Desde hace más de dos años el gobierno de Felipe Calderón Hinojosa abandonó los trabajos de la zona arqueológica de Santo Nombre, comunidad perteneciente a este municipio, lugar que prometió iba a recuperar antes de que concluyera su gestión, denunciaron ejidatarios, quienes explicaron que están en contra de que se continúe este proyecto porque los quieren dejar fuera del mismo.
En julio de 2007 el mandatario federal se comprometió a rescatar 10 zonas arqueológicas en todo el país, entre ellas Santo Nombre o también conocido como “Los Teteles”- montículos-, sin embargo, a menos de cinco meses de que concluya la gestión Calderón Hinojosa, el proyecto lleva pocos avances porque no cuenta con la infraestructura necesaria para ser inaugurado antes de diciembre.
Las otras 9 zonas son Chapa de Corzo, Lagartero y Plan de Ayutla, en Chiapas; Peralta y La Cañada de la Virgen, en Guanajuato; Pañu, en Hidalgo; Tehuacalco, en Guerrero; Las Ventanas y Teul, en Zacatecas.
Por su parte, Josué Sánchez López, hijo de uno de los 90 ejidatarios de Santo Nombre, señaló que el gobierno federal quiere comprarles a bajo costo alrededor de 70 hectáreas, a pesar de que a decir de él, sólo 20 son las que cuentan con montículos en donde posiblemente haya restos prehispánicos.
Al mencionar que si venden esa cantidad de terrenos a las autoridades, ellos no tendrían dónde vivir, Sánchez López dio a conocer que existen rumores de que el gobierno de México quiere utilizar Santo Nombre para hacer negocios turísticos con Israel.
“Se dice que Israel es que el que tiene dinero metido en esto, entonces nosotros en esa cuestión no sabemos cómo negocien. En el turismo sí hay muchos países que invierten hacia otros (…) para levantarlo, pues eso está bien, lo que estamos en contra es de que nos dejen fuera de esto”, dijo.
Manifestó que desde años atrás los 90 ejidatarios acordaron conservar esa zona arqueológica, para que en un futuro se creara un centro turístico.
Es por ello que dijo que todos los días hacen guardia los ejidatarios o sus hijos, con el objetivo de vigilar la zona y mostrársela a los turistas que lleguen.
“Cuando se repartió el ejido, ellos optaron en que se quedara aquí, esto como uso comunal, para que algún día alguien descubriera esto se iba a interesar y ha llegado el momento y no puede ser (…) que ahora a nosotros nos dejen fuera”, enfatizó.
Puntualizó que hace tres años el arqueólogo del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Blas Castellón, comenzó a hacerse cargo de los trabajos de restauración de esa zona.
Hasta el momento existen más de 20 edificaciones escondidas en suelo. Sólo cinco han sido recuperados y no en su totalidad, se presume que éstas pertenecen al periodo Clásico (200 al 600 D.C).
La pirámide que más recuperación lleva está enrejada, aunque esta protección se retirará al momento de que el sitio arqueológico ya se abra formalmente al público.
Sánchez López refirió que el arqueólogo abandonó este proyecto luego de que la mayoría de los 90 ejidatarios se negaron a vender al gobierno federal las 70 hectáreas que quería.
De igual forma se quejó de que Blas Castellón contrató a personas externas a la zona para llevar a cabo la restauración de las pirámides, cuando el acuerdo había sido que ahí iban a trabajar los propios ejidatarios o sus hijos, a fin de generar una derrama económica para Tlacotepec de Benito Juárez.
“Él vino y en un principio nos comentó que iban a trabajar puros ejidatarios y ya después comenzó a hacer las cosas a su manera porque dijo que ocupaba más gente. Se le dejó trabajar aunque algunos (ejidatarios) estaban en contra. Después ya comenzó a no cumplir lo que él decía y por eso se detuvo el trabajo”, expresó.
