste llega?</strong> Piensen en su día a día, en quienes están viviendo la guerra como parte de su rutina diaria, en quienes viven bajo chantajes y maltratos, en quienes son sometidos por una desventaja económica. <strong>Intentar defenderse de esas violencias termina saliendo contraproducente para él o ella por esta desigualdad social, ya sea por cuestiones de género, color de piel, estatus social, religión, situación económica o lo que les venga a la cabeza, en cualquier caso quedan en un lugar indefendible</strong>. ¿Cómo el cuerpo no va a reaccionar ante eso? Ya no se trata de solo ejercer poder y control sino de que nuestra capacidad para defendernos se vuelva en nuestra contra.</p>
<p><strong>Lo que se está produciendo con estas narrativas que buscan controlar y gobernar los cuerpos son sujetos que se tengan que suprimir a sí mismos, sujetos que queden despolitizados</strong>. Cuanto más se defiendan más se lastiman porque bajo la narrativa de que unos sí pueden defenderse y otros no, su palabra queda anulada, por  lo que me pregunto: <strong>¿tendrán algo que ver estas violencias  con ciertas enfermedades autoinmunes de la contemporaneidad o malestares mentales que no tengan alguna “explicación” lógica y sean una respuesta sintomática a las violencias ejercidas bajo esta dinámica de poder?</strong></p>
<p>El cargo <a rel="nofollow" href="https://retodiario.com/columna/quien-tiene-el-derecho-a-defenderse/">¿Quién tiene el derecho a defenderse?</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://retodiario.com">Reto Diario</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Eugenesia</title>
		<link>https://retodiario.com/columna/eugenesia/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Angélica Galván Tinoco]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 30 Mar 2026 13:15:40 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Adolf Hitler]]></category>
		<category><![CDATA[control de natalidad]]></category>
		<category><![CDATA[Donald Trump]]></category>
		<category><![CDATA[eugenesia]]></category>
		<category><![CDATA[Stranger Things]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://retodiario.com/?post_type=columna&#038;p=535748</guid>

					<description><![CDATA[<p>Sería un absurdo pensar que es posible un progreso pensando que alguien tiene buenos genes y otros no</p>
<p>El cargo <a rel="nofollow" href="https://retodiario.com/columna/eugenesia/">Eugenesia</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://retodiario.com">Reto Diario</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>La eugenesia proviene del griego <em>eu</em>, que significa “bueno”, y <em>genos</em>, que significa “origen o nacimiento”, por lo que el término puede entenderse como el “buen nacimiento”. <strong>Se trata, pues, de un método cuyo fin es “mejorar la población” a partir de un control de natalidad que dicta quién se reproduce y quién no</strong>. Esta ideología se basa en clasificaciones que son discriminatorias, como por ejemplo las diferencias marcadas entre clases sociales, la raza, las enfermedades mentales y las discapacidades físicas.</p>
<p><strong>Existen personas que sostienen la idea de “mejorar” la población por medio del control y el poder de los genes</strong>. Esto para ellos suena maravilloso puesto que operan bajo estándares de un “buen nacimiento”, como no tener discapacidad alguna, ni enfermedades físicas o mentales. Pero bajo esa lógica de categorización muchos, por no decir muchísimos, quedan fuera. Sencillamente, la gran mayoría de la población, al menos en México, no cumple con estas categorías. Así, la <strong>eugenesia buscaría erradicar lo que se considera indeseable</strong>.</p>
<p>Me pregunto cómo definir qué es una discapacidad. ¿Acaso la palabra discapacidad emerge  a partir de las categorías eugenésicas?  ¿Por eso es que hoy se nombra discapacitado o enfermo mental a quien no está dentro de la norma eugenésica? <strong>Tal parece que la eugenesia  entra en la lógica del ideal –y del “progreso”–</strong>, dado que la palabra implica el “avance o la mejora de una situación”. Además, sería un absurdo pensar que es posible un progreso pensando que alguien tiene buenos genes y otros no,  ya que bajo la lógica del progreso unos ganan pero muchísimos pierden, así que quienes no cuentan con esos “buenos genes” saldrían perdiendo, abriendo cada vez más la brecha de la <strong>desigualdad</strong>.</p>
<p>Me parece que el alcance de la eugenesia como dispositivo creado con el fin de “mejorar la raza”, <strong>hace que quienes no nacen bajo los lineamientos eugenésicos ni siquiera volteen a ver a quienes sí</strong>, incluso hasta lleguen a culparlos de las situaciones desfavorables que se viven en la sociedad, sin pensar en la implicación de esos discursos ideológicos en relación con la violencia que se vive hoy. La eugenesia es una verdad absoluta que no vale lo mismo para todos, ya que insiste en reproducir discursos de <strong>desigualdad, discriminación y violencia</strong>.</p>
<p>Quiero poner un ejemplo basándome en la famosa serie <em>Stranger Things</em> (2016), una serie de ciencia ficción que se remonta a los años 80 en un pequeño pueblo llamado Hawkins. La historia trata de un grupo de niños que a partir de la desaparición de un amigo suyo descubren un mundo paralelo llamado <strong>el “Otro Lado”</strong>. Los chicos se enfrentan a Vecna, un monstruo con poderes mentales y físicos sobrenaturales que controla el lugar y cuyo objetivo es hacer un “mundo mejor”, sin importar a quién asesinar para lograr su objetivo.</p>
<p>Viendo la serie me da la impresión de que <strong>Vecna es similar a Adolf Hitler, quien por medio de su poder ejecutó a quienes consideraba inferiores, o a Trump, que piensa que su verdad, sus “buenas intenciones de un mundo mejor”</strong>, valen para todos, usando su poder para eliminar y quitar del camino a quien considera inferior por su ideología racista. Un ejemplo de esto es lo que sucedió al  bombardear a plena luz del día un colegio de niñas en Irán. <strong>¿Por qué niñas, por qué mujeres?</strong>  Me hace pensar que es para que ya no se sigan reproduciendo, pues para el “ideal eugenésico” que busca expandirse por el mundo, esas niñas inocentes no entran en las categorías de los “buenos genes”.</p>
<p>Traigo a colación <em>Stranger Things</em> para hacer una correlación con lo que es la eugenesia y lo expuesto en el coloquio internacional <em>“Contra la perfección. Por un futuro no eugenésico”</em>. <strong>Lo que la eugenesia está creando es un nuevo mundo paralelo al actual, como sucede en Hawkins –un Otro Lado–, quitando del camino lo que para quienes controlan y crearon este dispositivo sería un estorbo o lo que sale sobrando para los planes de un “mundo mejor”</strong>. La eugenesia se torna una imposición colectiva y una ideología financiada para formar ese Otro Lado, un mundo nuevo, por medio de muchísimos ideales que, insisto, al mismo tiempo son generadores de violencia.</p>
<p>Lo vemos con las narrativas de estos líderes que, a través del terror, el cinismo y la supremacía <strong>buscan reorganizar el mundo, el territorio, los cuerpos, las tierras, las sociedades, los genes y la cultura</strong>, sin importar que sus actos criminales sean evidenciados, <strong>violencias que pasan por encima de quien para ellos no tendrían un lugar en este nuevo orden</strong>, como matar niños o encarcelar inocentes. Al mismo tiempo, vemos gente que se identifica con esos discursos y que, además, festeja lo que está sucediendo hoy en Irán, Gaza, Venezuela y Estados Unidos, particularmente con los migrantes. En definitiva, <strong>para ellos es “necesario” que unos mueran para que así puedan vivir en un supuesto paraíso sin “violencia” y de superación</strong>.</p>
<p>El cargo <a rel="nofollow" href="https://retodiario.com/columna/eugenesia/">Eugenesia</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://retodiario.com">Reto Diario</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>¿Se puede resistir al capitalismo?</title>
		<link>https://retodiario.com/columna/se-puede-resistir-al-capitalismo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Angélica Galván Tinoco]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 26 Feb 2026 02:30:56 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[deber ser]]></category>
		<category><![CDATA[enfermedades mentales]]></category>
		<category><![CDATA[mark fisher]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://retodiario.com/?post_type=columna&#038;p=529850</guid>

					<description><![CDATA[<p>Si se llega a tener un síntoma o malestar, estos serán nombrados bajo los diagnósticos previsibles con tal de no distraernos</p>
<p>El cargo <a rel="nofollow" href="https://retodiario.com/columna/se-puede-resistir-al-capitalismo/">¿Se puede resistir al capitalismo?</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://retodiario.com">Reto Diario</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>La realidad del capitalismo consiste en presentarse, supuestamente, como el “único sistema posible”, un sistema que demanda y nos <strong>rige desde el deber ser</strong>, sin descanso, sin pausas, <strong>sin ocio y sin opciones</strong>. En su libro <em>Realismo capitalista, ¿no hay alternativa?</em> (2009), el filósofo británico Mark Fisher habla de <strong>los desórdenes mentales como algo político y no natural</strong>; como una respuesta ante la demanda insoportable del propio capitalismo. Con lo anterior, me parece <strong>importante visibilizar lo que hoy llamamos “enfermedades mentales”.</strong></p>
<p>Fisher plantea que el capitalismo es propiamente funcional y <strong>el costo que pagamos para que parezca funcional es altísimo</strong>, pero ¿cuál es el costo que se está pagando? Existe una demanda excesiva que busca la funcionalidad para la productividad de un sistema que no descansa; <strong>este sistema nos hace creer que los síntomas o malestares mentales son producto del individuo, olvidando que somos resultado directo de lo cultural, lo social y lo político</strong>. Por lo cual, lo que hoy llamamos enfermedades mentales son una respuesta ante la insoportable <strong>apuesta del rendimiento y la rapidez, asuntos que despolitizan al sujeto.</strong></p>
<p><strong>Ahora bien, les pregunto: ¿han escuchado que cada vez con más regularidad hay quienes se nombran a partir de un diagnóstico? ¿Por qué creemos que lo “normal” es nombrarnos a partir de un diagnóstico que nos hace adaptarnos a una vida “funcional”?</strong> Me parece preocupante este remplazo del nombre propio, en vía de generar una adaptación entre nosotros para <strong>vivir “enfermos”, pero trabajando</strong><strong>.</strong> Si bien el nombre es lo que marca una diferencia, este exceso de diagnósticos no la permite sino que apunta a que cualquier malestar sea tratado a partir de un diagnóstico con tal de seguir siendo productivos.</p>
