Cuitlatlán
Por: Fermín Alejandro García
De todos los miembros del gabinete, la encargada de despacho de la SEP, Patricia Vázquez del Mercado Herrera, es quien más se está promoviendo para repetir en el próximo gobierno de Antonio Gali Fayad, ponderando algunos avance conseguidos en indicadores que miden la calidad educativa. Sin embargo, al mismo tiempo enfrenta una situación adversa, por ser considerada la funcionaria más conflictiva del gobierno del estado, por mostrar una actitud autoritaria, cerrada al dialogo, en la cual ve a todos como rivales o personas inferiores.
La lista de problemas que la funcionaria tiene por su actitud es muy larga, ya que lo mismo está enfrentada con el sindicato magisterial, con la disidencia del SNTE, con los rectores de las universidades privadas y con varios miembros de la propia estructura de la Secretaría de Educación Pública.
Se sabe que tiene una pugna abierta con todos los funcionarios que llegaron a la SEP de la mano de Luis Maldonado Venegas, quien fue el primer secretario de Educación del actual sexenio, actualmente es diputado federal del PRD y es uno de los pocos asesores que tiene el gobernador Rafael Moreno Valle Rosas.
Uno de los casos evidentes de ese enfrentamiento con la gente de Luis Maldonado es la situación ríspida que se vive entre la encargada de la SEP y la subsecretaría de Educación Superior, María del Carmen Salvatori Franca, lo cual ha dificultado que se resuelva un abultado conjunto de trámites realizado por universidades privadas y públicas.
O en el caso de la disidencia magisterial, que en Puebla su presencia es reducida comparada con la que tiene en el sureste del país, se ha visto acrecentada por la disposición de la SEP de advertirle a los docentes que quienes hagan manifestaciones públicas de respaldo a la CNTE serán severamente sancionados, como es la posibilidad de cambiarlos –de manera unilateral– de la adscripción de su centro de trabajo.
Los que conocen de cerca a Patricia Vázquez dicen que tiene una actitud de ver a la mayor parte de los actores del sector educativo como personas conflictivas, ineficientes o corruptas. Por esa razón es complicado conseguir una cita con ella para abordar conflictos dentro del ámbito de la SEP. Casi siempre se debe decurrir a otra instancia para obligar a la funcionaria de la Secretaría de Educación Pública a conceder una audiencia o que una queja sea atendida.
Esa actitud se ha extrapolado y por eso desde principios de 2014, que es cuando Patricia Vázquez ascendió de subsecretaria de Educación Básica a encargada de despacho de la SEP, se ha deteriorado el trato de funcionarios de esa secretaría hacia supervisores, profesores y representantes sindicales.
Por eso aunque desde la SEP se armó una estructura paralela para apoyar la campaña electoral de la coalición Sigamos Adelante, en realidad se tuvo que emprender una operación especial, encabezada por el SNTE, para evitar un voto de castigo de miles de maestros que se sientes olvidados o agredidos por el gobierno de Rafael Moreno Valle, por la vía de la Secretaría de Educación Pública.
A eso se debe que haya caído después de la elección el anterior dirigente del Panal, Gerardo Islas Maldonado, ya que para calmar el malestar de los profesores –durante la campaña electoral– se les prometió, desde la cúpula nacional del SNTE, que dicho partido ya será dirigido por maestros y que se buscaría que mejore la situación de la SEP con el magisterio.
Ya se cumplió con el cambio en el Panal, pero no así la situación complicada con la SEP.
La confianza que siente Patricia Vázquez del Mercado Herrera de que podría seguir al frente de la SEP en el siguiente gobierno, el de Antonio Gali, es porque se sabe que Rafael Moreno Valle Rosas va a utilizar la mejora en algunos indicadores educativos como su bandera para promoverse entre las bases panistas del país como parte de la búsqueda de ser candidato presidencial.
El esfuerzo que estaría haciendo Vázquez del Mercado Herrera es para que ella se quede en su cargo de la SEP o que su marido, Mario Riestra Piña, pudiera ser tomado en cuenta como parte del próximo gabinete, en la Secretaría General de Gobierno –posición que ya le ganó el insufrible Javier Lozano Alarcón– o en otra área de primer nivel.
El asunto de fondo será saber qué aspecto va a valorar el gobernador electo Antonio Gali Fayad: antepondrá la supuesta mejora en algunos indicadores o buscará evitar una relación difícil con el magisterio poblano, el cual tiende a ser estable y muy apaciguado, pero cuando es alterado en su tranquilidad adquiere una rebeldía que pone a tambalear a cualquier gobierno.
Y en ese sentido es importante apuntar que Patricia Vázquez está agitando mucho las aguas no solo con los profesores sindicalizados, sino en general con casi todos los actores del sector educativo.
En ese entendido es fundamental plantear que si Gali quiere llevar una buena relación con los maestros, el SNTE, la disidencia magisterial, los funcionarios de la SEP, los rectores de universidades y propietarios de escuelas privadas, tendrá que pensar en un relevo del responsable de la política educativa.
