Parece que los efectos del movimiento #YoSoy132 tendrán graves secuelas a corto, mediano y largo plazos.
En el corto plazo, se perciben en la forma en la que se movió la elección en el momento en que un grupo de 131 alumnos de la Iberoamericana encaró al candidato priista, Enrique Peña Nieto, lo que se tradujo en el surgimiento de una movilización callejera, académica, mediática y en redes sociales definida como #YoSoy132.
Enrique Peña, quien era mostrado por encuestas como el puntero en caballo de hacienda, empezó a caer en las preferencias, pues su principal soporte fue debilitado: la televisión, en particular Televisa.
La expresión juvenil que se consolidó en las redes sociales y en la calle rompió lo que nadie había logrado en anteriores procesos electorales: el candado de la prepotencia de la televisora que tuvo que abrirse para mostrarle al resto de la sociedad que la elección no era mero trámite y su candidato resultó falible a la realidad competitiva.
Ahora #YoSoy132 lleva el protagónico de la contienda electoral. Todos quieren bailar con el movimiento y hasta sus detractores reconocen a la expresión como el sentir de los jóvenes que pretende modificar el status quo del poder.
Aunque no tiene rostro, el hecho de que sean todos representa una estructura sin control para quienes están acostumbrados a maniatar y manipular movimientos.
En Puebla, se nota claramente la forma en la que #YoSoy132 alteró el comportamiento electoral, pues la izquierda avanza ante una derecha derrotada y un priismo hundido en la absurda añoranza de ser contrapeso político.
A mediano plazo se encamina esta movilización a ser factor de incidencia en los cambios políticos y después reventar aquellos proyectos que han buscado en los últimos años soportarse en la influencia de la televisión y estructuras caciquiles como el SNTE.
Está claro que políticos, como Rafael Moreno Valle, replantearán su estrategia para aspirar a Los Pinos. Si hoy el producto mejor acabado de Televisa, cuya imagen construyó por años, se encuentra en la cuerda floja, poco pueden esperar quienes vienen atrás y no sólo es él.
No existe antídoto desde el poder para anular a #YoSoy132, pues es resultado de lo que los jóvenes quieren, contrapuesto a lo que se ha hecho hoy en el ejercicio del gobierno.
Ahora se explica la preocupación de Peña Nieto y el PRI ante el despertar de los jóvenes.
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