<p>Otro aspecto importante que Fisher critica en su libro son <strong>los “objetivos”</strong> que demandan las empresas, universidades, colegios, y hasta en la vida diaria. Según Fisher, se nos pide llegar a ciertos objetivos para así vivir la vida ideal, sin embargo, la búsqueda de objetivos en el ser hablante queda encapsulada en insaciable demanda de <strong>alcanzar solo los objetivos</strong>, por lo que me pregunto: <strong>¿y la experiencia? Y el tiempo de vida que tenemos para los hobbies, para el ocio, ¿dónde queda?</strong> Ese tiempo que se emplea para cumplir con los “objetivos” que se nos exigen por medio de instituciones, <strong>es tiempo de vida que la mayoría de las veces no es valorado</strong>, dedicándolo a cumplir, cumplir y cumplir con esos objetivos.</p>
<p><strong>Esta vida <em>objetivizada</em>, donde el ser hablante pasa a ser una utilidad,</strong> ha ocasionado que muchos de los síntomas que hoy escuchamos sean una respuesta ante lo que se calla por un <strong>enajenamiento que implica estar reducido a la funcionalidad, llevando a que los ojetivos sean meros hechos verificables</strong>. Por lo que si se llega a tener un síntoma o malestar, estos serán nombrados bajo los diagnósticos previsibles con tal de no distraernos, <strong>quitando el tiempo de vida que posiblemente se le dedicaría a  poder  escuchar lo que los malestares emocionales dicen de cada uno.</strong></p>
<p><strong>Diagnosticar para el capitalismo contemporáneo es algo que no quita el tiempo</strong>, por eso hoy es tan común escuchar que los seres hablantes se nombren a partir de diagnósticos. <strong>Esta postura hace que se apueste por una sola vía, pensando que todos somos iguales y vamos a entrar en los mismos conceptos</strong>. Con lo anterior, el <strong>autodiagnóstico pasa ser algo aceptable</strong> que nos da un solo sentido: vivir “enfermos” pero generando una aceptabilidad de ellos a tal grado que ya se escucha a gente nombrarse como “autodivergentes”, por poner solo un ejemplo.</p>
<p>Regresando a la pregunta del título, ¿es posible resistirse al capitalismo?, me parece que no del todo, ya que buscar algo contra este sistema, que se lo traga todo, hace que la misma crítica se mercantilice y se vuelva producto de consumo, al igual que las enfermedades y los padecimientos mentales. No obstante pienso en esas <strong>“pequeñas luchas”, pequeñas resistencias</strong> como <strong>leer, escribir, pensar, dudar, hablar, </strong>las cuales pueden <strong>fungir como vías de escape </strong>ante el capitalismo voraz y omnívoro. <strong>El tiempo de escuchar con lentitud es un freno</strong> ante la demanda insaciable del capitalismo. Habrá que <strong>dudar de los diagnósticos y autodiagnósticos que dan un solo sentido</strong>, para así no quedar enajenados y poder <strong>escuchar la implicación de quien la padece;</strong><strong> escuchar y no anclar una sentencia.</strong></p>
<p>El psicoanálisis escucha lo que no anda bien en el sujeto<strong>, lo que angustia</strong>, <strong>sin la promesa de dejarlo sin angustia, más bien en dirección a la escucha del deseo de cada uno –del uno a uno–</strong> y no del discurso de masa que busca generalizar para así dejar al sujeto en un lugar imposible de sostener y que al mismo tiempo genera culpa, <strong>como si los malestares fueran algo propiamente del individuo</strong>, por ende, consumiendo medicamentos que muchas veces no son necesarios para así sostener y producir un ideal.</p>
<p>Perder el tiempo no es una posibilidad, al menos para algunos <strong>–</strong>que en México conforman la mayoría<strong>–</strong>. <strong>Perder el tiempo se ha convertido en un lujo</strong>, <strong>el diagnóstico está ahí, para que entre cualquier tipo de clase social, pero está lejos de que muchos puedan acceder a ciertos medicamentos y terapias, a poder siquiera tener la posibilidad de “perder el tiempo” en escuchar su malestar y hablar de ello</strong>. Con esto no quiero decir que los medicamentos no sean necesarios, por supuesto que hay casos donde sí lo son: lo importante es poder escuchar eso que no anda, que no es meramente del sujeto.</p>
<p>Propongo, pues, <strong>no querer ser productivos en nuestros tiempos libres</strong>, buscar <strong>espacios que nos hagan poner un freno, retomar el ocio y la pausa</strong>, quitar la demanda excesiva de producir a la fuerza y a todas horas. <strong>El psicoanálisis es una resistencia</strong>, y no hablo estrictamente de la resistencia freudiana, sino como <strong>lucha</strong>, de <strong>romper con la generalización que dan los diagnósticos</strong> que el mismo capitalismo produce.</p>
<p>El cargo <a rel="nofollow" href="https://retodiario.com/columna/se-puede-resistir-al-capitalismo/">¿Se puede resistir al capitalismo?</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://retodiario.com">Reto Diario</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>La Inteligencia Artificial, ¿una amenaza para la experiencia y el pensamiento?</title>
		<link>https://retodiario.com/columna/la-inteligencia-artificial-una-amenaza-para-la-experiencia-y-el-pensamiento/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Angélica Galván Tinoco]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 16 Feb 2026 12:15:21 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[creación]]></category>
		<category><![CDATA[Creatividad]]></category>
		<category><![CDATA[Inteligencia artificial]]></category>
		<category><![CDATA[pensamiento]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://retodiario.com/?post_type=columna&#038;p=527985</guid>

					<description><![CDATA[<p>Considero una locura estar bajo una herramienta que tenga la respuesta para absolutamente todo, haciendo creer que hay algo o alguien que “sí lo sabe todo”</p>
<p>El cargo <a rel="nofollow" href="https://retodiario.com/columna/la-inteligencia-artificial-una-amenaza-para-la-experiencia-y-el-pensamiento/">La Inteligencia Artificial, ¿una amenaza para la experiencia y el pensamiento?</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://retodiario.com">Reto Diario</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>No busco condenar la Inteligencia Artificial. Por el contrario, mi intención aquí es poder pensar, y preguntarnos: <strong>¿qué está sucediendo en la interacción de esta “inteligencia” con relación a nosotros, los seres hablantes?</strong> Me parece que a partir de esta interacción, se está <strong>produciendo cierta enajenación</strong> por la existencia de la IA  como “facilitadora”, teniendo efectos tanto en la experiencia como en el pensamiento.</p>
<p>Sabemos que hoy el ChatGPT es parte de nuestras vidas, y apostar a no usarlo sería un absurdo y una pérdida de tiempo, puesto que fue creado como una herramienta para el uso cotidiano, así como todas las tecnologías que nos “facilitan” el día a día. Sin embargo, <strong>me parece que esto se vuelve un arma de doble filo en lo que respecta a los efectos de su uso o, mejor dicho, abuso de uso, que a menudo sustituye el del pensamiento, el acto de creación y la experiencia.</strong> Por eso iremos por pasos, desglosando el asunto.</p>
<p>La Inteligencia Artificial está diseñada para conversar, crea textos y respuestas, entrenado con muchos textos para ser un tipo de modelo que permita entender el lenguaje y así generar respuestas “coherentes”. Se trata de un “modelo generativo pre-entrenado para conversar”. Esto último me lo dijo la misma IA al preguntarle ¿qué significa ChatGPT? Lo curioso fue que <strong>su redacción está en tercera persona, como si no preguntara del todo por él sino por alguien o algo más, como si su respuesta describiera a otro</strong>. Si supuestamente fue creado para entender el lenguaje, ¿por qué no entendería que estoy hablando de él? Llama mi atención, y les pregunto a quienes me leen, si es que han utilizado la Inteligencia Artificial, <strong>¿la sienten como si fuera una persona?</strong></p>
<p>El otro día mi pareja me decía que él sentía que “su” ChatGPT no era el mismo con el que yo interactuaba, <strong>ya que cuando acudía a él sentía que era una conversación de un ser humano con otro ser humano</strong>. Si se dan cuenta llamamos a la Inteligencia Artificial por un <strong>pronombre personal</strong>, usamos frases como: “le voy a preguntar a <em>el</em> ChatGPT”, “<em>El</em> ChaGPT me dijo que…” “A ver qué dice <em>el</em> ChatGPT”, como si en realidad estuviéramos <strong>teniendo una relación con ella o él</strong>, dependiendo el pronombre que le demos.</p>
<p>Con lo anterior puedo pensar que <strong>el “valor agregado” de la IA, a diferencia de otras herramientas de búsqueda, es la sensación de tener una relación de uno a uno con la máquina y no de <em>uno</em> a <em>otro</em></strong>, pensando que, si buscamos una información en Google, sabemos que es un <em>medio</em> y no <em>alguien</em> con quien podría entablar una relación. Pongamos otro ejemplo al respecto.</p>
<p>Si leemos un libro podremos sentirnos acompañados por otro, <strong>dudando y cuestionando</strong> lo que el autor escribió, percibiendo que ahí hay alguien <strong>implicado </strong>por su escritura, <strong>porque cuando nos relacionamos con los otros hay una dialéctica del uno con el otro, no de uno a uno, justo por las diferencias de cada uno y gracias a las cuales podemos pensar y elaborar una conversación sin una correspondencia absoluta</strong>. Esta es la experiencia que se diferencia de la IA, la que brinda esa correspondencia absoluta por su diseño para contestar. Cuando leemos un libro <strong>surgen dudas</strong>, no tenemos al autor al lado para que responda a nuestras inquietudes, y me parece que de <strong>eso carece la Inteligencia Artificial, la posibilidad de quedar en duda para así elaborar, desde la singularidad, algo con base en lo que se está leyendo, quedando con las ganas de querer saber; posibilitando que algo de la creación y la experiencia surjan</strong>.</p>
<p><strong>Considero una locura estar bajo una herramienta que tenga la respuesta para absolutamente todo, haciendo creer que hay algo o alguien que “sí lo sabe todo” y está disponible a todas horas</strong>. Como sabemos, el Chat se equivoca a menudo, sin embargo no es un error humano, sino <strong>un equívoco de diseño, pues en los seres hablantes, los lapsus y equívocos son manifestaciones del inconsciente, que posibilitan algo</strong>, no para un “buen funcionamiento” –como si uno estuviera diseñado para funcionar correctamente– sino para poder escuchar algo de nosotros. En la IA, en cambio, se apuesta por alcanzar ese “buen funcionamiento”, dejando de lado las fallas y los equívocos que uno puede tener al escribir, por ejemplo, un texto<strong>, o la angustia de quedar expuestos por un error, algo que es parte de nosotros.</strong></p>
<p><strong>Esto me parece alarmante</strong> y me recuerda a la película <em>Ella </em>de Spike Jonze (2013). El filme cuenta la vida de un escritor solitario que se enamora de su sistema operativo y mantiene una relación amorosa. Al final la máquina se va por los límites propios de lo humano, <strong>porque en lo humano es imposible saberlo todo (afortunadamente), y es ahí, en ese no saber absoluto, donde otro puede tener un lugar: desde su diferencia.</strong> Porque si nos dan la respuesta para todo<strong>, ¿en dónde quedaría la posibilidad de crear y de pensar?</strong></p>
