López Obrador y Peña Nieto no se dieron un solo golpe.
Se cuidaron de no hacerlo.
Ni un rasguño.
Actuaron como punteros.
Lejos de los riesgos fatuos.
Más abajo, en la puja por el tercer lugar, Vázquez Mota y Gabriel Quadri.
Al final, sí, todo como al principio: un debate sin riesgos, sin sorpresas y sin carne.
La producción —uf— igualmente aburrida.
No hay de otra: en este país nos tocó nacer: en la región más transparente del aire.
Crónica de un Debate Soso y Aburrido. A vuelo de pájaro, quien esto escribe hizo la narrativa del encuentro de candidatos a la Presidencia.
Vea usted.
Cómo tiembla Josefina al inicio del debate.
Solórzano inicia soporífero.
¿No había otro mejor?
Empieza por confundir a todos.
Josefina tiene que pedir precisiones.
Solórzano, protagónico en exceso, ya se comió ocho minutos.
Habla por todo lo que no ha hablado en mucho tiempo.
Habla Quadri en su disfraz de ciudadano, él que ya fue funcionario público.
Se da un baño antes del lodazal y advierte que lo podrán ensuciar.
Peña arranca con el copete más alto de lo normal y con la nariz brillosa.
Habla, habla y habla.
No dice cómo ganar más y mejores salarios pero jura que hablará sobre ello más adelante.
Andrés Manuel habla del miedo al cambio y del miedo inducido por quienes no quieren que las cosas cambien.
Y advierte: será (el mío) un cambio tranquilo, en orden.
Repite el fragmento de uno de sus spots.
No a la venganza, jura.
Insólito: llama a una renovación moral.
¿Cómo la de Miguel de la Madrid?
Josefina habla vaguedades.
Sus ojeras destacan entre el maquillaje.
La voz cansada nos dice que sí, carajos, está muerta.
¿Alguien cree sus discursos lánguidos?
Soy, soy, soy…
Uf.
Más soporífera que Solórzano.
Josefina alucina.
Hace escenarios ridículos.
Viste de mujeres a sus contendientes.
A Peña lo pone de Gaviota.
A Quadri de secretaria.
A AMLO de bipolar.
López Obrador habla de cosas terrenales: el salario mínimo, el precio de la tortilla y los empleos.
Quadri lo rebate.
O cree que lo rebate.
Quadri saca un tema de Ebrard: los matrimonios entre personas del mismo sexo.
Y extiende la pregunta a todos.
Nadie le responderá.
Josefina se va en contra del fuero y de las dietas de las que gozó cuando fue diputada faltista.
Peña habla de la energía eléctrica, de las medicinas que escasean, de la reforma laboral.
Habla López Obrador de cómo crecer al seis por ciento sin morir en el intento.
Dice que creceremos como país sin aumentar impuestos y quitando el IETU.
Jura que con el combate a la corrupción se ahorrará mucho dinero.
Jura que ya no habrá funcionarios que ganen 600 mil pesos mensuales.
Jura que ahora sí se cobrarán impuestos a los empresarios más poderosos, quienes hoy por hoy son los principales evasores.
Quadri se queja de que no le respondieron su pregunta e invita a López Obrador a que explique su tesis del ahorro.
Habla del aborto.
Y vuelve a dirigirse a sus contendientes para que hagan un pacto en favor de las mujeres de México.
Josefina le dice a López Obrador que el gobierno federal panista tiene grandes logros en materia de las finanzas públicas.
Y más: le dice que sus cuentas no cuadran, que sólo eliminando programas sociales ahorraría el dinero que presume.
López Obrador jura que si no hay corrupción habrá un ahorro de 300 mil millones de pesos.
Dice que el 3 por ciento de los que trabajan en el gobierno se lleva el 26 por ciento de los dineros de la nómina gubernamental.
Y promete bajar los precios de la gasolina, del gas, de la luz.
Que en su gobierno, sí, habrá trenes bala, muchos caminos, mucha infraestructura.
