Portentosa y al mismo tiempo llena de contrastes, se llevó a cabo la inauguración de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, en Brasil, desde el Estadio Maracaná, en lo que fue un evento lleno de color y magia.
Con símbolos que relacionaban al hombre con la naturaleza, en punto de las 18:00 horas, tiempo de México, comenzó el espectáculo, mientras a la postre se cantó Himno Nacional de Brasil ante autoridades locales y del Comité Olímpico Internacional.
Uno de los elementos más presentes durante la ceremonia de inauguración fue el agua, su destello como razón de vida y la importancia del mundo indígena en su cultura.
Se resaltó a sus raíces indígenas, la selva del Amazonas, así como la llegada de los conquistadores españoles, motivo de encuentro de culturas diferentes que conjugaron también el arribo de esclavos de color procedentes de África.
Durante esta combinación de pueblos, se sumaron libaneses y orientales, dando pie a la transformación urbana y los problemas sociales que derivan, sin embargo, inmediatamente la crítica regresó al espectáculo.
Música tradicional, el colorido de sus formas y las luces reflejando en la parte baja del estadio, fueron tenores que combinaron con alta tecnología en imágenes, algo no viso en ediciones pasadas.
Otro de los mensajes fue la necesidad de reducir las emisiones contaminantes de CO2 en todo el mundo, ya que de lo contrario seguirá incrementando la temperatura global.
El descongelamiento de los polos y el aumento de los niveles del mar, creando inundaciones en zonas como Holanda, Estados Unidos, China, África y más áreas.
Se abordó el problema de la reforestación, sequía y la responsabilidad alimenticia, fundamentales para que el ser humano subsista a través de plantas y cuidado de ríos.
*Fotos: Reuters