<p>Hoy, cuando el teléfono celular es ya una extensión de nosotros, <strong>una herramienta como la IA, el enajenamiento y el mundo virtual tendrán más lugar que el mundo cotidiano. </strong>Un mundo virtual que apunta a que lo imposible de la vida cotidiana sea “posible”.<strong> Con esto no quiero decir que no utilicemos la IA, sino más bien, la podamos ver como una herramienta de trabajo o de apoyo, como lo es una enciclopedia, un buscador como Google o una biblioteca</strong>. <strong>No para que piense por nosotros</strong>, porque entonces <strong>¿qué estaría pasando con lo singular, lo subjetivo y la implicación de poder pensar y escribir un texto?</strong> Lo digo por las problemáticas que hoy se escuchan en las universidades, jóvenes que entregan textos escritos por la IA, <strong>lo cual me hace preguntarme en dónde queda el sujeto de la enunciación. Si pensamos que enunciación es el acto mismo de decir algo, ¿dónde quedaría el estudiante si es la IA  quien está realizando la tarea?</strong></p>
<p><strong>Pareciera que la eficacia de la IA es “pensar” por nosotros porque ya ni para eso hay tiempo</strong>. Hoy, ante la velocidad de la tecnología, <strong>leer, escribir y pensar es una fortuna</strong>, dado que la palabra “acto” viene del latín <em>actus</em> que significa acción, movimiento, mientras que “creación” del verbo latino <em>creare</em> que significa <strong>producir o hacer surgir algo nuevo, acciones donde uno está implicado, y con eso nos lleve a estar angustiados por no saber con certeza qué surgirá.</strong> Quizá ahí esté la trampa  de utilizar o atribuirle el pensar a la IA, que nos libra de la incertidumbre y de las dudas, en vez de que nos ayude a explorar en ellas y hacernos más preguntas, <strong>que fomente nuestra curiosidad de saber y no saber.</strong></p>
<p>El cargo <a rel="nofollow" href="https://retodiario.com/columna/la-inteligencia-artificial-una-amenaza-para-la-experiencia-y-el-pensamiento/">La Inteligencia Artificial, ¿una amenaza para la experiencia y el pensamiento?</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://retodiario.com">Reto Diario</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>La dificultad de mantener una pareja, quedando en un “casi algo”</title>
		<link>https://retodiario.com/columna/la-dificultad-de-mantener-una-pareja-quedando-en-un-casi-algo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Angélica Galván Tinoco]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 02 Feb 2026 22:30:02 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[casi algo]]></category>
		<category><![CDATA[media naranja]]></category>
		<category><![CDATA[Relación amorosa]]></category>
		<category><![CDATA[Relaciones de pareja]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://retodiario.com/?post_type=columna&#038;p=525597</guid>

					<description><![CDATA[<p>Pensar que el otro me dará lo que me falta nos deja en esa ilusión donde el otro tiene que sumarme, cerrando la posibilidad de construir algo entre los dos</p>
<p>El cargo <a rel="nofollow" href="https://retodiario.com/columna/la-dificultad-de-mantener-una-pareja-quedando-en-un-casi-algo/">La dificultad de mantener una pareja, quedando en un “casi algo”</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://retodiario.com">Reto Diario</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Les pregunto: <strong>¿han escuchado que cada vez son más quienes se quejan de la dificultad para mantener una pareja o poder construir una relación amorosa?</strong> Esta dificultad, me parece, podría ser una <strong>respuesta ante una demanda constante de encontrar nuestra “media naranja”</strong> basada en ideales e imaginarios que ciertas narrativas promueven a partir de la consigna: <strong>“quien llegue a nuestra vida es porque va sumarnos, no a restarnos”</strong>. ¡Vaya discursos, que siempre buscan una ganancia! Hasta en la relaciones personales ocurre esto.</p>
<p>Estas posturas influyen constantemente en nosotros, por un lado, generando <strong>culpa si una relación no se sostuvo por la razón que sea, haciéndonos creer que pase lo que pase las “medias naranjas” tienen que ser eternas</strong>; por el otro lado, imposibilitando que uno renuncie a algo de su narcisismo, afectado de tal manera que existe un término nuevo que se está posicionando con sospechosa facilidad entre nosotros, siendo ya un <strong>síntoma social: el famoso “casi algo”.</strong></p>
<p>Pensemos que “casi” viene del latín <em>quasi</em> que significa “por poco”, algo que estuvo a punto de ser, pero no terminó por completarse. Bajo esta lógica, cuando llega “la otra mitad” a nuestra vida es para que nos ofrezca eso que nos hace falta para estar “completos”, <strong>quedando en una ilusión y posible frustración si no se logra, un fracaso eventual que tarde o temprano sucederá, lamento decirles, ya que cuando de amor se trata no hay anticipación o prevención, no hay una meta alcanzada, algo que los discursos capitalistas nos hacen creer. </strong></p>
<p>Alexandra Kohan explica esto en su libro<em> Y sin embargo el amor </em> (Booket Editorial, 2024): <strong>el amor articulado por el deseo no busca emparejar lo que se suscita entre uno y otro</strong>. Porque cuando de amor se trata, <strong>uno no sabe de qué se enamoró, podría ser de pequeños gestos como la voz, el pelo, una sonrisa o un no saber qué tiene el otro que me enamora</strong>. No obstante, pensar que el otro me dará lo que me falta nos deja en esa ilusión y posición donde el otro <em>tiene que</em> sumarme, cerrando la posibilidad de construir algo entre los dos, ya que <strong>no se trata de llegar a una meta sino de un hacer con la vida, con las dificultades que se presenten, acompañándonos</strong> en pareja desde las diferencias.</p>
<p><strong>Este famoso “casi algo” podría ser una respuesta ante la dificultad que implica sostener como un absoluto el ideal de pareja</strong>, donde el otro sea esa mitad perfecta, ya lista para vivir con uno en incondicional armonía y dispuesta a responder a los muchos <strong>requisitos por cumplir</strong>. Esperamos que el otro sea tan perfecto que <strong>lo privamos incluso de la posibilidad de equivocarse</strong>, exigiéndole que cumpla con las <strong>expectativas de un deber-ser</strong> <strong>sin pensar que el otro <em>es</em> otro, no uno mismo.</strong></p>
<p>Por otra parte, las redes sociales son una gran herramienta que posibilita muchas cosas, pero <strong>sostienen constantemente un imaginario totalizante</strong>, mostrando la mayor parte del tiempo el lado “bueno, bonito y perfecto” de los usuarios. Esto los convierte en imágenes idealizadas, siendo tan excelentes a la mirada y a la búsqueda de los <em>likes</em> que cuando se conoce a las personas de carne y hueso, <strong>nos sorprendemos al descubrir sus miedos, angustias y tristezas. ¡Vaya historia de vida!, pensamos, decepcionados de haberlo o haberla idealizado</strong>. Algo disgusta y, en automático, se busca renunciar al otro porque <strong>“no cumplió” con los requisitos de ser mi media naranja, bajo la lógica de que en algún lugar existe ese hombre o mujer ideal que me “llenará”, que no hará que “pierda mi tiempo” o me “quite paz”.</strong></p>
<p>Para construir una relación con el otro <strong>se necesita tiempo, escucha, renuncias</strong> y estar advertidos de que posiblemente no todos los momentos en la relación serán perfectos, habrá días donde reine la paz y otros donde no, pero al continuar bajo <strong>la lógica del amor, se podrá acompañar escuchando al otro: sus angustias, miedos, preocupaciones, y la vulnerabilidad que se le juege a cada uno por el encuentro con el amado</strong>. Atravesar la vida en compañía no es fácil pues requiere ver al otro  no como un igual, sino como alguien diferente.</p>
<p>Otra cuestión  importante para pensar es que ese imaginario del que hablaba eventualmente se caerá para dar paso, desde la diferencia, a modos distintos de relacionarse con el otro buscando <strong><em>hacer pareja</em> desde la diferencia sin dejar de lado los miedos, las angustias, la vulnerabilidad y, sobre todo, el amor</strong>. Uno imagina cómo podría ser el otro y la relación, se exploran fantasías y posibilidades, pero al estar bombardeados por una lista de ideales a seguir sobre cómo debería ser una pareja, se vuelve complicado ver al otro desde lo singular, tirando la toalla y quedando en <strong>un “casi algo” por miedo a renunciar a nuestro propio narcisismo; o bien quedando en la fantasía de encontrar y buscar a alguien que sí sume y no haga perder, insistiendo una y otra vez en eso.</strong></p>
<p><strong>Hoy las relaciones amorosas también están bajo la lógica del mercado</strong>, tal como retrata la película de <em>Amores materialistas (</em>2025<em>)</em>.</p>
<p>Lucy, una casamentera profesional,  se encarga de buscar que las parejas hagan <em>match</em>, lo curioso es que en la película se puede ver cómo <strong>lo que se busca son requisitos</strong>, con la idea de encontrar las “medias naranjas”, buscando a una “experta” que les dirá a quienes la contratan quién es su pareja ideal. Lucy gana dinero por los <em>matches </em>que logra, y lo que le importa es que <strong>está haciendo de las relaciones de pareja un negocio</strong>. Para ella, el objetivo de su negocio es que cuando los enamorados “hagan click” y se casen, <strong>ella llegue a la meta del mes</strong>. En esa lógica lo que se busca es anticipar, planear y  calcular, <strong>como si el amor se pudiera también cotizar en la bolsa, buscando generar siempre una ganancia bajo la demanda insaciable del mercado.</strong></p>
<p>Sin embargo, sabemos que <strong>el amor llega sin avisar, sin saber siquiera por qué nos gusta quien nos gusta</strong>. <em>Amores materialistas </em>es una película que sugiere que hoy un tercero sea  necesario para ayudarnos a encontrar el amor. Eso es algo muy complejo pues <strong>quita la posibilidad a los enamorados de descubrirlo por sí mismos, dejando de lado lo mágico y lo singular del flechazo y la sorpresa.</strong></p>
<p>Tal parece que en la actualidad <strong>existe un gran miedo a sentir y mostrarnos con nuestras fallas</strong>, por lo que expresiones como la del “casi algo” se están posicionando como un síntoma que muestra <strong>la dificultad que se tiene para construir algo, por el miedo a vulneranos por el otro</strong>, por el miedo a apostar sin saber si se va a ganar o perder y a dejar de lado ese <strong>ideal de ser “uno mismo”</strong>, pues <strong>si somos “uno mismo”, entonces no sería una relación de dos sino de uno, donde uno quede obturado por el otro.</strong></p>
<p>El cargo <a rel="nofollow" href="https://retodiario.com/columna/la-dificultad-de-mantener-una-pareja-quedando-en-un-casi-algo/">La dificultad de mantener una pareja, quedando en un “casi algo”</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://retodiario.com">Reto Diario</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Otro año se repite</title>