Cabe destacar que hace un mes el encargado del área de INAH en Puebla, Eduardo Merlo Juárez, informó que el sitio arqueológico de Santo Nombre abrirá en dos meses, dado que ya se habían entregado partidas presupuestales para su operación.
Asimismo, Merlo Juárez mencionó que el conflicto ya se había resuelto, aunque no especificó de qué manera.
De acuerdo con Sánchez López, cada dos meses los comisariados y el Consejo de Vigilancia de Santo Nombre se reúnen con las autoridades para llegar a un acuerdo, aunque, “según dicen que se va a resolver el problema nada más que pase lo de la política”. Dejó en claro que los ejidatarios no están en contra de detonar el turismo en esa zona del estado y especificó que lo que ellos buscan es que los incluyen en el proyecto, no comprándoles los terrenos, sino autorizándoles que comercialicen algunos productos alrededor del sitio arqueológico.
Mencionó que los ejidatarios también están demandando que las autoridades construyan una carretera del centro de Tlacotepec de Benito Juárez hacia la zona histórica y que edifiquen, por lo menos, un hotel, un museo, un estacionamiento, un pozo y que electrifiquen la zona de Santo Nombre.
Aprovechó para denunciar que las autoridades del INAH se llevaron sin consentimiento de los ejidatarios, 12 perlas de jade, un caracol, diversas piezas arqueológicas y además los restos de una persona que hallaron sentada al pie una de las pirámides más grandes de Santo Nombre.
“En realidad ahorita no sabemos dónde están, porque supuestamente el arqueólogo las guardó, pero la verdad fuimos tontos porque dejamos ir eso, porque le hubiéramos dicho que se quedaran con el comisariado o en un lugar donde se guardaran”, expresó.
Por su parte, Doroteo Merino Castro, ejidatario de la zona, pidió al presidente Felipe Calderón apoyar el proyecto sin hacerlos a un lado.
“Queremos que nos echen la mano porque viene la gente, queremos que nos apoyen para que esto al rato sea grande, (…) más hermoso, primero necesitamos un pozo de agua”, exclamó.
Sánchez López hizo un recorrido con este medio de comunicación por el sitio arqueológico y explicó que Santo Nombre fue el lugar en donde estaba asentada la cultura Popoloca.
Puntualizó que dicho sitio arqueológico es el más grande del municipio de Tlacotepec de Benito Juárez, aunque refirió que San Marco Tlacoyalco y Santa María del Alto son las dos comunidades más pobladas, y que en ellas se hablan las lenguas Popoloca y Náhuatl, respectivamente.
Reportó que los días festivos y los domingos llegan hasta 500 turistas a Santo Nombre, no obstante, dijo que esta afluencia de gente disminuye durante la semana y dependiendo del clima.
De paso dio a conocer que la primera semana del mes de julio fue la fiesta patronal de Tlacotepec de Benito Juárez y aunque en esas fechas llovió intensamente, el turismo en Santo Nombre aumentó, ya que las candidatas a reinas del municipio se tomaron fotos en las pirámides.
Los ejidatarios piden una cuota por permitir el acceso a Santo Nombre, en algunos casos explican a los turistas la historia de la zona, e indicaron que el día de ayer les tocó resguardar el sitio.
Cabe mencionar que el clima es semidesértico, casi seco, la vegetación de la zona la conforma cactus y nopaleras, en donde también hay lagartijas e incluso, según los ejidatarios, víboras.
Es poca la promoción que se le hace a esta zona arqueológica, toda vez que durante el camino -el cual es de un sólo carril y de terracería- se encontraron sólo dos pequeños anuncios de este sitio, ambos rotos y descoloridos.
Afuera de Santo Nombre sólo existen dos comercios improvisados, uno de comida y otro de paletas, mismos que operan sin luz y sin agua.
Son las personas de estos comercios y los ejidatarios los que pacientemente esperan bajo de la sombra de un árbol que las personas lleguen al lugar para darles a conocer la historia de Santo Nombre.
