México es la principal puerta de escape de flujos ilícitos en operaciones comerciales de las empresas trasnacionales en América Latina, reveló la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).
De acuerdo con un estudio económico de la región, el organismo detalló que, a través de la subfacturación y sobrefacturación de productos que comercializan las compañías, salieron 48 mil 314 millones de dólares de México.
La Cepal calcula que la fuga de flujos ilícitos de la región ascendió a 110 mil 600 millones de dólares durante 2013, lo que indica que 44% de estos recursos correspondieron a México.
Estas salidas ilícitas tienen un mayor peso para el país respecto a otras naciones, pues mientras en México equivalen a 3.8% del Producto Interno Bruto (PIB), en Brasil estos flujos de capital apenas representaron 0.7% del tamaño de su economía.
“En los casos de Costa Rica y México, la elevada magnitud de las salidas financieras ilícitas se relaciona con la inserción de estos países en cadenas mundiales de valor, como la producción de semiconductores en el primero y de máquinas eléctricas y vehículos motorizados en el segundo”, detalló el organismo.
La Cepal detectó que las empresas también incurren en operaciones sofisticadas con el fin de evadir el pago de impuestos.
El organismo internacional calcula que las pérdidas tributarias sumaron 31 mil millones de dólares en la región durante 2013.
México es el país de América Latina que registra la mayor salida de “flujos ilícitos” de dinero por la manipulación de precios en que incurren firmas transnacionales y multinacionales en operaciones de comercio exterior, de acuerdo con la Comisión Económica de América Latina y el Caribe (Cepal).
A través de la subfacturación o sobrefacturación de productosque comercializan las compañías, el organismo reveló que salieron 48 mil 314 millones de dólares de México.
En total, América Latina registró una salida de recursos ilícitos por 110 mil 600 millones de dólares en 2013, según registros de la Cepal. Lo que indica que las operaciones en México significaron 44% del total regional.
Este tipo de operaciones no son nuevas. En los últimos 10 años se detectaron actividades de subfacturación o sobrefacturación de productos y de elaboración de sofisticadas estrategias con el fin de reducir la carga impositiva global para las empresas.
De 2004 a 2013, la Cepal contabilizó que por ese tipo de operaciones ilícitas las empresas sacaron divisas en América Latina por un acumulado de 765 mil millones de dólares.
De esa cifra, aproximadamente dos tercios se deben a la sobrefacturación de las importaciones y un tercio a la subfacturación de las exportaciones.
Aunque dentro de la región las pérdidas potenciales son dispersas, destaca “la sobredimensión de las salidas ilícitas estimadas en países como Costa Rica, principalmente por circuitos integrados y microestructuras electrónicas y en México debido a su alta integración en cadenas de valor en diferentes sectores”, expuso la Cepal en el Estudio Económico de América Latina y el Caribe.
Mientras en México las salidas ilícitas de capital representaron 3.8% en 2013, en Costa Rica fue el equivalente a 12.4%, en gran parte por las transacciones que reportan empresas que fabrican semiconductores, con 7 mil 773 millones de dólares. En Brasil, ese tipo de flujo ilícito de capital representó 0.7% del PIB, pero sumó 17 mil 830 millones de dólares.
La Cepal también encontró que las empresas incurren en operaciones sofisticadas para evadir impuestos.
En lo que hace a pérdidas tributarias, la Cepal calculó que sumaron 31 mil millones de dólares en la región en 2013, casi 0.5 puntos del PIB.
La Cepal explicó que la evasión fiscal no se limita al ámbito interno, sino que en cuanto más participan empresas en la economía mundial, mayor es la posible erosión de la base tributaria, lo que denomina “termita fiscal”.
“La globalización financiera y la progresiva monopolización corporativa de la economía han permitido que las empresas multinacionales y transnacionales tengan un mayor control de la producción y el comercio, lo que se traduce en un poder económico que les permite adaptarse a marcos de regulación y desplegar sofisticadas estrategias para reducir su carga impositiva global”, advirtió.
Montos estimados de la manipulación de precios del comercio internacional de bienes en Latinoamérica y el Caribe.
