Por Elizbaeth Martínez
Primera de dos partes
Van solos o acompañados de sus hermanos o padres, se ubican siempre todos los días en el mismo cruce de algún bulevar de la ciudad de Puebla.
A veces están desde las 07:00 a las 17:00 horas de lunes a viernes, aunque hay ocasiones que salen hasta sábados o domingos, dependiendo de las necesidades que haya dejado la semana.
La gran mayoría no tiene zapatos o, si los tienen, están rotos de la punta mostrando sus pequeños dedos sucios, o el talón agrietado prácticamente negro por su andar.
Se acercan con el estómago vacío a algún conductor, muestran una cajita verde con chicles de clorofila a un peso, si no compran, piden una moneda, la que sea, para compensar el desinterés.
Sus caritas sucias, con ojos de tristeza, obligan a muchos a entregarles una moneda; no han comido y ya es tarde, dicen a un costado del conductor.
No superan los 12 años, y casi un 80 por ciento tienen edades de 2 a 7 años. Los más grandes ya no causan sentimientos, por eso son sacados de las calles dejando esa responsabilidad a los más pequeños.
Incluso, muchas niñas van con bebés en brazos o cargándolos en su espalda con el característico reboso verde o rojo, vendiendo también alguna artesanía.
Niños en situación de calle
La pobreza, desigualdad y marginación, han obligado a salir a la calle a familias completas a vivir de la mendicidad. Se apoyan de los niños quienes dejan la escuela para dedicarse a esta tarea que deja en algunos casos hasta nueve mil pesos mensuales.
Aunque la mayoría no estudia, dicen que sí lo hacen, pero venden chicles para ayudar a su familia, y apenas si ganan 50 pesos, no más.
Un menor se acerca, dice que tiene nueve años y viene de Oaxaca, quien asegura estudiar. Muchos mienten cuando se les pregunta si van a la escuela.
Trabajo sin remuneración
El estado de Puebla ocupa el tercer lugar a nivel nacional de niños que trabajan y no reciben remuneración, con 83 mil 768 menores de entre 12 y 17 años, sólo por debajo de los estados de Chiapas y Guerrero, lo anterior, de acuerdo a la última encuesta nacional de ocupación y empleo de 2012.
En tanto, el 67.6 por ciento de la población infantil en el Municipio de Puebla vive en pobreza y 17.5 en pobreza extrema, según datos de Coneval y Unicef de 2012.
Sin embargo, ambas instituciones, en el 2014, colocaron a la entidad poblana entre los estados que concentran mayor proporción de población infantil y adolescente en pobreza, siendo Chiapas, Oaxaca, Guerrero los primeros lugares seguido de Puebla, con incidencias superiores a 70 por ciento en 2014.
Pobreza los arroja a las calles
La situación de las familias mexicanas y, en este caso poblanas, arroja los infantes a salir a las calles para conseguir alimento, ropa para abrigarse y así apoyar a sus padres.
La vulnerabilidad de los menores es latente, se exponen a accidentes automovilísticos, enfermedades y hasta abuso sexual aunque todavía no existe un estudio que oficialice los casos en la capital poblana.
El reciente lo realizó el sistema municipal DIF en 2011, y en éste se informó que habían 206 niños se encontraban en situación de calle; otras 310 niñas y 330 niños de 15 años no sabían leer y escribir, lo que representa 0.74 por ciento y 0.78 por ciento, respectivamente.
https://www.sintesis.mx/articulos/99212/El-trabajo-infantil,-una-mirada-triste-/Puebla
