La ciudad de Auckland en Nueva Zelanda recientemente se quejó de que estaba comenzando a vivir mucha gente dentro de su territorio, dañando la integridad, tranquilidad y respeto de sus genuinos habitantes. Ante la llegada de nuevas personas a esta ciudad cosmopolita, el gobierno está ofreciendo la movilización al sur del país donde aún hay mucho espacio vacío.
Es claro que estas personas tienen el derecho a vivir como ellas quieren. De tener una hectárea de espacio para cada familia o de contar con una cuadra para una sola persona, pero cuando se contrasta la situación en las que están obligadas a vivir otras tantas millones de personas en el mundo, las cosas empiezan a ponerse realmente absurdas. Sin ir muy lejos, la Ciudad de México alberga casi a 9 millones de habitantes en una superficie de mil 495 kilómetros cuadrados mientras que Auckland a penas alcanza el millón de habitantes en un área de mil 86 kilómetros cuadrados.
Esto quiere decir que la Ciudad de México sólo es más grande en superficie por casi 400 kilómetros cuadrados y tiene 8 veces densidad de población. Ante este comparativo cualquiera podría decir que los neozelandeses son tremendamente delicados o totalmente ridículos. Sus deseos por querer desplazar a su población para liberar espacio parece una burla a todas las tragedias que han sucedido sólo por dominar un pedazo de tierra.
Es cierto que la ciudad de Auckland es una de las zonas más importantes de Nueva Zelanda, incluso se coloca como uno de los puntos sociales, culturales y financieros de todo Oceanía, pero lo único que reflejan es un desprecio y snobismo radical hacia sus mismos residentes. Pero al parecer eso es lo de menos, porque de eso se tratan los problemas de primer mundo, de transformar lo insignificante e intrascendente para la vida en una necesidad fundamental e intachable.
¿Y por qué la gente tiene tantas ansias de vivir ahí? El gran atractivo de Auckland se divide en dos estratos opuestos. Por un lago, este es una de la ciudades más cosmopolita del mundo. Todo aquí modernidad, lujos y comodidad. Gente de todo el mundo viaja hasta ese lugar para hacer compras y disfrutar una tarde en uno de sus diferentes centros comerciales, que viéndolo objetivamente son los mismos de los que se pueden encontrar en nuestros hogares.
Auckland paisaje natural
Por el otro lado, Auckland es atractivo para el turismo porque cuenta con paisajes naturales asombrosos y paradisiacos. Su enormes laderas que se funden con el Océano Pacífico recrean escenarios que sólo aparecen en las películas que tienen temas fantásticos o mitológicos. Fue justo aquí donde se llevó la filmación de la franquicia El Señor de los Anillos. De hecho, una de las causas por las que ha incrementado la población es porque la gente quiere vivir en medio de la Tierra Media.
