Priistas bien informados aseguran que no está en la agenda la renovación de la dirigencia estatal del partido porque la atención está centrada responder cada una de las impugnaciones políticas y jurídicas de Andrés Manuel López Obrador a la elección presidencial.
Seguramente se refieren a la dirigencia nacional encabezada por Pedro Joaquín Coldwell, donde los respectivos equipos jurídicos y financieros aclaran uno a uno los señalamientos.
Pero en Puebla, al igual seguramente en las 14 entidades de la República donde habrá elecciones locales en el 2013, los tiempos políticos están adelantados e incluyen los cambios en los cuadros directivos de ese partido.
Apenas se enteraron el 2 de julio de los resultados de las elecciones federales, más de un priista, y de otros partidos, emprendieron actividades para obtener la jugosa nominación como candidatos a las presidencias municipales y diputados locales por un periodo de 4 años 8 meses.
Principalmente en el PRI, nadie prescinde del juego del relevo de la dirigencia de un partido para entrara a la pelea por las candidaturas.
En el Revolucionario Institucional, por ejemplo, es casi una decena quienes han levantado la mano por la dirigencia estatal del PRI porque, generalmente, obedecen al interés de cada grupo político.
Los priistas locales no están en la dinámica de la cúpula nacional porque los tiempos de la aldea son distintos a los del centro del poder político del país.
Sin convocatoria de por medio y con el delegado presidente de vacaciones, la lista crece para sustituir a Fernando Morales Martínez.
De retorno a sus actividades, Morales se encontrará con una larga lista de quienes quieren su cargo: Javier López Zavala, Óscar Aguilar González, Alberto Jiménez Merino, Lauro Sánchez López, Jorge Ruiz Romero, Héctor Sulaimán, Cecilia Hernández, entre otros.
