En la comida privada que tuvieron ayer en Los Pinos, los 208 diputados federales del PRI le pidieron al presidente Enrique Peña Nieto actuar con “mano firme” ante la problemática social y política que vive en estos momentos el país. El mandatario ofreció en respuesta que habrá “firmeza” en su gobierno y pidió a legisladores de su partido “sigan adelante con las reformas” realizadas en su gobierno y “blindarlas” legalmente para garantizar su permanencia.
Aunque diputados que asistieron a la comida efectuada en la casa presidencial señalan que no se habló en específico de ningún tema, la petición de los legisladores priístas para que haya “mano firme” en el gobierno ocurre después de que el Presidente lanzara el lunes un ultimátum a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) para que vuelvan a clases como condición para mantener el diálogo con su gobierno. Ayer mismo la Policía Federal anunció la llegada de varios aviones con un número no especificado de policías a Oaxaca, uno de los estados más afectados por el paro magisterial contra la reforma educativa.
Y mientras legisladores le pedían “firmeza” en su actuar, el Presidente también pedía a la fracción priísta que aseguraran la continuidad de sus reformas, como la energética, educativa y de telecomunicaciones, justo en momentos en que la oposición en el Congreso amenaza con presentar iniciativas de “ajustes y modificaciones” a la reforma educativa, como la anunciada por el PRD, pero también a unos días de que el dirigente de Morena, Andrés Manuel López Obrador, dijo que de llegar a la Presidencia en 2018 sometería a “consulta” las reformas peñistas.
En la comida hablaron diputados de los 12 estados donde hubo comicios el pasado 5 de junio, y el común denominador en los discursos fue la “lucha contra la corrupción” como prioridad de la bancada priísta en el próximo periodo legislativo. Los oradores hablaron de “respaldo” al Presidente, pero le pidieron, además de la “firmeza” en sus decisiones, “mayor comunicación” con su partido y remover a los delegados federales que “no han mostrado lealtad a su gobierno”.