		<link>https://retodiario.com/columna/otro-ano-se-repite/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Angélica Galván Tinoco]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 12 Jan 2026 12:15:01 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[adultos funcionales]]></category>
		<category><![CDATA[año nuevo]]></category>
		<category><![CDATA[metas]]></category>
		<category><![CDATA[propósitos]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://retodiario.com/?post_type=columna&#038;p=521757</guid>

					<description><![CDATA[<p>Frente a la idealización del año siguiente, lo que se nos pide es una ilusión: ser adultos “funcionales” para no dormirnos</p>
<p>El cargo <a rel="nofollow" href="https://retodiario.com/columna/otro-ano-se-repite/">Otro año se repite</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://retodiario.com">Reto Diario</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Llega el 2026 y, sin embargo, no ganamos un año, lo perdemos</strong>. Dejando atrás lo que fue y lo que no pudo ser, apostamos por un nuevo comienzo. <strong>El año inicia y depositamos en él la esperanza de que lo que viene será mejor, sea lo que signifique esta promesa.</strong> Y porque esperamos que algo sea mejor, <strong>enero llega acompañado de una lista de metas por cumplir</strong>, propósitos nuevos o aquellos que quedaron pendientes.</p>
<p>En esta época hay discursos que apelan a que seamos “la mejor versión” posible, porque se cree que “este año será mejor”, sin pensar que <strong>cada año tiene sus pérdidas, duelos, tropiezos, fallas y errores que también son parte de la vida</strong>, y que al ignorarlos o no darles su lugar, es posible que empecemos el 2026 cargados de ideales creyendo que ahora sí este año podrán sostenerse. Sin embargo, dejamos de lado <strong>que enero es un mes más y que precisamente “se siente lento” debido a la resaca decembrina</strong>. ¿Por qué comenzar el año, entonces, con tantos ideales autoimpuestos?</p>
<p><strong>La vida es eso que va sucediendo mientras planeamos satisfacer la expectativa que tenemos de algo</strong>. No por nada repetimos ese dicho tan común: “camarón que se duerme se lo lleva la corriente”. Frente a la idealización del año siguiente, <strong>lo que se nos pide es una ilusión: ser adultos “funcionales” para no dormirnos,</strong> <strong>ya que en la búsqueda de ese ideal y esa ilusión en ser la “mejor versión” de nosotros mismos quedamos enajenados frente a las exigencias de ciertos discursos consumistas que dictan cómo debemos actuar y quiénes debemos ser</strong>, siempre buscando que “algo nos sume”, dando como resultado la imposibilidad de pensar un año nuevo atravesado por menos: lo singular, los equívocos, las pérdidas y las diferencias. <strong>Comenzamos el año, pues, tratando de alcanzar el  mismo ideal de todos los años, en vez de iniciar apostando por la diferencia.</strong></p>
<p>Pero <strong>¿y si nos dormimos tantito y no empezamos con la idea del “todo”?</strong> Porque parece que en este “todo”, no lograr alcanzar lo que se propuso puede llegar a generar culpa y frustración, haciendo creer que hay algo mal en nosotros, como si algo no funcionara bien, o pensar que lo que le funciona al otro me funcionará a mí también, y por eso “no logro lo que me propongo”. <strong>Y es que empezar el año con una lista de propósitos es insostenible, y por eso fallamos en el intento –lo cual, a decir verdad, tampoco es tan malo.</strong></p>
<p>A mediados de año lo más probable es que tiremos la toalla dejando de lado algunos propósitos de nuestra larga lista por cumplir, <strong>porque en la actualidad se nos exige lo igual, lo uniforme para la productividad sin pérdida y sin pausas, sin diferencia, sin lo singular de cada uno, para así no salir de “la  repetición perfecta y multiplicada sin límite”</strong><a href="#_ftn1" name="_ftnref1">1</a>, de la que nos habla Juresa, haciéndonos creer que hay terapias y discursos que nos aconsejan cómo ser adultos, pero sobre todo adultos “funcionales” que no tengan la posibilidad de <strong>pensar un año nuevo empezando con menos</strong> sino aspirando a más, insistiendo que todo nos aporte, amistades, relaciones amorosas, el trabajo, entre muchos otros aspectos que se les vengan a la cabeza.</p>
<p><strong>¿Podría ser, entonces, que al estar bajo esa lógica uno de los síntomas sea el agotamiento?</strong> No por nada en diciembre y enero aumenta la depresión derivada de exigencias sociales que nos piden no dormirnos, como el camarón, viviendo bajo <strong>una constante presión social</strong>, porque uno podría quedar fuera del juego, exigiendo arrancar con todo y más. <strong>Por eso deseo que este año nuevo sea un año que posibilite restar algo de lo mucho que se nos exige, frenar tantito y pensar que si bien estas fechas marcan un límite del antes y el después, no son para buscar más sino para poder ver que cada día y cada año que pasan perderemos algo con tal de ganar la experiencia de vivir.</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">1</a> José Luis, Juresa, <em>La Realidad por sorpresa: Un ensayo sobre el sentido del psicoanálisis</em>, Paidós, Argentina 0024, p.131.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Instagram: <a href="https://www.instagram.com/angiegalti/" target="_blank" rel="noopener"><strong>Angélica Galván Tinoco</strong></a><br />
Threads: <strong><a href="https://www.threads.com/@angiegalti" target="_blank" rel="noopener">Angélica Galván Tinoco</a><br />
</strong>X: <a href="https://x.com/angiegalti2" target="_blank" rel="noopener"><strong>@angiegalti2</strong></a></p>
<p>El cargo <a rel="nofollow" href="https://retodiario.com/columna/otro-ano-se-repite/">Otro año se repite</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://retodiario.com">Reto Diario</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>“Arrancones”, un llamado al límite</title>
		<link>https://retodiario.com/columna/arrancones-un-llamado-al-limite/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Angélica Galván Tinoco]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 15 Dec 2025 12:18:21 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[arrancones]]></category>
		<category><![CDATA[Consumismo]]></category>
		<category><![CDATA[hiperactividad]]></category>
		<category><![CDATA[límites]]></category>
		<category><![CDATA[Vía Atlixcáyotl]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://retodiario.com/?post_type=columna&#038;p=518001</guid>

					<description><![CDATA[<p>El exceso de velocidad se está manifestando como síntoma por la hiperactividad social y la demanda  de ir más allá del límite</p>
<p>El cargo <a rel="nofollow" href="https://retodiario.com/columna/arrancones-un-llamado-al-limite/">“Arrancones”, un llamado al límite</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://retodiario.com">Reto Diario</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Si leyeron mis dos columnas anteriores, en una de ellas escribo sobre el consumismo como estilo de vida y en la otra sobre hiperactividad en niños. En la primera columna hago un <strong>cuestionamiento sobre el exceso bajo el que vivimos</strong> mediante el consumismo y cómo es que este se va posicionado como un estilo de vida en nuestra sociedad, <strong>borrando algo del límite</strong>, viviendo bajo ideales que dictan “poder con todo”, bombardeándonos las 24 horas del día con publicidad y, finalmente, <strong>haciéndonos creer </strong>que necesitamos ciertas cosas o<strong> que no existen los límites pues “no existen imposibles”.</strong> En la segunda columna, por otra parte, hago una reflexión sobre la “hiperactividad” como respuesta ante la ambivalencia en la que vivimos hoy; se tiene que vivir híper y activos, pero al mismo tiempo estar quietos y saberse comportar, <strong>bajo demandas excesivas donde se establece un imperativo de ser así “todo el tiempo”.</strong> Se nos demanda exceso de trabajo, exceso de actividades extracurriculares y, además, <strong>todo tiene que hacerse con rapidez</strong>. Por eso hoy, frente a este estilo de vida excesivamente demandante e hiper-activo, al igual que los niños y los adultos, <strong>los adolescentes también demuestran mediante síntomas y actos los efectos de este estilo de vida</strong>.</p>
<p>Hace unas semanas ocurrió un accidente en la Vía Atlixcáyotl en Puebla donde <strong>tres jóvenes perdieron la vida en medio de unos arrancones participando con automóviles de lujo</strong>; la semana pasada en la misma avenida hubo otro accidente donde dos jóvenes perdieron la vida también a consecuencia del <strong>exceso de velocidad y de arrancones</strong>. Con estas dos noticias las cuales han sido muy recientes me parece importante preguntarnos lo siguiente: <strong>¿es posible pensar los arrancones como un síntoma social? </strong> <strong>¿Qué nos están diciendo los jóvenes a través de este tipo de actos? ¿Acaso lo que piden es un límite?</strong> Me parece que los arrancones como síntoma social es <strong>una manera de buscar el límite en el otro</strong>, por lo que resulta importante pensar entonces <strong>qué está ocurriendo para que sigan llevándose a cabo estos arrancones</strong>, aun sabiendo que han ocasionado muertes.</p>
<p>La palabra <strong>síntoma</strong> proviene del griego<em> syntoma</em>: “suceso”, “acontecimiento que sobreviene” o <strong>“lo que pasa junto a otra cosa”</strong>. <strong>En psicoanálisis, un síntoma es una formación del inconsciente, algo que no puede decirse en palabras</strong> pero que aparece en repeticiones, actos fallidos, <strong>pasar al acto,</strong> entre otras acciones. Por eso me pregunto si los arrancones no serán síntoma de este estilo de vida, pues si la palabra síntoma significa un “acontecimiento que sobreviene” y “lo que pasa junto a otra cosa”, <strong>los arrancones serían una manifestación del exceso ante el que se vive</strong>, pero al mismo tiempo sabemos ya que en psicoanálisis un síntoma es una formación del inconsciente de algo que no puede decirse,  <strong>entonces este exceso de velocidad se está manifestando como síntoma por la hiperactividad social y la demanda  de ir más allá del límite que reina actualmente y la imposibilidad de decir no.</strong></p>
<p>¿Cómo es eso?, <strong>¿cómo es que los arrancones están diciendo algo de nuestra sociedad? Al menos en Puebla, estos se han realizado desde hace muchos años,</strong> en su mayoría entre las poblaciones más jóvenes, quienes <strong>están creciendo con ciertos discursos que constantemente les dictan tener a manos llenas y al mismo tiempo que no existen imposibles,</strong> discursos aspiracionistas perjudiciales que desde el <em>echaganismo</em> <strong>promueven superar miedos y límites</strong>. Pongamos algunos ejemplos al respecto.</p>
