La Entrega
Por: Marco Aurelio Mirón
Mientras en el PRI anda desatada la fiebre de nombres por lograr la candidatura a la gubernatura, al interior del PAN sucede todo lo contrario, pese que Javier Lozano Alarcón dio a conocer recientemente que aspira a la nominación en 2018.
La mesura panista tiene relación con la necesidad de no crear distractores al próximo gobierno estatal que estará en el poder poco menos de dos años.
Se quiere descartar que Antonio Gali Fayad sea un gobernador fugaz no solamente por el corto periodo de tiempo, sino porque la atención esté más centrada en elegir al candidato en lugar de hablar del trabajo gubernamental.
De ahí que Javier Lozano, próximo secretario general de gobierno, haya decidido dejar de lado el tema y concentrarse para lo que fue elegido: ser una de las cabezas del proceso de transición.
Ningún elemento distractor quiere la burbuja galista.
Por el momento está enterrado hablar de los “adelantados” a la gubernatura como el caso de Martha Erika Alonso de Moreno Valle, Jorge Aguilar Chedraui, Javier Lozano y el mismo Eduardo Rivera Pérez, quien no es bien visto por el morenovallismo.
Desde luego que el mismo gobernador electo, Antonio Gali Fayad, tiene en su agenda el tema de la sucesión donde tendrá voz y voto no solamente para influir en la selección del candidato a Casa Puebla, sino en el resto de las posiciones como alcaldes en los 217 municipios además de diputados locales.
Pero con 22 meses para gobernar la entidad quiere y exige hablar de lo que hará por el estado buscando que los temas políticos no lo rebasen, aunque naturalmente llegará su momento a finales del año siguiente.
Mientras, no quiere descuidos por lo que la sucesión panista no será tema de debate o análisis, al menos externamente, aunque internamente cada interesado lleva su propia agenda y método de trabajo para “darse a conocer” como el caso de Jorge Aguilar Chedraui desde el congreso local.
Durante la transición de siete meses el grupo galista quiere y exige que se hable de los proyectos a impulsar durante la llamada minigubernatura donde el tema relacionado con el desarrollo social será uno de los pilares de la administración.
Así que la mano del mandatario electo, José Antonio Gali Fayad, empieza de dejarse sentir sin que la candidatura de 2018 distraiga el interés a su gestión, de lo contrario, corre el riesgo que nadie vaya a recordar su nombre y quede solamente como una referencia.
Ya habrá tiempo para dar el banderazo de salida y cada aspirante empiece entonces a “moverse” con toda libertad en busca de ser el nominado panista.
Todo lo contrario sucede en las filas del PRI.
Como partido de oposición tiene la necesidad de alborotar el gallinero y permitir a los interesados en hablar con naturalidad, sin ningún tipo de candado, de buscar el retorno del priismo a Casa Puebla.
No son gratis los eventos públicos de personajes como Enrique Doger o Juan Carlos Lastiri, dos de los primeros en la lista de querer rescatar el orgullo del tricolor, aunque deben enfrentar como primer obstáculo la división interna, de la que se dice, ellos mismos alentaron en procesos electorales tanto de 2010 como de 2016.
En el PRI urge del impulso mediático que puedan tener en los medios de comunicación… por eso hacen ruido constante.
Comentarios:
@Marcomironc
https://www.elsoldepuebla.com.mx/columna/gali-no-quiere-distracciones-del-2018
