Uno de los sueños del hombre es conquistar el agua y poder sumergirse, sin necesidad de un tanque de oxígeno, a apreciar las profundidades del mar.
Y desde que el explorador marino Jacques Yves Cousteau inventó en 1943 un equipo de buzo autónomo para respirar bajo el agua durante sus inmersiones, se han hecho numerosos avances tecnológicos que han mejorado la experiencia acuática.
hora esa idea está cada vez más cerca de ser una realidad. Un grupo de investigadores rusos presentó una tecnología que permite a los perros permanecer hasta 500 metros bajo el agua durante media hora, sin consecuencias para el animal.
El encargado de desarrollar esta tecnología ha sido el Instituto Ruso de Investigación Científica de Medicina del Trabajo. La Fundación para Investigaciones del Futuro ha financiado este trabajo.
¿EN QUÉ CONSISTE LA NUEVA TECNOLOGÍA?
Los científicos han desarrollado un líquido que permite a los perros respirar sin tener que salir a la superficie, una capacidad que les ayudaría a mejorar sus habilidades de salvamento subacuático, de tripulación de submarinos o en hundimientos de barcos. Se busca perfeccionar esta tecnología para que algún día pueda ser usada por el hombre.
El invento consiste en la respiración líquida, es decir, los pulmones se llenan de un líquido especial rico en oxígeno disuelto que penetra en la sangre.
Además de abastecer al organismo con oxígeno, este líquido facilita a los submarinistas un ascenso más rápido a la superficie, y les evita la “aeroembolia”, una enfermedad usual de los buzos que aparece al ascender demasiado rápido desde la profundidad por un descenso brusco de la presión.
LAS PRUEBAS DE RESPIRACIÓN BAJO EL AGUA
Cuando el animal sale del agua lo hace un poco aturdido, pero al cabo de unos minutos se recupera totalmente, según relatan los investigadores. Además, los pilotos y astronautas también podrán hacer uso de este líquido.
De acuerdo con los científicos, el proyecto de respiración mediante líquido ya se propuso hace varias décadas, pero entonces no interesó porque no le encontraron un uso práctico.
En cualquier caso, los investigadores todavía tienen que resolver ciertas cuestiones, como por ejemplo, ¿cómo introducir los componentes del líquido y extraerlos después del organismo, asegurando la salida del dióxido de carbono?
Aunque el reto más importante será superar la barrera psicológica que supone respirar bajo el agua, pues sería como ahogarse con líquido de forma voluntaria.
“Dentro de 50 años una nueva raza de humanos, el Homo aquaticus, vivirá bajo el agua sin necesidad de llevar un suministro de aire”, Jacques Yves Cousteau.