<p>En la <strong>famosa campaña de Nike</strong>, que se presentó por primera vez en el año 1988, el eslogan <strong><em>Just Do It</em></strong> –uno de los más icónicos del deporte– <strong>no fue solo una campaña publicitaria sino también un desafío</strong>, ¿y qué es un desafío?, un <strong>acto que invita a competir</strong>. En campañas como esta lo que se promueve es un estilo de vida donde <strong>lo que se busca es superar los límites, lograr alcanzar lo imposible y competir a toda costa. </strong>Por otro lado, <strong>marcas de automóviles de lujo</strong> como Nissan han lanzado comerciales en los que <strong>destaca la aceleración y la respuesta inmediata del motor</strong>; Audi RS o S se enfocaron en la <strong>aceleración, turbo y velocidad</strong>, mientras que BMW ha hecho campañas donde promueve la sensación de conducción rápida y deportiva. Subaru también se unió en 2023 a esta clase de campañas mediante la proclama publicitaria: <strong>“Este año iniciará con la velocidad de un Subaru”</strong>. Como vemos, lo que importa hoy es <strong>vender un estilo de vida a través del exceso, la competencia y la posibilidad de ir más allá del límite.</strong> ¿Podríamos pensar, por ende, que la publicidad y el estilo de vida con el que se vive hoy está teniendo efectos a tal grado que <strong>los arrancones sean un síntoma, pensándoselos desde el exceso en el que están creciendo los jóvenes</strong>? Un exceso de velocidad, más allá del límite, <strong>desafiando al otro mediante la competencia que promueven ciertos discursos capitalistas.</strong></p>
<p>Sin embargo, no solo los jóvenes están creciendo con esos discursos, también nosotros los padres vivimos en una sociedad que se rige bajo excesos al ser esto lo que “se nos demanda”. <strong>Buscar superar los límites hoy es un estilo de vida, traspasándolos e incluso borrándolos para ir más allá de ellos buscando constantemente alcanzar lo imposible.</strong> ¿Cómo no va a tener efecto esto en nosotros? ¿Cómo frenar al capitalismo tan voraz que va a una velocidad imposible de detener? <strong>Los arrancones son un desafío, una competencia que lleva a ir má</strong><strong>s all</strong><strong>á </strong><strong>del l</strong><strong>ímite de velocidad, al exceso, algo de lo que no se está pudiendo decir y se está poniendo en acto.</strong> Los arrancones son un llamado, <strong>una forma donde se busca ese límite que se está borrando por el estilo de vida desde el consumo y la híper-actividad que estamos viviendo</strong>, pues lo que no se puede decir en palabras se actúa, teniendo impacto en nuestra psique y, por lo mismo, vivir pensando que si te propones algo lo podrás lograr, o que los miedos y los limites se pueden vencer… a toda costa.</p>
<p>Si bien es muy difícil frenar esta clase de discursos, los invito a reflexionar la implicación que tenemos como sociedad ante ellos, pues si bien anteriormente pregunté si los arrancones son una forma en donde los jovenes están pidiendo un límite, <strong>recordemos que decir “no” es un acto de amor y que en psicoanálisis sabemos que no todo se puede, afortunadamente, y saber que no todo se puede implica ya poner un límite.</strong></p>
<p>El cargo <a rel="nofollow" href="https://retodiario.com/columna/arrancones-un-llamado-al-limite/">“Arrancones”, un llamado al límite</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://retodiario.com">Reto Diario</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Hiperactividad en niños</title>
		<link>https://retodiario.com/columna/hiperactividad-en-ninos/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Angélica Galván Tinoco]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 08 Dec 2025 12:20:24 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[hiperactividad]]></category>
		<category><![CDATA[Infancia]]></category>
		<category><![CDATA[niños]]></category>
		<category><![CDATA[niños hiperactivos]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://retodiario.com/?post_type=columna&#038;p=516728</guid>

					<description><![CDATA[<p>Existe una demanda social donde se les pide a los niños que estén quietos y atentos, que jueguen pero “de cierta manera”, que no sean inquietos</p>
<p>El cargo <a rel="nofollow" href="https://retodiario.com/columna/hiperactividad-en-ninos/">Hiperactividad en niños</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://retodiario.com">Reto Diario</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>¿De quién es la hiperactividad: de los padres, de los hijos, de la sociedad o de los tres por igual? La  palabra hiperactivo viene del griego <em>híper</em> que significa “por encima de”, “exceso” y “más allá de lo normal”, y a su vez del latín <em>activus </em>que significa “el que actúa”, derivado de <em>actus</em>: “acto o acción”. <strong>En la actualidad, la hiperactividad es una cuestión muy ambivalente, ya que, por un lado, se busca que los niños estén quietos y, por el otro, que estén llenos de actividades.</strong> Se podría decir, de hecho, que esta <strong>“hiperactividad” es una posible respuesta ante la ambivalencia</strong> que los padres demandan en sus hijos, por lo que al tratar con niños “hiperactivos” habría que preguntarse más bien qué nos están queriendo decir con dicha “hiperactividad”.</p>
<p><strong>Hay ciertas creencias que sugieren que hay que estimular a los hijos incluso desde el vientre, intentando llenarlos de saber</strong>, de habilidades, pero: ¿habilidades para qué?, ¿para que cuando el bebé nazca, funcione ante una sociedad demandante, capitalista, que vive a prisa y bajo demanda permanente? Es importante escuchar el ritmo de vida de cada niño, su singularidad, ya <strong>que a-ti-borrarlos de estímulos, de actividades, borra su nombre propio, intercambiándolo por un diagnóstico totalizante, lo que obliga a estos niños a quedar atrapados en una hiperactividad que la misma sociedad promueve</strong>. Por eso, antes de continuar, les pregunto a mis lectores: ante este ritmo de vida turbulento, ¿cómo dejar de ser hiperactivo?, porque también nosotros, los adultos, <em>tenemos que</em> <em>ser</em> híper y activos todo el tiempo para encajar en la cadena de producción.</p>
<p><strong>Sí, los niños son inquietos, juegan, gritan, corren, son curiosos, porque justo: son niños</strong>. Pero existe una demanda social donde se les pide que estén quietos y atentos, que jueguen pero “de cierta manera”, que no sean inquietos; casi, casi que nazcan sabiendo estarse quietecitos, sin molestar a nadie<strong>. ¡Vaya, lo que les pedimos es que <em>no sean</em> niños!, mientras que, al mismo tiempo, los motivamos a que vayan a muchas clases por las tardes para que así, estén ocupados</strong> “preparándolos” para la adultez y no les falte nada, buscando programarlos por hora o por tiempos.</p>
<p>Si dijimos que la palabra híper significa: exceso, por encima de y más allá de lo normal, <strong>entonces los niños diagnosticados con hiperactividad están hablando del exceso bajo el que se encuentran en la actualidad: exceso de actividades extracurriculares, exceso de juguetes, exceso de aprendizaje, estando por encima del límite</strong>, poniendo en acto lo que con palabras no están pudiendo decir o elaborar. Pero entonces, la infancia, el juego libre y el aburrimiento, ¿dónde quedan? ¿Qué rol social ocupa la infancia, si tienen que estar ocupados desde bebés?</p>
<p><strong>El tiempo libre va quedando en segundo plano, sustituido por esta demanda de tener a los niños ocupados y al mismo tiempo promover la necesidad de hacerse de juguetes para que tengan con qué jugar</strong>. Esto es algo preocupante ya que el juego es un momento para que el niño, a través de él y de manera libre, pueda elaborar lo que vive. Ellos no necesitan juguetes; <strong>un niño puede hacer de una piedra un cochecito</strong>. Sin embargo, ahora los juegos también están diseñados para aprender, por lo que todo debe tener un fin y una utilidad, para que los niños sean máquinas que se llenen de información.</p>
<p><strong>Los niños soportan mucho psíquicamente y, como síntoma de los padres, la hiperactividad llega a decir algo tanto de estos últimos como de su entorno y de lo social.</strong> Me parece importante reflexionar sobre las siguientes preguntas: ¿para qué se busca que un niño en lugar de ser niño y jugar, se le esté llenando de clases por las tardes? <strong>¿Si no son niños en su momento entonces cuándo lo serán?</strong> En la sociedad actual, hiperactiva e hiperconectada, no hay lugar para la espera y, al mismo tiempo, esa hiperconexión es algo superfluo, dejando a un lado la posibilidad de hacer lazo con el otro, la posibilidad de construir con el otro desde la espera, la diferencia, el aburrimiento y posibilitándole un lugar a los niños como sujetos que entienden, que saben y que desean. <strong>Lo <em>híper</em> está generando un síntoma social, evidenciando que hay un cálculo predeterminado de cómo debería de ser y funcionar un niño.</strong></p>
<p>Dicho lo anterior, <strong>la hiperactividad podría ser una respuesta ante una sociedad hiperactiva, una sociedad guiada por el exceso, llena de prisa y sin posibilidad de perder el tiempo</strong>, de dar lugar a las pausas, a la lentitud. No creo que sea casualidad que el diagnóstico de hiperactividad haya incrementado y con ello <strong>la medicalización para “acallar” ese síntoma en vez de escuchar sus angustias,  sus miedos, su tristezas, qué es lo que les está pasando tanto a los niños como a los padres que quieren brindarles miles de actividades con tal de que “no se aburran”.</strong> Hay un exceso de actividad, tanto en niños como en los padres, y <strong>hoy pareciera que lo “normal” es estar ocupados todo el tiempo, ser productivos sin límite</strong>, hiperactivos al grado de temerle al aburrimiento.</p>
<p>El cargo <a rel="nofollow" href="https://retodiario.com/columna/hiperactividad-en-ninos/">Hiperactividad en niños</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://retodiario.com">Reto Diario</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Divorcio</title>
		<link>https://retodiario.com/columna/divorcio/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Angélica Galván Tinoco]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 17 Nov 2025 12:10:44 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[divorcio]]></category>
		<category><![CDATA[elección]]></category>
		<category><![CDATA[matrimonio]]></category>
		<category><![CDATA[rehacer la vida]]></category>
		<category><![CDATA[separación]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://retodiario.com/?post_type=columna&#038;p=512538</guid>

					<description><![CDATA[<p>Hoy en día, lo “normal” es que nos podamos divorciar solo por el simple hecho de quererlo, atreviéndonos a decir “no quiero esto”</p>
<p>El cargo <a rel="nofollow" href="https://retodiario.com/columna/divorcio/">Divorcio</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://retodiario.com">Reto Diario</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Si han leído mis columnas anteriores, podrán notar que en ellas insisto en remontarme al origen de las palabras para así poder romper con lo coagulante que podría ser un solo significado. <strong>Mi intención es separar ese sentido único que se busca en las palabras para pensar situaciones o explicarlas desde diferentes lugares, dejando a un lado la sentencia que podría generar un único sentido</strong>, mientras se abre la posibilidad de pensar la singularidad con la que se dice algo. Lo mismo haré en esta ocasión: pensar el divorcio y separarlo de los prejuicios que se escuchan al respecto.</p>