Josefina suelta el primer golpe contra López Obrador: “las cuentas no salen: ¿O nos miente o piensa endeudar al país?”, le dice.
Recuerda que AMLO se inscribió al PRI después de la matanza de Tlateloco y que escribió el himno del PRI en Tabasco.
Peña Nieto habla de la consulta popular y de las candidaturas independientes, y dice que no se debe criminalizar a las mujeres que aborten.
Quadri sigue contra López Obrador.
Lo acusa de incongruente.
Dice que para combatir la corrupción se le debe quitar al presidente la Contraloría, y a los diputados la Auditoría Superior de Fiscalización.
López Obrador dice que en 1971 iba en la prepa y que se ve más grande porque está “aflojado”.
Una risa surge en el ambiente.
También niega que sea el autor del himno del PRI en Tabasco: “una mentira más de las que se dicen sobre mí”.
Josefina recuerda cómo Peña Nieto terminó encerrado en el baño de la Ibero para esconderse de los jóvenes estudiantes.
Peña destaca el surgimiento del “yo soy 132” y niega haberse escondido.
López Obrador habla de las buenas relaciones que tendrá con todos los gobiernos del mundo, en especial con Estados Unidos, por el tema de los migrantes.
Josefina Diferente dice que ha caminado La Villita al lado de todos y que abrirá un organismo dedicado a los migrantes.
Por segunda vez defiende los programas de Felipe Calderón.
Quadri habla de China y de un eventual acuerdo económico.
Peña evidencia que México hoy está en último lugar en el tema de pobreza entre los países de América Latina.
López Obrador propone la creación de un programa de atención a los jóvenes.
Elogia a Roosevelt por haber sacado a Estados Unidos de la Gran Depresión.
Elogia al 132.
Josefina habla de los dos PRI: el de Peña y el de AMLO.
Liga a Peña con los ex gobernadores señalados con el Crimen Organizado.
Quadri pide que los candidatos regresen al tema de la política exterior.
Entonces habla la cultura.
Peña rebate a Josefina y la acusa de faltista en la Cámara.
Todo mundo bosteza.
Cómo no extrañar a la edecán.
Josefina habla del Checo Pérez.
Guau.
Y dice que está orgullosa de los taxistas y de los plomeros y de los valet parking.
Josefina saca a colación a Elba Esther Gordillo y la liga con Quadri: “cada voto para usted es para una familia… La de la profesora”.
Quadri le responde a Josefina: “que nos explique por qué antes tenía una opinión tan favorable y zalamera hacia la profesora”.
Josefina le dice a Quadri que ha sido una política civilizada y que por encima de todo están los jóvenes y la educación.
Guau.
¿Y?
Josefina regresa a Quadri: “me preocupa la complicidad de usted con esa familia (Gordillo)”.
Quadri dice “sí a la Mota” e invita a los demás contendientes a sumarse a su propuesta de legalizar las drogas.
Habla López Obrador.
Está demasiado tranquilo, conciliador, equilibrado.
Habla como si quisiera convencer a quienes dudan de él que es un hombre sensato y maduro.
Josefina se va contra Moreira y Godoy.
Muestra una tabla que jura que a su paso por el DF, López Obrador hizo el gobierno más corrupto.
Por fin hay nota: Josefina le recuerda a López Obrador que uno de sus aliados es el impresentable Manuel Bartlett, “autor del fraude del 88”.
Y muestra la tesis de Peña Nieto dedicada a Arturo “El Manotas” Montiel.
López Obrador no cae en las provocaciones.
Mejor da a conocer su gabinete.
Más tarde habla contra la mafia del poder y los políticos corruptos.
Al final habla de los dos proyectos de país: “Más de lo mismo o un cambio”.
Hace un llamado a los pobres, a las clases medias, a los empresarios, a los priistas, a los panistas (a los de abajo).
Un llamado, pues, al voto útil.
El debate termina entre bostezos.
No hay nada que decir.
