En la caída de Mauricio Tornero Salinas, el ex titular del Consejo Estatal de Seguridad Pública (CESP), existe la sospecha de que pudo haber estado metida la mano de Ardelio Vargas Fosado, pues de sobra era conocida la rivalidad que existía entre ambos funcionarios y quien más resulta beneficiado por este escándalo es el secretario de Seguridad Pública del gobierno del estado.
Tornero Salinas era un funcionario cercano al titular de la Procuraduría General de Justicia, Víctor Manuel Carrancá, y se había convertido en una especie de contrapeso de Ardelio Vargas, ya que desde el CESP controlaba las compras y contrataciones de personal en todas las áreas de seguridad pública, algo que siempre incomodó al tercero de estos funcionarios por no tener el manejo absoluto del presupuesto en la materia.
Además Tornero Salinas tenía la responsabilidad de la operación del sistema de denuncias telefónicas 089 y de Plataforma México, la cual es una red que sirve para rastrear a malos policías en todo el país. Siempre se supo que Vargas Fosado quería todos estos servicios, ya que sin ellos no lograba tener el control pleno del aparato de seguridad pública.
El otorgamiento de diversas atribuciones a Mauricio Tornero incomodaba al secretario de Seguridad Pública, ya que era una muestra de que en el gobierno de Moreno Valle Rosas no se le tiene una confianza “ciega”.
Se supone que el papel de Mauricio Tornero era llevar una evaluación del desempeño de la Secretaría de Seguridad Pública, pero lejos de crecer en autoridad, fue volviéndose vulnerable, ya que con lo del robo a una vivienda en La Vista por parte de dos de sus subordinados, era el tercer escándalo que enfrentaba el funcionario.
Uno de esos hechos fue que hace unos meses un alto funcionario del CESP estrelló su auto, al conducir en estado de ebriedad, y el asunto se ocultó para evitar que se convirtiera en un escándalo mediático.
La fortaleza que Vargas Fosado ha adquirido en los últimos meses se debe a que ha afianzado el manejo de los sistemas de espionaje que hay en el estado, que se consideran de los más sofisticados del país.
Y es por eso que gente conocedora de los menesteres del área de seguridad pública apuntan sus sospechas que Vargas Fosado tuvo que ver en algo para que Tornero se tropezara y acabara defenestrado –pese a la versión oficial de que renunció voluntariamente– del gobierno morenovallista.
De sobra es conocido que el secretario de Seguridad Pública es quien tiene acceso a las grabaciones que grupos de seguridad privada hacen de zonas especiales, como es el caso de La Vista, el fraccionamiento más lujoso de la entidad y uno de los más ostentosos del sureste del país.
Más allá de que Isaac Tonatiuh López Montalvo, el chofer de Tornero, junto con su secretario privado, Rafael Borbolla Sosa, demostraron ser bisoños en el tema de seguridad pública, ya que fueron pillados por una cámara de video usando un vehículo oficial para presuntamente perpetrar un robo en La Vista, surgen varias preguntas:
¿Cómo se pudo identificar a los dos funcionarios y no se dijo que eran parte de la delincuencia común u organizada, o que eran ladrones de “paso”, tal como se acostumbra hacer?
¿O que sí era un vehículo oficial el que usaron en el hurto de La Vista, pero que el automotor, asimismo, había sido robado con anterioridad?
¿Por qué fueron identificados y no protegidos ambos funcionarios, cuando se supone que eran parte de una de las áreas estratégicas de seguridad pública y es donde se puede manipular la información?
¿Quién filtró el hecho a tres medios de comunicación; fue algo fortuito?
El robo en cuestión se supo que ocurrió el 6 de julio. Y que una copia del video se mandó a una oficina del gobierno del estado, en donde al parecer no hubo una reacción positiva al tema.
Entonces alguien recurrió a miembros del PAN, quienes buscaron que el video y la historia del robo llegaran a tres medios de comunicación.
Es decir, hubo la intención de que estallara el escándalo y eso causara un efecto político, que se traduce en la caída de Tornero.
Si Ardelio Vargas Fosado no tuvo nada que ver aún así se ha de sentir feliz por lo ocurrido.
Sobre todo porque se pronosticaba que el secretario de Seguridad Pública no llegaría ni al primer año de gobierno.
Y ahora cada vez que avanza el sexenio morenovallista crece su poder como servidor público y como político.
El manejo de los sistemas de espionaje hoy en día es la fuente que más poder da en el país.
Y eso lo sabe Ardelio Vargas.
O si no, pregúntenle a Tornero.