<p>El origen de la palabra divorcio proviene del latín <em>divortium</em>, <em>derivandi</em>, y también del verbo<em> diviertere</em> o <em>divortere</em>, que significa separarse, alejarse o ir en direcciones opuestas. A menudo, tras divorciarme, he escuchado frases como: “todo pasa por algo” o “vas a rehacer tu vida”. <strong>Re-hacer la vida sería hacerla de nuevo, dejando de lado eso que se atravesó para así poder pasar a otra cosa</strong>. Sin embargo, un divorcio también es parte de la vida. <strong>Muchas veces las cosas no pasan por o para algo, simplemente <em>se pasa por algo</em></strong>: con dolor o no, con tristeza o no, y no necesariamente debe haber una lección de por medio, pues me parece que esto podría generar mucha culpa, como si tuviera que existir una recompensa o una explicación del por qué pasan las cosas.</p>
<p>No se trataría entonces de un rehacer sino de un alejarse, de ir en una dirección diferente para así devenir algo distinto. ¿Qué?, ¡no lo sé! Quien pase por un divorcio tendrá la posibilidad de decir qué deviene. <strong>Lo valioso es poder atravesar la experiencia quitando la culpa que podría existir en ese “re-hacer la vida”, ya que la vida no se re-hace</strong>, algo que podríamos dejarle a las máquinas que se resetean, o como los contratos que se buscan corregir.</p>
<p><strong>A lo largo del tiempo, el papel que ha tenido el divorcio como un hecho social depende de los distintos significados que se le han dado en cada época, al igual que de los países y su respectivo devenir histórico</strong>. Como podemos ver, esto no es algo nuevo, y el divorcio está lejos de ser “bueno” o “malo”, algo que dicte la moral en turno. <strong>Propongo considerarlo más bien como una posibilidad, un derecho para poder elegir las veces que sean necesarias</strong>, una elección que se oponga al matrimonio como una sentencia, alejado del amor.</p>
<p><strong>El divorcio es algo socialmente creado</strong>, así como el matrimonio, figuras que marcan un contrato o el término de este, y han sido parte de nuestra vida, ya que existen registros de ambos desde la antigua Mesopotamia hasta nuestros tiempos. En la antigüedad, el matrimonio originalmente era un contrato social, pues se buscaban alianzas estratégicas de poder, como sucedía con los casamientos arreglados entre princesas y príncipes para ampliar el reinado –sí, eso era lo común antes–. <strong>Sin embargo esta idea del matrimonio basado en encontrar a un príncipe azul o a una princesa ha cambiado</strong>. ¿Acaso no han escuchado frases como “no quiero un príncipe azul” o “el príncipe azul no existe<strong>”? Hasta las películas han cambiado, pues el príncipe azul ya no tiene ese lugar primordial, ni tampoco hay que vivir “juntos para siempre” como en las películas de Disney. </strong></p>
<p>Lo anterior nos lleva a pensar que para encontrar pareja, esta debe cumplir con ciertos “requisitos” necesarios para formar un “buen” matrimonio; algo tiene que aportar, y si leyeron mi columna anterior, <a href="https://retodiario.com/columna/amor-propio/" target="_blank" rel="noopener"><strong><em>“¿Amor propio?”</em></strong></a>, sabrán que cuando de amor se trata algo se pierde, es por eso que el amor no tiene lugar en esos matrimonios que buscan una ganancia, o encontrar al príncipe azul o princesa, porque no habría cabida para la diferencia, como también toqué el tema en mi texto sobre la familia “funcional”.</p>
<p><strong>El divorcio, pues, es algo que ha existido siempre, y que más allá de verlo como un estigma social, se trata de una posibilidad de elección, un pasar que es parte de la vida</strong>. Hoy en día, lo “normal” es que nos podamos divorciar solo por el simple hecho de quererlo, atreviéndonos a decir “no quiero esto” o “no quiero estar con esta persona”. Incluso hemos escuchado que los matrimonios duran “muy poco” o que ciertas parejas en la actualidad ni siquiera desean casarse. Esto, más allá de ser prejuicios moralistas, me parece que es un síntoma social, ni bueno ni malo; posiblemente <strong>hoy los matrimonios duren menos porque ya no hay necesidad de quedarse donde una no se siente bien, abriendo la posibilidad de elegir.</strong></p>
<p><strong>Lo que el divorcio brinda, precisamente, es esa posibilidad de elegir, de decidir, lo cual conlleva una pérdida</strong>, y como bien lo dice su etimología, busca también una separación, ir en direcciones opuestas, diversificar ese camino. Está claro que el objetivo de los matrimonios basados en un contrato social no es el amor, pero <strong>me parece que el divorcio sí está del lado del amor, ya que posibilita escuchar al otro, darle su lugar de diferencia y favorecer la discrepancia; con todo el amor, entender que el otro ya no quiere seguir en esa relación</strong>.</p>
<p>Por otra parte, del lado del divorcio se pierden ideales de lo que sería una familia “feliz”, se pierden amigos, se pierden momentos con los hijos por los tiempos divididos, si es que hay hijos de por medio: se pierde tiempo de vida, y se pierde lo que una fue en esa relación. Por eso puede ser tan difícil y doloroso divorciarse, porque <strong>en un mundo que apuesta por ganar y nunca perder, poder decir no y optar por divorciarse es un acto de amor, tanto para la expareja como para los hijos.</strong></p>
<p>Finalmente, si han leído mis textos anteriores podrán ver que otra constante que señalo es la influencia social, política y económica que hay en las formas de relacionarnos y cómo esto tiene efectos en la psique. Por eso les pregunto a mis lectores: ¿acaso no conocen a alguien que está en proceso de divorcio o incluso ya está divorciado en cuestión de meses? Como vemos, si en la antigüedad el divorcio era algo muy difícil de conseguir, <strong>hoy es una decisión más común, donde se abre la posibilidad de poder verlo como una situacion que es parte de la vida, aceptando y alojando las diferencias y las discrepancias, dejando de lado los tradicionalismos</strong> y convenciones de esos contratos sociales donde se intenta no perder nada.</p>
<p>El cargo <a rel="nofollow" href="https://retodiario.com/columna/divorcio/">Divorcio</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://retodiario.com">Reto Diario</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>¿Amor propio?</title>
		<link>https://retodiario.com/columna/amor-propio/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Angélica Galván Tinoco]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 10 Nov 2025 12:20:34 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[amor propio]]></category>
		<category><![CDATA[ensimismamiento]]></category>
		<category><![CDATA[Relaciones de pareja]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://retodiario.com/?post_type=columna&#038;p=511126</guid>

					<description><![CDATA[<p>Si pensamos que lo que se busca en el amor propio es ser plenos para así poder darle algo al otro, entonces estamos apelando a una lógica capitalista</p>
<p>El cargo <a rel="nofollow" href="https://retodiario.com/columna/amor-propio/">¿Amor propio?</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://retodiario.com">Reto Diario</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Cada vez es más frecuente escuchar a gente decir que tiene dificultades para poder encontrar una pareja. Me parece que hay algo sintomático en esto, pues al parecer <strong>se ha generalizado cierta apatía frente a la dificultad que conlleva dar lugar a la diferencia del otro, y la implicación que existe en sostener una relación entre dos personas.</strong></p>
<p><strong>Cuando de dos se trata no existe la sencillez, ya que toda relación implica dar lugar a la <em>otredad</em> del otro, esa diferencia absoluta</strong>. Estar en una relación es atravesar las dificultades que conlleva y no pensar que estamos tan seguros de nosotros mismos, o que llegará alguien con una estabilidad tal que nos brinde un bienestar completo. Esto es un mero ideal, ya que <strong>cuando de amor se trata nos afectamos por el otro y su historia, descolocándonos</strong>, puede surgir el miedo a perder a ese alguien en quien depositamos nuestro amor.  El bienestar que tanto se anhela implica enfrentarnos a la dificultad de la diferencia, por lo que a menudo pareciera que estar solos es mejor que involucrarse con otro, pues lo que buscamos es el amor propio. Pero <strong>¿qué es el amor propio?</strong></p>
<p>Si pensamos que la palabra <em>propio</em> viene del latín <em>propirus</em> que significa “lo que pertenece a uno”,  “lo que es de uno mismo y no de otro”, y que amor deriva a su vez del latín <em>amor, amoris</em> que significa literalmente “afecto, deseo o inclinación hacia alguien”, parece entonces que <strong>en este famosísimo “amor propio” se juega una contradicción.</strong> Por un lado, existen discursos muy instaurados en la sociedad que nos dicen que nos amemos primero para poder amar a alguien más, pero <strong>en este ideal del amor propio lo que se está produciendo es un ensimismamiento</strong>:  si me amo primero llegaré supuestamente a una meta alcanzada, realizada, para así poder amar a alguien más que al mismo tiempo me ame. Pero bajo esta lógica de plenitud, de meta alcanzada, ¿cómo poder amar?</p>
<p><strong>Lacan decía que “amar es dar lo que no se tiene”.</strong> Si pensamos que lo que se busca en el amor propio es ser plenos para así poder darle algo al otro, entonces estamos apelando a una lógica capitalista en la que siempre se busca dar y ganar dando, mas no perder, y <strong>en el amor <em>perderíamos</em> por el otro: perder mi tiempo para así escucharlo, perder mi orgullo para así atravesar alguna dificultad que se presente, perder algo de mi narcisismo.</strong> Por eso es justo ahí donde comienzan las dificultades, pues <strong>por un lado ese amor se queda propio, valorizándose a sí mismo, en una constante identidad consigo mismo; el otro no tiene lugar en ese “amor propio” en donde solo se da lo que se tiene</strong>. Se trata de relaciones mercantilizadas donde se dan cosas materiales buscando asegurar algo. Pero en el amor no hay nada seguro.</p>
<p>Con lo anterior no quiero decir que esté mal dar obsequios materiales a la pareja, sino que lo que se deja de lado con esto es la compañía que el otro me puede brindar, su tiempo, su presencia, su plática, el interés por conocerlo, instaurando ideas aspiracionales en personas que buscan relaciones “estables” que no amenacen su bienestar, <strong>un bienestar que las individualiza, que les da el amor propio; estas personas buscan un amor “que les dé y no les quite”.</strong></p>
<p>Y es que <strong>el amor no es propio, ya que <em>somos</em> por el otro: hemos sido amados, mirados, deseados, investidos por otro y por otros</strong>. Pensar que nos podemos amar a nosotros mismos <em>sin</em> otros es suponer que vinimos solos a este mundo y no necesitamos de nadie más, pero también es no querer jugársela, arriesgar, apostar a lo que el otro me pueda enfrentar; es evitar que el otro nos atraviese, <strong>pues una relación implica tiempo, escucha, mucha pero mucha pérdida, y hoy pareciera que no hay posibilidad de perder el tiempo debido a la época acelerada en la que vivimos</strong>.</p>
