Un acuerdo no escrito se ha violado por el ex gobernador: no retornar al escenario político, de lo contrario se reactivarían los expedientes pendientes a revisión en el Congreso del Estado.
El marinismo envió un mal mensaje al gobierno de Rafael Moreno Valle al empezar a moverse en torno a la dirigencia estatal del PRI y otras posiciones, acicateados por el virtual triunfo del candidato presidencial.
En Casa Puebla y Casa Aguayo no sólo consideran precipitada la reaparición pública de Mario Marín Torres, quien empieza a placearse, sino desafortunada para el nuevo entorno político.
El ex gobernador debería saber del enlace permanente entre el Luis Videgaray Caso, coordinador de Políticas Públicas del equipo de transición del candidato Enrique Peña Nieto, con el secretario General de Gobierno, Fernando Manzanilla Prieto.
Seguramente sabe Marín de la comunicación –y reciente encuentro– de Miguel Ángel Osorio Chong, coordinador de Diálogo y Acuerdo Político, con el gobernador Rafael Moreno Valle.
La resolución de la Comisión Inspectora del Congreso local para iniciar procedimiento administrativo contra el encargado de la recolecta de recursos financieros en el sexenio anterior, Ricardo Villa Isa, no fue fortuita, como tampoco las cuentas públicas de Alfredo Arango y Rodolfo Chávez Carretero.
Tanto para los integrantes de la comisión de transición del mexiquense como para el gobierno de la alternancia, no es bien visto el retorno del marinismo en la dirigencia estatal del PRI ni en posiciones en las delegaciones federales en el estado.
Todo indica que el grupo del ex mandatario poblano no es bien visto en el primer círculo del virtual candidato electo, y tampoco el saliente senador Melquiades Morales Flores cederá tan fácil la plaza en el estado, con la recomposición política local y federal.
