Atrás quedaron los tiempos en los que, al viajar a otro país y entrar en modo turista, los ciudadanos debían ir equipados con un pequeño diccionario para defenderse mínimamente en el idioma local. Las nuevas tecnologías lo han hecho todo mucho más sencillo y aquellos poco duchos en lenguas extranjeras pueden recurrir a infinidad de aplicaciones que hacen la comunicación más fácil.
Hace solo unos meses, el anuncio de un auricular traductor fue aún más allá e hizo a muchos soñar con el fin de las barreras idiomáticas. El pequeño dispositivo, llamado Pilot, prometía traducir hasta cuatro idiomas (inglés, español, francés e italiano) en tiempo real sin necesidad de estar conectado a internet. Gracias a la expectación generada, el invento ha logrado toda la financiación necesaria a través de una plataforma de crowdfunding y sus creadores ya se han puesto manos a la obra para tenerlo listo lo antes posible.
No es el primer invento de este tipo que intenta encontrar su hueco en el mercado. En el pasado CES de Las Vegas, se mostró al público el ili Wearable Translator, un pequeño dispositivo, algo mayor que un pendrive, que ofrece traducción simultánea sin necesidad de conexión a Internet —los paquetes de idiomas, voz y librerías quedan almacenados en su memoria— y que, a diferencia de los auriculares Pilot, no requiere del teléfono móvil para funcionar. Sin embargo, no todo es tan maravilloso como parece.
El día en el que un dispositivo tecnológico sea capaz de realizar una tarea comparable a la de un intérprete humano está muy lejos. De hecho, lo más probable es que no llegue nunca. Los dobles sentidos, la entonación o muchos de los errores que se cometen al hablar (discursos dubitativos, autocorrecciones, fallos que pasan inadvertidos…) complican mucho la tarea de traducción simultánea para una máquina (incluso la simple traducción de textos es aún bastante imperfecta).
Aun así hay cada vez intentos más afinados que buscan esa traducción simultánea ideal. La clave no está en el hardware (dispositivos como los citados auriculares o el pequeño micrófono ili) sino en el software, la tecnología que hay detrás de dichos gadgets.
En este ámbito, los alumnos más aventajados con Google, con su famoso traductor, y Microsoft, a través de Skype. Google Translate es probablemente el traductor más conocido, tanto en su versión web como la aplicación, que además de traducir los textos que se escriben o se dictan a través del móvil permite traducir los mensajes que aparecen en fotografías.
En cuanto a traducción simultánea, Google ofrece un modo de conversación en tiempo real para dispositivos Android desde 2013. Actualmente es capaz de traducir 103 idiomas por escrito —desde inglés, francés o chino hasta suajili, mongol, zulú o esperanto—, 37 por fotografía y 32 a través de la voz en el modo conversación.
El servicio ha ido mejorando con los años y desde hace tiempo puede utilizarse sin necesidad de conexión a internet, simplemente mediante la descarga previa de los idiomas, aunque esta opción solo está disponible para 52 lenguas.