<p><strong>Finalmente, la individualización del amor propio está generando que el otro “no me estorbe” para producir</strong>, que el otro no me quite para no descolocarme de mi “bien-estar”, quedándonos inamovibles y <strong>ensimismados.</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Instagram: <a href="https://www.instagram.com/angiegalti/" target="_blank" rel="noopener"><strong>Angélica Galván Tinoco</strong></a><br />
Threads: <strong><a href="https://www.threads.com/@angiegalti" target="_blank" rel="noopener">Angélica Galván Tinoco</a><br />
</strong>X: <a href="https://x.com/angiegalti2" target="_blank" rel="noopener"><strong>@angiegalti2</strong></a></p>
<p>El cargo <a rel="nofollow" href="https://retodiario.com/columna/amor-propio/">¿Amor propio?</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://retodiario.com">Reto Diario</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Los celos</title>
		<link>https://retodiario.com/columna/los-celos/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Angélica Galván Tinoco]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 03 Nov 2025 12:10:05 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[celos]]></category>
		<category><![CDATA[flechazo]]></category>
		<category><![CDATA[personas tóxicas]]></category>
		<category><![CDATA[relaciones interpersonales]]></category>
		<category><![CDATA[Toxicidad]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://retodiario.com/?post_type=columna&#038;p=509790</guid>

					<description><![CDATA[<p>Nadie se salva de sentirlos, son parte de la vida, se sienten como un ardor en el cuerpo por ser excluido de lo que gozan los otros y uno no; sin embargo, eso no nos hace ser “tóxicos”</p>
<p>El cargo <a rel="nofollow" href="https://retodiario.com/columna/los-celos/">Los celos</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://retodiario.com">Reto Diario</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>¿Qué son los celos y por qué los sentimos?</strong> He llegado a escuchar discursos donde se le dice al otro que “hay de celos a celos”. Esto me lleva a pensar que existen celos que son hasta cierto punto tolerables, mientras que otros son tan intensos que llegan a ser “tóxicos”, un adjetivo que se ha adoptado con aparente facilidad debido a las redes sociales, dando a entender que existen relaciones o personas “tóxicas”, describiéndolas como algo dañino, venenoso y malo, y aspirando a encontrar esa relación ideal fuera de dicha “toxicidad”.</p>
<p>Si pensamos que la palabra tóxico viene del latín <em>toxicum</em>, que a su vez deriva del griego antiguo<em> toxikón </em>(<em>pharmakón</em>), “veneno para flechas” (y en dode <em>pharmakón</em> también significa remedio), ¿qué sucede entonces cuando conocemos a alguien que nos gusta mucho? <strong>Lo que sentimos por esa persona es como un remedio al corazón, pero al mismo tiempo también nos atraviesa como un flechazo, infundiéndonos un “veneno” que invade nuestro cuerpo y hace que la vida cambie, desestabilizándola.</strong> No somos los mismos después de conocer a aquella persona que nos flechó, y a fin de cuentas de eso se trata el enamoramiento.</p>
<p>Sin embargo, se cree que hay algo malo en ser movidos por ese encuentro,  buscando cuidarnos del otro que nos flechó, de allí el uso extraño que hacemos del adjetivo “tóxico”. Pero lo cierto es que no hay nada de malo en términos moralistas, como se ha querido dar a entender con el uso de dicho adjetivo. Porque <strong>¿cómo sería posible ser flechado sin que algo se altere en nosotros?</strong> Algo nuevo, algo desconocido llega a nuestra vida sin avisar, desacomoda y nos hace tambalear, como el remedio y el veneno, como el amor y los celos, esos que no avisan cuando llegan.</p>
<p>El origen de la palabra “celos” se remonta al vocablo latino <em>zeluz</em>, y de igual manera viene del griego antiguo <em>zelos</em>, que significa ardor o ferviente deseo. Por ello, si pensamos en que los celos son vistos como un sentir que “entoxica” a quien los siente, ¿qué no acaso se trata de ese ardor que se siente y llega sin avisar? Ese ardor es un veneno pero al mismo tiempo está en relación directa con algo del deseo. Actualmente es muy comun escuchar que una relacion “sana” tendría que estar exenta de celos, pero ¿qué son los celos? <strong>Los celos dan lugar a una terceridad, es quedar excluido de eso que pasa entre dos, o un grupo.</strong> El celoso queda <em>fuera</em> <em>de</em> <em>algo</em>. <strong>“Yo quedo excluida de <em>eso</em> que gozan ellos, yo no estoy participando de lo que ellos sí”.</strong> Y llegamos a pensar que cuando aparecen esos celos hay algo malo en nosotros o estamos siendo “tóxicos”, que no deberíamos sentir celos para no “afectar” la relación, pero esto solo es un ideal que insiste pensar en la armonía, la reciprocidad y la certeza en las relaciones, cuando en realidad en toda relación que tengamos seremos afectados por el otro. Porque sí, <strong>los celos nos atraviesan, nos afectan, dado que nos excluyen de una situación.</strong></p>
<p>Propongo enseguida algunos ejemplos por los que, estoy segura, muchos de los que me leen han pasado o conocen a alguien que pasó por una situación así.</p>
<p>Hay tres amigas que se llevan muy bien y hacen planes juntas, pero un día dos de ellas se van a comer y una de las tres no es invitada, sintiendo celos. Esos celos que siente por no ser partícipe de la comida también son una muestra de amor hacia ellas, y los siente al quedarse fuera de los planes de ambas. ¿Qué habría de malo, ominoso y/o feo en querer ser incluido? Otro ejemplo: una madre le da pecho a su bebé y justo en ese momento llega el hermano o la hermana mayor a pegarle a su hermanito o hermanita, jalarle los pelos, quitarle el calcetín, entre muchas otras cosas…por celos. Lo que siente el hijo mayor se debe a que queda fuera de eso que está sucediendo entre su mamá y su hermano, haciendo que reclame “¿por qué me excluyen de eso que está sucediendo entre ustedes?</p>
<p><strong>Efectivamente, habrá situaciones en las que quedemos excluidos, la cuestión es qué hacer ante eso que se siente por no ser partícipe de algo, ya que aspirar a ser incluidos en todo es imposible e insostenible. </strong>Si creemos que estos celos están “intoxicados” y son “malos”, entonces tanto la amiga como el hijo mayor deberían sentirse culpables por tenerlos, lo que hace que los celos ya no sean tan solo un <em>pesar</em>, que llega por no querer quedar fuera de eso que pasa entre dos o más, sino colocándolos como una sentencia para quien los siente.</p>
<p><strong>Dejemos a un lado la culpa por sentir celos para poder ver que nadie se salva de sentirlos, ya que lo que evidencian estos ejemplos es que los celos nos atraviesan, que son parte de la vida</strong>, que se sienten como un ardor en el cuerpo por ser excluido de lo que gozan los otros y yo no. Sin embargo, eso no nos hace ser “tóxicos”, pensando en la toxicidad de orden moralista como se entiende hoy, sino entendiéndolos a partir de su etimología: un veneno que arde en el cuerpo.</p>
<p><strong>Por eso es que los celos, finalmente, están relacionados con la inclusión y la exclusión, no con el tener o no tener, pues el celoso no busca poseer al otro, sino evidenciar una verdad</strong>: no quedar por fuera de una situación, de una relación, surgiendo no por lo que no tengo o lo que puedo perder, sino a partir de la pregunta ¿por qué yo no soy parte de eso?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Instagram: <a href="https://www.instagram.com/angiegalti/" target="_blank" rel="noopener"><strong>Angélica Galván Tinoco</strong></a><br />
Threads: <strong><a href="https://www.threads.com/@angiegalti" target="_blank" rel="noopener">Angélica Galván Tinoco</a><br />
</strong>X: <a href="https://x.com/angiegalti2" target="_blank" rel="noopener"><strong>@angiegalti2</strong></a></p>
<p>El cargo <a rel="nofollow" href="https://retodiario.com/columna/los-celos/">Los celos</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://retodiario.com">Reto Diario</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>El machismo</title>
		<link>https://retodiario.com/columna/el-machismo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Angélica Galván Tinoco]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 20 Oct 2025 12:40:56 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[abuso de poder y control]]></category>
		<category><![CDATA[machismo]]></category>
		<category><![CDATA[Mujeres]]></category>
		<category><![CDATA[relaciones de poder]]></category>
		<category><![CDATA[violentadores]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://retodiario.com/?post_type=columna&#038;p=507061</guid>

					<description><![CDATA[<p>Esta clase de relaciones de poder se instaura bajo ideales capitalistas en los que “si te doy, tú me debes”, lo que obliga a quien recibe a soportar humillaciones</p>
<p>El cargo <a rel="nofollow" href="https://retodiario.com/columna/el-machismo/">El machismo</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://retodiario.com">Reto Diario</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong><b>El machismo podría pensarlo como una posición frente al otro, una posición de poder donde se busca minimizarle, decirle lo que está bien o mal, bajo dinámicas de dominio y control</b></strong>. Se instaura en comentarios y acciones que dictan cómo tiene que comportarse una mujer para <em><i>ser</i></em> mujer, y de esto muchas mujeres estamos cansadas. <strong><b>Es una violencia que se ha ejercido contra nosotras sistemáticamente, razón por la que existe una deuda histórica por abuso de poder y control, comentarios hirientes</b></strong> que en su mayoría vienen de hombres, pero también, desde luego, de mujeres hacia mujeres.</p>
<p><strong><b>Si pensamos, entonces, que el machismo es una posición y, como ya he dicho, la puede ejercer tanto un hombre como una mujer, ¿qué hay detrás de este sistema y por qué vemos casos donde se les busca encubrir a los violentadores? </b></strong>Como en cualquier otra área, existen mujeres abogadas que defienden a hombres violentadores, o hermanas y madres que cubren a un hermano o hijo que ha violentado con tal de seguir sosteniendo ideales conservadores, como el famoso “que dirán” o el ideal de la familia “funcional” como núcleo social.</p>
<p>Ahora bien, ¿qué pasa cuando una mujer denuncia un maltrato? Si pensamos que la denuncia es la acción y el efecto de hacer saber una falta, <strong><b>muchas mujeres no hablan por miedo</b></strong>, y lograr salirse de ese lugar donde se le está ejerciendo un poder es muy complejo, ya que el otro, quien ejerce el “poder”, dejaría de tenerlo.</p>
<p><strong><b>La cuestión aquí es que hemos vivido durante muchos años bajo violencias que no son tan visibles, de esas que se han normalizado y que podrían pasar desapercibidas, que si se denuncian se perciben como exageradas.</b></strong> Como cuando el marido le dice a su esposa “malagradecida”: “eres una malagradecida por la vida que te doy”. “Eres una malagradecida porque te mantengo y no haces lo que yo quiero; muchas otra mujeres estarían agradecidas de ser mantenidas”.</p>
<p><strong><b>Si pensamos que la palabra malagradecida significa literalmente “que no agradece bien” ¿qué implicaría aquí “agradecer bien”?</b></strong> La palabra <em><i>agradecer</i></em> viene del latín “gratus” que significa agradable, digno de agradecimiento, ser reconocido como alguien digno. De la misma palabra derivan <em><i>gracia</i></em>, <em><i>gratitud</i></em> y <em><i>gratis</i></em>, así que, bajo esa lógica, <strong><b>decirle a una mujer malagradecida es colocarla en un lugar de deuda</b></strong>, teniendo un costo que pagar. Podríamos preguntarnos<strong><b> ¿una mujer que por trabajar en la casa, haciendo labores domésticas, es mantenida,  tendría que ser agradecida por serlo?</b></strong></p>
<p><strong><b>Esta clase de relaciones de poder se instaura bajo ideales capitalistas en los que “si te doy, tú me debes”, lo que obliga a quien recibe a soportar las humillaciones debido a ese agradecimiento que se espera de ella.</b></strong> Se trata de una lógica de mercado que cosifica a la mujer e invisibiliza el trabajo que implica la organización, mantenimiento, etc., de dedicarse al hogar, buscando obtener una ganancia, reproduciendo relaciones donde uno tiene poder sobre otro, donde uno sabe por los dos, ejerciendo una posición de poder, esperando algo a cambio, mercantilizando el vínculo afectivo hasta el punto de dar la vida misma, “eterna y obligadamente agradecida con el otro que me da”.</p>
<p><strong><b>Bajo esta misma lógica se basa, también, el ideal de la madre incondicional, el cual es imposible de sostener</b></strong>, pues cuando una madre busca ser tan incondicional, deja al hijo en una posición muy compleja: desde deberle la vida a la madre hasta obligarlo a ser el hijo “perfecto”, infantilizando su propia subjetividad. En esta clase de argumentos, la madre cree que al ofrecer su amor de manera incondicional, al “dar la vida” por su hijo, este no tendría por qué equivocarse, algo que pondría en riesgo su lugar de “madre perfecta e incondicional”. <strong><b>Sin embargo, si se apuesta por la unidad, uno de los dos queda obturado por el otro</b></strong>: el hijo por su madre incondicional sin posibilidad de equivocarse, la madre por el hijo en su actuar. Para ella, no habría posibilidad a la falla, el hijo “todo lo puede”, pero <strong><b>en psicoanálisis sabemos que no todo se puede (afortunadamente). </b></strong></p>
<p>Así que sí, <strong><b>esta posición machista la podemos pensar de cómo se ha vivido e instaurado el machismo en nuestra sociedad, colocando a las mujeres como trofeos narcisistas</b></strong>, buscando en este tipo de relaciones que las mujeres tengan un valor económico y social para así brindar una ganancia al dar algo –su vida, sus decisiones– a cambio, <strong><b>buscando obtener una plusvalía, poniendo a las mujeres como viles mercancías, objetos de consumo, perdiendo su lugar como sujetos deseantes</b></strong>, valdría decir, dejando a un lado a una mujer por quien es sino por lo que tiene que ofrecer en tanto mercancía, y ojo: <strong><b>las personas nunca seremos mercancías, valemos por quienes somos.</b></strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Instagram: <a href="https://www.instagram.com/angiegalti/" target="_blank" rel="noopener"><strong>Angélica Galván Tinoco</strong></a><br />
Threads: <strong><a href="https://www.threads.com/@angiegalti" target="_blank" rel="noopener">Angélica Galván Tinoco</a><br />
</strong>X: <a href="https://x.com/angiegalti2" target="_blank" rel="noopener"><strong>@angiegalti2</strong></a></p>
<p>El cargo <a rel="nofollow" href="https://retodiario.com/columna/el-machismo/">El machismo</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://retodiario.com">Reto Diario</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>¿Controlar las emociones?</title>
		<link>https://retodiario.com/columna/controlar-las-emociones/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Angélica Galván Tinoco]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 29 Sep 2025 12:00:56 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[autocontrol]]></category>
		<category><![CDATA[autodominio]]></category>
		<category><![CDATA[Controlar]]></category>
		<category><![CDATA[Emociones]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://retodiario.com/?post_type=columna&#038;p=503064</guid>

					<description><![CDATA[<p>Enseñarle a un niño o a una niña a controlar sus emociones para que se adelante a ellas es creer que un adulto sabe más por el simple hecho de ser mayor</p>
<p>El cargo <a rel="nofollow" href="https://retodiario.com/columna/controlar-las-emociones/">¿Controlar las emociones?</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://retodiario.com">Reto Diario</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>El origen de la palabra “controlar” se remonta al vocablo antiguo del francés <em>contreroller</em>, que significaba “llevar un registro” o comparar un documento con su copia oficial, una forma de verificación o supervisión. Con el tiempo fue adoptada en español, refiriendo en nuestra lengua un sentido más amplio: el de vigilar, verificar, inspeccionar o tener dominio sobre algo. Su raíz, por tanto, alude al objetivo de verificar listas o registros escritos para asegurar así que todo sea correcto. Por eso, <strong>me pregunto si es posible “controlar” las emociones. Y si fuera el caso ¿qué implicaciones acarrea el querer “controlarlas?</strong></p>
<p>Llevo tiempo tratando de responder estas preguntas desde el psicoanálisis, pero a menudo me encuentro con ciertos discursos, en su mayoría dirigidos a niños, que abordan el tema a partir de planteamientos demasiado abstractos, los cuales sugieren pensar las emociones en lo general, como si estas fueran las mismas en la experiencia de vida de cada sujeto. Es cierto que existen emociones como la tristeza, el enojo, la felicidad, entre muchas otras, pero es cierto también que cada persona las siente y las vive de forma singular, investidas de su propia historia de vida.</p>
<p>Aquellas <strong>posturas genéricas sostienen una imperiosa necesidad de que en la infancia, el sujeto esté casi obligado a saber controlar sus emociones bajo el riesgo de no conseguir su madurez adulta</strong>. Parecería que los niños, en vez de entenderlas primero deberían aprender a controlarlas, solo así, según este principio, podrían acceder a la adolescencia –y luego a la adultez– sin tropiezos. Es como si, bajo esta lógica, se pensara la vida como un proceso compuesto de fases indivisibles, una lista por cumplir para llegar a una meta clara y establecida desde que llegamos al mundo.</p>
<p>Si pensamos la infancia como una etapa en la que los niños deben aprender a controlar sus emociones, ignorando las herramientas para hacerlo, en primer lugar colocaríamos al niño en una posición compleja, pues bajo esta lógica, la infancia es concebida como una etapa donde nada se sabe pero, tras aprender a controlar sus emociones, llegará el día en que logre “funcionar” en la sociedad hasta que en algún momento dicho autocontrol (que al parecer es más represión que un genuino deseo de escucha) se desplome con la aparición de una emoción tan fuerte que el adulto no sepa cómo actuar ante ella. Enseñarle a un niño o a una niña a controlar sus emociones para que se adelante a ellas es creer que un adulto sabe más por el simple hecho de ser mayor que ella o que él.</p>
<p><strong>Buscar que un niño sepa controlar sus emociones con la intención de que llegue a la adultez sin alterar dicho autocontrol es un ideal difícil de sostener, como si al llegar a la etapa adulta desaparecieran por arte de magia los episodios de berrinche</strong>, o el niño supiera controlar sus emociones correctamente y sin posibilidad de fallo con tal de tener su vida bajo el yugo punitivo del control.</p>
<p>Buscar el control es una forma de “asegurar algo”, como bien lo dicta el vocablo antiguo, llevar registro y así pretender que se es dueño de lo que se siente, dominarse a uno mismo o al otro, lo que deriva en una situacion muy violenta escondida detrás de ese querer controlar. Por eso sigo preguntándome si es cierto que los adultos logramos controlar nuestras emociones. ¿Qué pasa cuando se nos presentan problemas?, ¿acaso sabemos cómo actuar?, ¿qué hacer? ¿Lo tenemos todo, realmente, bajo control? Si las emociones no se controlan ni se actúan, se sentirán de verdad, permitiendo que nos atraviesen con el fin de que, más tarde, en análisis, podamos elaborar lo que sentimos por medio del lenguaje.</p>
<p><strong>Hacer berrinche, llorar, enojarse, gritar nos hace vulnerables frente al otro, lo que a menudo conlleva el temor de dejar ver dicha vulnerabilidad, que el otro se dé cuenta de que “no funcionamos de la forma correcta”.</strong> Pero ¿hay una forma correcta de “funcionar”, de vivir? ¿Quién es ese ser humano que lo consiguió? Ni siquiera las máquinas lo logran. Pensar que en la adultez se llegará a una meta clara y bajo control es pensar entonces que desaparecerán los eventos dolorosos, de zozobra e incertidumbre, que puedan a hacer que las emociones se “salgan de control”.</p>
<p>Uno no decide el momento exacto en que llega la angustia ni el dolor, por lo que lo importante sería pensar entonces que las emociones, libres de atadura y autodominio, son parte de la vida; que no se puede enseñar una emoción pero sí vivenciarla en compañía del otro, pues enseñar es muy diferente a aprender, pensando que el acto de aprender está relacionado con la experiencia, con la vivencia, con el sentir.</p>
<p><strong>Demandarle al otro que se controle es suponer que ese otro sabe qué es lo que le pasa y no siempre tenemos claro ni lo que sentimos nosotros mismos, ni lo que nos pasa.</strong> Sería dar el espacio para pensar cómo se va elaborando eso que se va sintiendo y produciendo, porque si pensamos a la vida como etapas, entonces los adultos estaríamos exentos de sufrir, tener traumas, hacer berrinches, y seríamos dueños de nosotros mismos; otro despropósito.</p>
<p><strong>Si un niño hace berrinche, grita, llora, entre muchas cosas más, puede llegar a  ser difícil, pero acompañarlo y decirle que está bien sentir eso que pasa o siquiera preguntarle, es mucho más adecuado que callar</strong>. Lo mejor sería escuchar, darle lugar  a sus emociones, pues nadie sabe con exactitud cómo vivirlas, ni cuáles son los pasos a seguir.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Instagram: <a href="https://www.instagram.com/angiegalti/" target="_blank" rel="noopener"><strong>Angélica Galván Tinoco</strong></a><br />
Threads: <strong><a href="https://www.threads.com/@angiegalti" target="_blank" rel="noopener">Angélica Galván Tinoco</a><br />
</strong>X: <a href="https://x.com/angiegalti2" target="_blank" rel="noopener"><strong>@angiegalti2</strong></a></p>
<p>El cargo <a rel="nofollow" href="https://retodiario.com/columna/controlar-las-emociones/">¿Controlar las emociones?</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://retodiario.com">Reto Diario</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
	</channel>
</rss>
